Pobladores nahuas de Guerrero reclaman a Astudillo inacción para detener a Los Ardillos

Pobladores nahuas de Guerrero reclaman a Astudillo inacción para detener a Los Ardillos

La CRAC-PF acepta levantar bloqueo al conseguir respuestas a demandas

Pide que los niños vayan a la escuela y salgan de la Policía Comunitaria

#AlianzadeMedios | Por  Amapola

Foto: Jesús Rojas

Chilapa

El gobernador Héctor Astudillo Flores tuvo un encuentro tenso con los integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF), y estuvo a punto de no concretarse  el acuerdo para desbloquear el paso a Hueycatenango.

El camino estuvo bloqueado durante ocho días, a partir del asesinato de los 10 habitantes de Alcozacán, municipio de Chilapa.

A lo lejos, distante de la primera línea, un poblador nahua le gritó al gobenador sentado a un lado de la mesa donde ocurrió la reunión:

«Queremos hechos no palabras. Esperamos que cumpla, de qué sirve que venga si no cumple».

Astudillo se descontroló.

Buscó con la mirada al autor del reclamo y lo retó a decir lo mismo de cerca. El inconforme no se cohibió. Se acercó y se lo dijo de frente.

—Vino aquí porque lo presionamos con el bloqueo, sino nunca hubiera venido. ¿En Rincón de Chautla, dónde estuvo? ¿Vino? ¿No, verdad? Nunca vino.

—A mí nadie me presionó, yo vine porque quise -respondió Astudillo con coraje.

—Mire lo que exigimos es que detenga a los hombres que desde hace un año nos tienen secuestrados aquí, porque no podemos salir le refuta el habitante.

Astudillo intentó neutralizar el reclamo con la circunstancia de que habían terminado la mesa y ya había acuerdos. El principal, retirar el bloqueo.

David Sánchez Luna, uno de los fundadores de la CRAC-PF, intervino para calmar el intercambio ríspido.

«Nos vas a disculpar, gobernador. El perdió a su mamá y está resentido», mencionó.

Así terminó la visita de Astudillo al corredor de pueblos nahuas que defienden su territorio del grupo criminal Los Ardillos, último episodio que inició con el asesinato de 10 pobladores, siguió con el bloqueo para conseguir respuesta a 29 demandas, entre ellas, la seguridad; continuó con el entrenamiento e incorporación de menores a la Policía Comunitaria y, sólo entonces, el gobernador acudió a la zona de conflicto.

Por la mañana, no se sabía de la visita del gobernador al punto del bloqueo. El cordón de pueblos nahuas, que se extiende por unos 20 kilómetros a lo largo de la carretera a Hueycatenango, inició el día sin novedad, aunque se cumplían ocho días del asesinato de los pobladores de Alcozacán, también del bloqueo,  y tres días de romper las redes sociales con las imágenes de niños, algunos de seis años, practicando tácticas militares.

Alrededor de a las diez horas, el escenario cambió. Al crucero de Alcozacán, donde estuvo el bloqueo, llegó una avanzada de Astudillo Flores a estudiar el lugar, los puntos débiles de la seguridad y los términos del encuentro.

Astudillo y una amplia comitiva, entre ellos, el fiscal del Estado, Jorge Zuriel de los Santos; el secretario de Seguridad Pública, David Portillo y el alcalde de Chilapa, Jesús Parra García, arribaron dos horas después, rodeados de elementos de la Guardia Nacional, la que pidieron hasta el cansancio los pueblos nahuas para prevenir asesinatos y desapariciones.

Estos pueblos nahuas de la CRAC-PF forman un cordón de 16 comunidades que se extienden a lo largo de 20 de los 46 kilómetros que tiene la carretera a Hueycatenango. Sólo en esos 20 kilómetros están seguros, en los otros 26 hay comunidades, también nahuas, donde Los Ardillos tienen gente que reporta los movimientos de los pueblos adheridos a la Policía Comunitaria. Salir de esta zona segura es sinónimo de muerte. Así pasó con los 10 habitantes de Alcozacán, empleados del grupo Sensación musical. Alcozacán es el punto medio de esta ruta.

Astudillo llegó en una comitiva que se desplazó en una camioneta blindada por el territorio de este grupo criminal. Atrás de la unidad donde él viajó, iban dos camionetas con sus guardias de seguridad.

 

Los acuerdos

Durante la reunión que se realizó a unos metros donde está el bloqueo, la gente denunció que han asesinado a 28 personas y derivado de eso 66 niños han quedado huérfanos.

Ante la exigencia de que haya medidas de seguridad en la zona, Astudillo se comprometió a que este mismo viernes se instalará un campamento con agentes de la Guardia Nacional y el Ejército.

Además de que se instalará una mesa por la Reconstrucción de la Paz que sesionará a diario para ver los asuntos de seguridad.

Se comprometió a que a las diez viudas de los trabajadores del grupo musical asesinados el pasado 17 recibirán un apoyo mensual de dos mil pesos por parte de la Comisión de Atención a Víctimas (CEAV).

Los niños

Astudillo pidió a los habitantes que respeten los derechos de los niños y que estos vayan a la escuela porque, según él, todos tienen becas.

Algunos de los habitantes le recordaron que los niños no pueden ir a la escuela porque los maestros no acuden porque reciben amenazas de los delincuentes.

Astudillo prometió que habrá seguridad y que el próximo lunes, habrá escuelas abiertas.

Pidió al Fiscal, Jorge Zuriel de los Santos que los  asesinatos registrados con anterioridad denunciados por los pobladores, se incluyan en la carpeta de investigación del caso de los diez homicidios registrados hace ocho días en la carretera Mexcalzingo-Hueycantenango.

Prometió revisar los 66 casos de igual número de personas de estas comunidades que tienen orden de aprehensión y que los pobladores exigen que estas se cancelen.

Al final, Sánchez Luna le dijo al mandatario estatal que este mismo viernes se desbloquearía la carretera.

«Pero en caso de que los acuerdos no se cumplan, vamos a volver a cerrarla», le advirtió el dirigente

 

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