Un paréntesis: leer poesía

Andrés Fábregas Puig/CIESAS-Occidente

Ante los nebulosos días que vivimos y los horizontes barruntados que atravesamos, leer poesía es un bálsamo, un respiro y una invitación a la reflexión. Es posible que algún lector piense qué hago como antropólogo proponiendo leer a los poetas en vez de aconsejar alguno de los excelentes libros que escriben mis colegas. Incluso, alguien podría opinar que una relectura de los clásicos de la antropología viene muy bien en tiempos como estos. Estoy de acuerdo. Pero leer poesía es una exigencia intelectual y una compañía inestimable para hacer un alto en el camino.

Inicio con Seamus Heaney,  poeta irlandés que mereció el Nobel de Literatura en 1995. Me sucedió con Heaney un suceso inesperado: en algún momento del año 1994, el Rector de la Universidad de Cork (cuyo nombre no he podido recordar), se comunicó conmigo para expresarme su deseo de conocer Chiapas y saber de cerca sobre la rebelión armada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Acogí con interés la solicitud del Rector irlandés y lo invité a venir a nuestra tierra. Recuerdo que el día de su llegada al aeropuerto de Terán, me encontraba en la CDMX y comisioné al recordado Tom Lee para que lo recibiera, acompañado de mis hijas. Así sucedió. Al siguiente día fui por el Rector al Hotel Flamboyán (ya no existe) e iniciamos nuestras conversaciones. La mañana prevista para visitar San Cristóbal y explicarle al Rector lo que había sucedido allí el 1 de enero de 1994, mientras me dirigía al Hotel, escuché en la radio la noticia de que un poeta irlandés, Seamus Heaney, había merecido el Premio Nobel de Literatura. Al encontrarme con el Rector, lo primero que le comenté fue esa noticia, “es una buena nueva”, le dije. El Rector no sólo se alegró sino que celebró el suceso y me comentó que él era muy amigo del poeta. A ambos nos pareció extraordinario que fuese un chiapaneco, quien, en el mismo Chiapas, le anunciase la importante noticia a un Rector irlandés que, además, conservaba una estrecha amistad con el poeta. Pasó la visita del Rector de la Universidad de Cork. Lo despedí en el aeropuerto de Terán con el compromiso de visitarlo en su ciudad, lo que así sucedió. Los meses volaron y un buen día recibí un paquete desde Irlanda. Presuroso y curioso, abrí aquella entrega y me encontré con la sorpresa de un libro: Seamus Heaney, New Selected Poems, 1966-1987, edición londinense de Faber y Faber datada en 1990. Traía una dedicatoria de puño y letra del poeta, que, traducida del inglés, dice: “Al Dr. Andrés Fábregas, que siga divulgando la buena nueva! Y la firma de Heaney fechada el 24 de noviembre de 1994.

Seamus Heaney nació el 13 de abril de 1939 en un lugar llamado County Derry en el Noreste de Irlanda. Murió el 30 de agosto de 2013 en su Isla irlandesa. Se casó con Marce Devlin y con ella procreó a tres hijos: Michael, Crhistopher y Catherine. Marce murió también en el año de 2013. La vida de Heaney fue la de un académico, enseñando en universidades y colegios irlandeses, literatura e historia de las letras en Irlanda. Después de obtener un número significativo de reconocimientos, Heaney ganó el prestigiado “Whitbread Book of the Year” en 1987, con un extraordinario libro, The Haw Lantern (La Linterna Tintineante). Desde 1989 fue el Director de la Field Day Theatre Company de Irlanda. Recomiendo su Obra Reunida(edición bilingüe), editada por Trilce en 2015.

A propósito del triunfo del pueblo de Puerto Rico y la caída del gobernador Rosselló, además de que dicho pueblo es el invitado de honor en la próxima Feria del Libro de la UNACH, traigo a la memoria la poesía de Ramón Vargas Pérez, nacido en San Sebastían de Puerto Rico en 1941. Su poesía es claramente antimperialista:

El Titán devoró la Cordillera Central

Y del polvo extrajo cobre, oro y minerales

Y sembró la negra sombra y envenenó el río

Y contaminó el aíre y cultivó el terror

Y dividió al pueblo y explotaron bombas;

Y el pueblo fue a la cárcel y vociferó el dolor

Y la persecución trajo la tiranía del dólar

y el cemento, y el pueblo trajo la revolución.

Tres poetas, cinco patriotas y un traidor

Fueron a las cárceles y comenzó la guerra.

(Del libro Canto al Progreso, un fragmento).

El poema anterior fue escrito por Ramón Vargas mientras permanecía preso en la cárcel de Aguadilla. Lo terminó en el mes de mayo de 1969. Desde esa misma prisión, el poeta de Puerto Rico escribió:

Desde mi celda

Observo el tiempo

Que pasa

-tiempo largo-

Las noches

Llenas de llanto y soliloquios

Mi canto es agónico.

Por cierto, el poeta Ramón Vargas fue uno de los fundadores del llamado “Grupo de Poetas Ultramodernos” establecido en Puerto Rico en 1965. Ha sido periodista trabajando en El Vocero, el Día y El Mundo, además de que dirigió El Gorrión. Sus trabajos son prolíficos, pero destaca su Antología de Poetas de San Sebastían, (Puerto Rico, 1977). No obstante su edad de 78 años, Ramón Vargas Pérez sigue activo y esperamos ver sus obras en esta próxima Feria del Libro en la UNACH.

En la pasada Feria del Libro de Guatemala (FILGUA) me encontré con una agradable sorpresa: un libro titulado La Piedra del Fuego. Antología de Poetas Chiapanecos,compilado por Francisco Morales Santos y Chary Gumeta, poeta guatemalteco el primero y poetisa chiapaneca la segunda. La selección contenida en este libro es impecable, un acierto, que llega a tiempo en estos momentos de una necesaria fraternidad con Guatemala y con Centroamérica. Cito, para invitar a su lectura, un fragmento de Soneto, de José Falconi:

Las noches del amor en sus rodillas

Guarda la niña olor de yerbabuena

Sus breves senos en la noche buena

Edulcoradas mentas amarillas.

Ajijic, Ribera del Lago de Chapala. 27 de julio, 2019.

P.D. Mientras escribía me llegó la noticia del asesinato del Dr. Renato Zárate y de su esposa, la entomóloga Laura Green. Estaban recolectando insectos en la carretera de San Cristóbal a Tuxtla, cuando los asesinaron. Según las noticias, el motivo fue robarles su viejo auto: un Toyota del 2006.¿Qué engendros son capaces de semejante crimen? ¿Qué pasa en nuestra sociedad, cuya enfermedad no parece tener cura? Mi solidaridad con los familiares y amigos de tan apreciadas personas.

 

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