Albores Gleason, autosaboteado

En estos tiempos de inquina social en contra de los políticos, solo a alguien como Roberto Albores Gleason se le ocurre realizar un acto masivo, con miles de acarreados, en el Estadio Zoque Víctor Manuel Reyna.

No es creíble que simpatizantes de diversas regiones del estado se trasladen a la capital para apoyar a un senador gris de un partido trastabillante y con la brújula perdida.

Albores Gleason equivocó su informe de actividades legislativas con un destape adelantado a la gubernatura del estado y pagará las consecuencias.

Se saboteó a sí mismo, pero también fue saboteado por otros flancos: correligionarios que exigen su caída y líderes de otros partidos políticos que desean dejarlo fuera de la carrera al gobierno de Chiapas, los cuales deben esperar con ansias su agonía.

El presidente del PRI estatal se expuso tanto, acarreó tanto —y ni así llenó el estadio—, se publicitó tanto, que hizo enojar a amigos y a enemigos, y lo que esperaba fuera su inicio triunfal a la candidatura por su partido, lo más probable es que se convierta en el fin de sus aspiraciones a la gubernatura para 2018.

Su informe sirvió para exhibir los vicios de siempre del PRI: los acarreos y condicionamientos de apoyo a cambio de programas sociales, como Prospera, los cuales deberían convertirse en expediente de urgente atención judicial.

Así no se puede ser candidato a gobernador, así no se puede ser gobernador. Falta recuperar la buena política, falta mandar un mensaje de austeridad, de ética y deseos de cambio.

El informe de Albores Gleason será recordado por los miles de hombres y mujeres, ultrajados en su dignidad, que llegaron para recibir tortas, refrescos y no perder los apoyos de Prospera, y por el ataque vil a los reporteros Nehemias Jiménez y José David Morales Gómez, quienes dejaban constancia en vivo del manejo partidista de los programas sociales.

Ni los gobernadores se atreven a un acto masivo como el diseñado por el presidente del PRI, porque, aparte de que es ofensivo acarrear a tanta gente, esos actos se salen de control, y no transmiten valores democráticos; al contrario son escamoteos a nuestra tembleque democracia.

La campaña en espectaculares para anunciar el informe fue asimismo ofensiva, pero además, al no mostrar las siglas de su partido, envió el mensaje de un PRI dividido; uno controlado por él, y otro por diversas facciones locales.

El PRI monolítico, galopante a la voz de su presidente no existe más en Chiapas. Roberto Albores Gleason se han encargado de destruir a su partido. Es cierto que el pedazo mayor lo controla él, pero el tricolor es un partido fraccionado, desunido y desbaratado, sin posibilidad alguna de retener la gubernatura si no contiende en alianza en las próximas elecciones.

Difícilmente, el presidente del PRI se repondrá de esta caída,  y el problema es que al analizar lo sucedido no encontrará más culpable que a él mismo y a sus estrategas, y un poco claro, a los demás pretensos a la gubernatura. No ha sabido tampoco reaccionar con inmediatez a los errores. Lo elemental, en el caso de la agresión de sus esbirros, era pedir disculpas a los comunicadores, pero su orondo ego se lo impidió.

Un comentario en “Albores Gleason, autosaboteado”

  1. joselopez
    25 abril, 2017 at 12:39 #

    Ojalá el próximo año se hunda de una vez por todas este partido mafioso y otros parásitos que lo rodean. Todos apestan y son aborrecibles: verdes, panal, prd y principalmente el pri que es la mayor vergüenza de México

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