El juicio a Peña Nieto

"¿Dónde están nuestros hijos?". Foto: Isaín Mandujano/Chiapas PARALELO

«¿Dónde están nuestros hijos?». Foto: Isaín Mandujano/Chiapas PARALELO

 

¿Por qué tanto escándalo con el caso de Iguala, en el estado de Guerrero, si cada semana hay asesinatos en México? Preguntó en un tono que parece cínico un reportero italiano durante una entrevista en este país europeo.

No es el único que se plantea la cuestión desde la normalización de la violencia extrema. Propios y extraños repiten por allí esa frase de que México no tiene remedio.

“La violencia se resuelve asesinando a los políticos corruptos”, proponía un joven iracundo en redes sociales. Todo parecería indicar que estamos atrapados en medio de un falso binomio: o la sumisión ante el caos o la venganza ante la injusticia. Está claro que ninguna de las dos posturas nos podrá sacar de este complejo escenario que ha desgastado a México durante ya demasiados años.

Si queremos obtener respuestas diferentes, dicen las científicas, tenemos que plantearnos preguntas distintas a las usuales. Y creo que para entender la masacre perpetrada por militares en el Estado de México tenemos que preguntarnos si hay efectivamente un brazo del Ejército convencido de que el fusilamiento de civiles es una prerrogativa militar en este opaco papel que juega el Ejército desde hace ocho años como una especie de policía anticonstitucional.

Durante el calderonismo se dijo reiteradamente que la limpieza social había regresado tal y como sucedió en los años 70.

Periodistas incómodas terminan muertas, movimientos sociales infiltrados por provocadores gubernamentales especializados en desacreditar la protesta, activistas que se rebelan contra gobiernos corruptos y manipuladores, desde Quintana Roo hasta Puebla y Chihuahua, que terminan presos con cargos de sabotaje y otros delitos fabricados que les impiden defenderse frente a la justicia que es, con toda claridad, un instrumento de escarnio usado por los gobernadores furibundos que ante la carnicería e impunidad han decidido convertirse en políticos de rapiña y no en transformadores del sistema.

Y es que ya no somos solamente las y los mexicanos quienes regresamos a esas preguntas sobre la limpieza social que oculta el silenciamiento sistemático de la rebelión social y de la prensa libre.

Ahora Christof Heyns, el relator especial de Naciones Unidas dedicado a documentar ejecuciones extrajudiciales muy propias de regímenes dictatoriales o bajo guerra civil, consideró que la muerte de 22 personas a manos del Ejército mexicano en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, entidad gobernada por Eruviel Ávila, pudo tratarse de una ejecución sumaria estratégicamente planificada.

Y si los gobernadores inútiles siguen pidiendo la intervención militar ¿este escenario se repetirá? Se preguntan en la ONU.

Hay suficientes elementos de prueba para documentar el incremento de la persecución de miembros del Estado a estudiantes, activistas y periodistas que han pasado de ser incómodos para ser considerados enemigos o adversarios que deben ser eliminados.

Evidencia de que los militares asesinaron a manera de fusilamiento a 22 personas inocentes; evidencia de que gobernantes de diferentes estados han avalado golpizas, levantones y asesinatos de activistas y periodistas, evidencia de que fueron policías quienes “se llevaron” a los jóvenes de Guerrero.

La ONU, por fin, ha salido de su letargo en el que parecía fascinada con el seductor discurso de bienaventuranza que Peña Nieto ha llevado por doquier durante dos años.

El Parlamento Europeo a su vez ha puesto la mirada en México para preguntarse si es posible que la simulación priista esté abriendo las puertas a un verdadero narcoestado.

De ser así, las inversiones extranjeras correrán peligro real, no dicho ya por la prensa mexicana, sino por especialistas en seguridad de capital y estabilidad política. Los ojos del mundo se han puesto sobre México a razón de lo que parecen dos grandes masacres.

Ya sabemos que hay narcos metidos a políticos y políticos históricos metidos a criminales y a censores profesionales. Ahora parece que Europa lo está tomando en serio.

Tal vez logren presionar al gobierno federal para hacerse responsable de lo que le toca, tal vez se acabó el tour de la fama de Peña Nieto y, ahora sí, tiene que comenzar a trabajar en serio. Tal vez ya ofrecer petróleo como panacea de una economía boyante no le será suficiente. Sin seguridad, igualdad y justicia la economía nunca es boyante ni estable, ya es hora de entenderlo.

Sin comentarios aún.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.