Comunidades quedan confinadas de manera fozada en el municipio de Guadalupe y Calvo

*Este trabajo fue publicado originalmente en Raíchali que forma parte de Territorial Alianza de Medios. Aquí puedes consultar su publicación.
En Guadalupe y Calvo se han registrado hechos violentos desde 2021 con mayor intensidad, que han provocado el desplazamiento forzado de decenas de comunidades ódami y rarámuri. La mayoría no ha logrado regresar y otras se mantienen confinadas porque los grupos que pelean el territorio mantienen el control a través del miedo
Por Leonel Barro y Patricia Mayorga / Raíchali
Chihuahua – Comunidades rarámuri, ódami y mestizas del municipio de Guadalupe y Calvo son víctimas de inmovilidad forzada o de confinamiento, por la disputa del territorio entre dos grupos delictivos que se han enfrentado en caminos de terracería y carreteras de diferentes zonas.
El fin de semana pasado reportaron los asesinatos de cinco hombres en enfrentamientos alrededor de la la comunidad de Atascaderos, en donde se han refugiado decenas de familias víctimas de desplazamiento forzado de otras comunidades del mismo municipio y de comunidades de la sierra de Badiraguato, Sinaloa.
“Amanecimos con dos difuntos más (…) en varias comunidades no estaban dejando pasar los muebles, hay retenes en carreteras (…) cerca Cerro Solo, de Ojo Frío (…) también hay familias de Los Parajes, que salieron por la inseguridad”, comentaron habitantes de localidades que rodean Atascaderos, una de las más grandes de Guadalupe y Calvo, ubicada a unas dos horas de la cabecera.
Habitantes de la localidad identificada como Cerro Solo señalaron que también en esa región utilizan drones con explosivos, por lo que temen que la violencia llegue a otras comunidades.

Foto: Tomada de Facebook
En el camino de terracería a Cerro Solo reportaron a tres personas asesinadas en la zona de dicha comunidad que pertenece a la seccional de Atascaderos. Con los cuerpos localizaron un camión calcinado, caminos bloqueados y pintas sobre el asfalto, con mensajes relacionados con los grupos delictivos, dejados sobre la carretera, de acuerdo con medios de Parral.
Después de un operativo de los tres órdenes de gobierno, la Fiscalía General del Estado informó que recibieron una llamada de auxilio por la presencia de los cuerpos de tres hombres.
Los caminos aledaños fueron bloqueados de manera intencional, por pinos derribados, mientras que las autoridades realizan las investigaciones de los hechos y trasladaron los cuerpos para practicarles la necropsia de ley.
Un día antes, el viernes 2 de enero, localizaron los cuerpos de otros dos hombres, en la carretera que va de la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo a la comunidad de El Ocote o de El Zorrillo, localizadas a unos 15 y 30 minutos respectivamente, de la cabecera municipal. Las autoridades identificaron a una de las víctimas como Alejandro E.P de 25 años de edad.
En Guadalupe y Calvo se han registrado hechos violentos desde 2021 con mayor intensidad, que han provocado el desplazamiento forzado de decenas de comunidades ódami y rarámuri. La mayoría no ha logrado regresar y otras se mantienen confinadas porque los grupos que pelean el territorio mantienen el control a través del miedo.
En la zona de la cabecera municipal hacia El Vergel, del municipio de Balleza, se ha incrementado el número de homicidios y desapariciones los últimos meses. De acuerdo con versiones de habitantes de aquella región, uno de los grupos delictivos que ha avanzado en el municipio, identificado como Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha provocado el desplazamiento del grupo relacionado con el cartel de Sinaloa, que ha permanecido por años en el municipio. Este último grupo ha reaccionado en los caminos de terracería y carretera señalados.
Un reclamo generalizado es la falta de presencia de autoridades policiacas y del Ejército, ya que acuden una vez que pasaron los enfrentamientos y no ha habido detenidos.
Los testimonios recabados por Raíchali, señalan que a las personas que intentaban transitar por la carretera se les advirtió sobre la situación de riesgo, les han negado el paso de Atascaderos a El Ocote o viceversa.
Un autobús de pasajero que cubre la ruta El Durazno-Parral habría tenido que regresar a Atascadero porque no pudo continuar su trayecto por el área de Cerro Solo, donde reportaron que aún se observan hombres armados y convoy en circulación.
Apenas en Noche Buena, también la comunidad completa de Santa Rosalía de Carrizal, salió de sus casas porque un grupo armado llegó a advertirles que no querían asesinar a gente inocente, por lo que tendrían que abandonar sus propiedades.







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