EL Parque Joyyo Mayú, entre la gloria y la ignominia

Joyyo Mayú, entre la gloria y la ignominia

Joyyo Mayú, entre la gloria y la ignominia

Así sonaba en lengua zoque: Mayú, palabra aguda, como agudo lo que voy a relatarles:

Decidió conocer, le dijeron, al parque más bonito de Tuxtla. El taxista lo dejó en la entrada principal, junto al Reloj Floral. Ehhh, aquí no es, se dijo, porque el letrero dice Parque Salomón González Blanco.

(En su locura de transformar Chiapas, Juan Sabines, delicado ex gobernador, quiso cambiarle el nombre a su capricho. Un día de estos iremos a poner las cosas en su lugar: devolverle el nombre por el que todos lo conocemos).

Mochila a la espalda entras animado, porque desde afuera los árboles inmensos te prometen paisajes que no hay en tu tierra, bastante fría y desértica. Pero apenas cruzas la entradita, ¡cuidado, estuviste a punto de meter el pie en el agujero donde estaba la rejilla metálica! ¿Y más adelante? Apenas has dado cuatro pasos y, a tu derecha, te encuentras con un pantalón roto y con sangre seca; a tu izquierda una blusa y, más allá, una pantaleta. Y luego basura, mucha, mucha, mucha, mucha basura de botes y botellas, bolsas plásticas, montón de porquerías que no degrada el tiempo.

Cuando aún era cuidado y conservado el Joyyo Mayú

Cuando aún era cuidado y conservado el Joyyo Mayú

Tus dos ojos, y el de tu cámara, que iban preparados para la maravilla natural, ven acueductos y bancas rotas. Click. Senderos cubiertos de abandono. Click. Una fuente cien mil años abandonada. Click.Es apenas la entrada de Joyyo Mayú. Intentas imaginar lo qué ha pasado, si hay huelga de jardineros, de barrenderos, o si una bandada de salvajes hizo tanto perjuicio el pasado fin de semana. Pero no, se nota que es de tiempo antiguo el descuido.

Te imaginas lo hermoso que se vería este parque en tu país. ¡Tu cámara se alegra, pues has descubierto un inmenso, hermoso y bien reflejado árbol. Con la luz de la tarde que cae, avienta brillos que iluminan tus ojos! Click, click, click, No sabes cómo se llama, clik ¡Es una ceiba!, te enterarás después y, años más tarde, le llamarás Ceiba a tu hija. Te sientas a observarla, escribes en tu diario y, ya recuperada la confianza descubres ancianos chicozapotes, arbolones de mango y otro árbol inmenso que crece en forma de horqueta. Sus hojas son pequeñitas.

Sigues. Avanzas por senderos destruidos, saltas basura y montones de tierra acumulada en el camino, te agachas para no chocar contra una hoja de palma colgada de una rama. Pero no te amargarás la vida. Tus ojos van a concentrarse en la increíble vegetación. Haces lo posible por no ver las resbaladillas, columpios y señalamientos oxidados. Desvías la mirada del enorme agujero lleno de agua, infestado de mosquitos. Altísimas benjaminas, jóvenes ceibas, palmas reales y un almendro, también muy alto, quedan atrapados en tu cámara fotográfica.

LA IGNOMINIA
Te han dado ganas de aflojar la tripa. Ves un letrero que dice “Sanitario” Llegas al sanitario que dice, escrito en la pared: “En servicio” Parece abandonado, pero el asunto es muy urgente. Te sueltas el cinturón, ordenas a tus intestinos que se preparen… y…

¡No, no entres, amigo, no te atrevas!

No has podido ni dar un paso dentro: te has encontrado con el escusado más asqueroso, mugriento, repugnante, nauseabundo, el más inmundo del mundo, donde ni las moscas se atreven a posar sus patas. Claro, sales corriendo y vomitando al tiempo que, con ojos desesperados, buscas donde terminar tu apremiante necesidad fisiológica…

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No sé en qué terminó la historia de nuestro amigo turista. En su breve recorrido vio la Gloria de Chiapas, su belleza natural, representada en esa magnífica Ceiba del Joyyo Mayu. Y vio también la degradación, representada en ese ignominioso sanitario .

La ignominia no sólo del parque, sino de todo Chiapas: empobrecido, envilecido, enfermo, sin luz ni agua, abandonado por sus gobernantes ante la displicencia de sus habitantes. Si el parque naturalmente más bello de la Capital se encuentra así ¿cómo están las calles, los jardines, las casas, las escuelas, clínicas y hospitales de la gente pobre? ¿Cómo están las comunidades urbanas o rurales donde no mira el ojo del extranjero ni ponen pie ni corazón los funcionarios, a menos que sea para comprar votos a cambio de limosnas?

PARA TERMINAR
Gracias a la disparatada idea del gobierno de querer hacer un edificio en Joyyo Mayu muchos ciudadanos metimos ahí las narices. Y poco a poco le fuimos agarrando cariño y preocupación a nuestro parque, donde conviven la hermosura y la desgracia. Lo hemos limpiado, consentido, le hemos sembrado arbolitos, hemos recogido millones de basuras. Ya limpiamos el tortuguero y pintamos el anfiteatro. Pronto tendremos una fiesta nocturna. Hay planes para largo que incluyen la construcción de baños nuevos.

Pero también somos malpensados. Creemos que los recursos destinados para Flor de Mayo fueron desviados o robados durante varias administraciones. ¿Cuánto dinero estaba destinado para el mantenimiento básico del parque? ¿Hubo recursos federales para su remodelación? ¿Hay gente que cobra con dinero del parque, sin trabajar?

Preguntas que deberá responder el joven Presidente Municipal.

Por amor a Joyyomayú. Raymundo Zenteno.

Un comentario en “EL Parque Joyyo Mayú, entre la gloria y la ignominia”

  1. Andrés Gómez
    15 octubre, 2015 at 9:13 #

    Viví algunos años fuera de Chiapas, el último lugar al que tuve oportunidad de viajar fue a la ciudad de Vancouver. Ahí conocí lo que para mí es un parque, en el cual asistí a un evento: Under The Volcano Festival Of Art & Social Change. Ese proyecto, que tomó su nombre de la novela de Lowry, inició en 1990 en lo que parece “parque“ pero es parte de la Nación Tsleil-Waututh, etnia nativa de América. Ese proyecto es realizado al 100% por voluntarios en su mayoría jóvenes activistas y artistas de muchas disciplinas. Hay un escenario para eventos musicales (jazz, rock, etc.) que domina visualmente el lugar aunque las butacas son el pasto, a su alrededor y dispersos por todo el parque hay otras actividades artísticas en escenarios austeros y módulos donde grupos sociales exponen sus actividades para captar principalmente miembros más que recursos, eso sí el lugar limpio, muy bonito. Cuando regresé a Chiapas conocí Joyyo Mayú y me recordó mucho aquel sitio, aunque este tiene árboles más grandes.

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