Para 2050, el café de Chiapas ya no será de alta calidad

*El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) llegó a manejar cifras desde 60 hasta 80 por ciento de pérdidas de café en Chiapas.

*Este fenómeno tiene una dimensión política, pues el grado de afectación por las plagas o la variabilidad en el clima será menor si la gente está organizada y aprende a negociar con el gobierno o las empresas, académica.

 

El Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), calculó que para el año 2050, el 79 por ciento de las tierras de Chiapas hoy aptas para sembrar café de alta calidad y en sombra dejarán de serlo, a causa del cambio climático, la plaga de la roya y la política. 

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), México es el undécimo productor de café del mundo y del total generado en territorio nacional, las dos quintas partes provienen de Chiapas, publica UNAM global

En agosto de 2012 se detectaron brotes inusuales de roya en los cafetos chiapanecos, pues esta enfermedad que solía tener por límite los 800 metros sobre el nivel del mar (msnm), de pronto se hizo presente en terrenos localizados hasta a mil 700 metros de altitud, fenómeno que los científicos han atribuido al cambio climático. Ya para el 14 de julio de 2013 el diario La Jornada publicaba en su sección Estados una nota con el cabezal “Cosechas de café en Chiapas podrían caer 60 por ciento”, mientras que los productores de la región exigían la declaratoria de emergencia fitosanitaria, describe la nota de Omar Páramo y Francisco Medina.

Celia Ruiz de Oña Plaza, investigadora del Cimsur, visitó tres comunidades con cafetales cercanos al volcán Tacaná, a fin de llevar un registro de qué ha pasado con los habitantes de la zona. Oña Plaza, decidió recoger narrativas de los involucrados, con el objetivo de establecer una conversación para entender qué les significa el impacto de la roya y el cambio climático y su relación con otros actores.

La investigadora señaló que la Sagarpa parece no haber atendido advertencias de especialistas al instrumentar su Programa Integral de Atención al Café (PIAC), y las consecuencias ya comienzan a ser perceptibles, tanto a nivel económico como ecológico.

“Debido a que el promedio de vida productiva de un cafeto es de 20 a 30 años, la decisión que los productores tomen sobre la variedad a cultivar afectará a las siguientes generaciones. Una mala decisión puede llevar a una pérdida acumulativa inmensa”. Las variedades del café arábica, documento editado por la organización World Coffee Research

Una de las líneas estratégicas del PIAC —aplicado a partir de la cosecha 2015-2016— es el mejoramiento integral de cafetales y, en el caso del volcán Tacaná, se ha propuesto la sustitución de las plantas tradicionalmente usadas por los lugareños, la Borbón y la Típica, por híbridos más resistentes a la roya y al cambio climático. 

A través de testimonios e inspecciones en el lugar de los hechos, la profesora Ruiz de Oña ha observado de cerca una serie de factores que impactan en el día a día de las comunidades chiapanecas y que, por ir más allá de lo ecológico y por no convenirles, quedan fuera del discurso oficial, como el clientelismo.

“Adquirir estas variedades híbridas de semilla de café no es fácil, no es cosa de ir a tu almácigo y ya. Debes comprarlas a un laboratorio o a un invernadero certificado —y no son baratas—, o recibirla de un programa gubernamental, que es lo más común, pero muchas veces la entrega está condicionada a la lógica de ‘votas por mí y te doy tu planta’. Situaciones como la referida revelan problemas en la producción no sólo de índole ambiental; esto también tiene sesgos políticos”, relató.

Ruiz de Oña puntualizó que la problemática del café en Chiapas es multifactorial, al referirse a la roya del cafeto, describió que es una enfermedad provocada por el hongo Hemileia vastatrix, el cual no se presentaba por encima de los 800 metros de altura sobre el nivel del mar hasta 2008, cuando se registró un brote muy agresivo en Perú y Colombia que acabó con plantaciones por encima de dicha altitud. Poco a poco esta epidemia se abrió camino por Centroamérica hasta llegar, en 2012, a Chiapas.

“Una de las regiones más dañadas fue la de Tacaná, con sembradíos de café de altura ubicados entre los mil 100 y los mil 700 msnm y donde jamás se había registrado algo parecido. La gente de Tacaná refiere que todo se dio tan rápido que hasta parece que una noche se fueron a dormir y todo estaba normal, y al despertar por la mañana las plantas ya no tenían hojas”. Señalan los cafeticultores.

De inmediato se explicó que el calentamiento global era responsable de este cambio en la conducta de la roya y no se profundizó más, pero en opinión de Ruiz de Oña las autoridades se han agarrado de este argumento simplista para justificar un problema más amplio que se aprecia en la región: una desestructuración productiva y afectaciones ecológicas derivadas de estrategias fallidas, ambas ligadas a elementos no sólo ambientales, sino de índole político.

“Esto no es una cuestión puramente ambiental, pero es conveniente presentarla así porque nos evita hablar de otro tipo de problemas que tienen que ver con democracia, corrupción o clientelismo” investigadora.

Otro aspecto que preocupa a la académica es que compañías internacionales como la empresa Nestlé han aprovechado este desconcierto para hacerse presentes y convencer a los campesinos de sembrar ya no variedades de arábica (las más cotizadas), sino de robusta, una planta de mala calidad y peor precio, aunque muy usada en el mercado de café soluble, de rápido crecimiento en México.

“Sólo hay dos especies de café en el mundo: la arábica y la robusta, y cada una tiene un sinfín de variedades. La primera es la preferida por los consumidores y deja más ganancias, mientras que la segunda es muy productiva y resistente a la roya, pero su sabor es amargo y su calidad en taza, baja. Por ello, lo mejor sería impulsar políticas que ayuden a los caficultores a acceder a mercados orgánicos y justos para que, en vez de ser explotados por las grandes empresas aquí, puedan llevar su producto al extranjero, en especial a Europa”.

La académica mencionó que para el año 2050, el 79 por ciento de las tierras hoy aptas para sembrar café de alta calidad y en sombra dejarán de serlo, o al menos ya no serán óptimas. A fin de evitar este escenario propuso replantear las políticas de cambio climático vigentes y hacer que, en vez de sólo combatir la roya mediante variedades híbridas, se enfoquen también a proteger los entornos naturales y a preservar su agua, suelo, sombra y biodiversidad..

Para Celia Ruiz de Oña esto es justo lo que no se ha sabido hacer aquí. “Lo que he visto al realizar este trabajo es que los caficultores chiapanecos no tienen información y eso los confunde, además de que desconfían de las organizaciones tradicionales y sus lazos organizativos son débiles. Quizá sea momento de cambiar eso”.

 

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.