Mala noticia
“Pasé por la librería Porrúa, situada ahora en su nuevo lugar, allá en la 4ª oriente norte y avenida central. La encontré sin gente. Sus paredes tapizadas con libros, estantes ofertando novedades y muchos de superación humana, dos empleados, y yo. No se ven cámaras de vigilancia. ¿Para qué? ¡¿Quién va robar libros?! Abandonada por los compradores, solitaria sin convicción, se mostraba esta librería famosa por sus colecciones “´sepan cuántos´”. Esto escribí el año pasado.











