La bicicleta como medio de transporte esencial, durante y después de la pandemia

La bicicleta como medio de transporte esencial, durante y después de la pandemia

#AlianzadeMedios | Por Dafne García de Lado B

La contingencia desatada por la expansión del nuevo coronavirus (COVID-19) nos ha obligado a cambiar hábitos en la forma de movernos, y si bien desde antes de la pandemia ya se había señalado que la bicicleta es un medio de transporte saludable –que requiere menos espacio, recursos, entre otros beneficios–, en el contexto actual, la bicicleta se ha colocado como una de las opciones más recomendadas para trasladarse y, a la vez, evitar la propagación del COVID-19, ya que su uso permite mantener la sana distancia.

En Ciudad de México (CDMX) hay una propuesta de iniciativa realizada por organizaciones civiles para implementar 131 km de ciclovías temporales para descongestionar el transporte público. Y en Puebla, el 21 de abril, la Secretaría de Movilidad exhortó en un comunicado a la empresa de Urban Bici a reanudar sus servicios de préstamos de bicis. Así, también se hizo un llamado a la población a usar la bicicleta como medio de transporte durante la contingencia.

Una de las razones principales por las que en diversas ciudades del mundo como Nueva York, Bogotá, Wuhan y CDMX se ha impulsado el uso de la bici durante la contingencia sanitaria, es que con ella se disminuye el número de personas que usan el transporte público y dado que las conglomeraciones de personas son un foco de contagio del virus, la bicicleta permite mantener la sana distancia.

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Por otra parte, a mediados de marzo un grupo de investigadores en salud y movilidad de Europa, a través de una carta hicieron el exhorto a los gobiernos a fomentar de forma segura actividades como caminar y el uso de la bicicleta, esto debido a que dichas actividades ayudan a mantener la actividad física en las personas. Lo cual, a su vez, es importante para reducir el riesgo a desarrollar enfermedades cardiovasculares o diabetes, condiciones que hacen más vulnerables a las personas frente al COVID-19.

En el mismo documento también se menciona que caminar y andar en bici (especialmente en áreas verdes) es bueno para la salud física y mental. Además, los expertos hacen énfasis en que el confinamiento, sobre todo en lugares congestionados con pocos o ningún espacio verde, y particularmente en momentos de ansiedad, conlleva varios riesgos de salud, por lo que los gobiernos deben fomentar y diseñar infraestructuras y medidas de seguridad que protejan a las personas que caminan o andan en bici durante la pandemia.

Por ejemplo, en cuanto a efectos negativos de la salud debido al confinamiento por la pandemia, en el estudio titulado El impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducirlo”, publicado en la revista médica británica The Lancet, se encontró que las personas presentaban irritabilidad, insomnio y baja capacidad de concentración.

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Aumentar la infraestructura ciclista

Algunos ejemplos de medidas implementadas por gobiernos europeos son el caso de Alemania, donde al disminuir la circulación de transporte público y automóviles, decidieron duplicar temporalmente la anchura de los carriles para bicis, pegando en el pavimento una línea amarilla.

O Francia, donde se estudia implementar el uso de este medio de transporte en todo el país una vez que el confinamiento haya terminado. Esta propuesta tiene, además, su antecedente en las protestas y huelga del transporte público (por más de 40 días)  a finales de 2019 por las reformas de las pensiones. Al no haber servicio de metro o autobús, la bicicleta resultó indispensable para que muchas personas que no tenían coche llegaran a sus trabajos.

Uno de los ejemplos destacables en Latinoamérica ha sido Bogotá, debido a la rapidez con la que actuó en el tema de movilidad ante la llegada de la pandemia, implementando un gran número de ciclovías temporales.

Desde el inicio de las medidas de aislamiento preventivo y cuarentena, se hizo uso de las ciclovías como alternativa a las conglomeraciones en el transporte público. La red de ciclovías temporales alcanza un total de 117 km que se añade a los 550 km de ciclovías ya existentes. Asimismo, a mediados de abril, el gobierno anunció que se estudiaba la posibilidad de implementar permanentemente 35 km de ciclovías que ahora son sólo temporales.

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En CDMX, Xavier Treviño Theesz, codirector de Céntrico –ONG en temas de movilidad–, cuenta en entrevista para LADO B que generar ciclovías temporales es importante para ayudar a descongestionar el transporte público.

El especialista agrega que también se debe pensar en qué pasará después de la pandemia. Por ejemplo, se pregunta qué ocurrirá con “la ciclovía temporal de la alcaldía Miguel Hidalgo, que tiene –me parece– 1.7 kilómetros de longitud, y vincula el metro San Joaquín con una zona de edificios de Polanco […] Cuando volvamos, esa ciclovía va a ser super importante que permanezca, porque permite a la gente llegar de manera segura”.

El 18 de marzo, un grupo de expertos en movilidad y organizaciones de la sociedad civil dieron a conocer el documento titulado “Ciclovías temporales; PLAN DE CONTINGENCIA POR COVID-19 PARA LA CDMX”, en el que se propone la implementación de 131 kilómetros de ciclovías en ocho corredores de la CDMX.

Treviño considera que, al regresar al trabajo tras la contingencia se debe de asegurar que no haya saturaciones en los servicios de transporte público, por lo que dicha propuesta ayudaría a disminuir el flujo de personas en los servicios de transporte público que van a estar saturados.

Esta propuesta aún no ha sido aceptada por el gobierno de la CDMX; sin embargo, el especialista considera que en términos de costo, la inversión para implementar este tipo de propuestas es baja y, por lo tanto, viable. Incluso estas nuevas ciclovías podrían hacerse con líneas de pintura y algunos conos para evitar que las invadan.

Un medio de transporte accesible

En el contexto de la contingencia, “esta puede ser una oportunidad para que mucha gente entienda el potencial de la bicicleta” en términos de seguridad y actividad física, agrega Treviño.

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Respecto a este punto, Giovanni Zayas, coordinador del colectivo de ciclismo «Cholula en Bici«, explica en entrevista para LADO B: “La pandemia nos está demostrando, una vez más, que la bicicleta es el medio de transporte más resiliente”. El activista considera que, al igual que ahora, el valor de la bici también se notó después del sismo de 2017 en CDMX.

Por otra parte, enfatizó que al ser un medio de transporte accesible, que no genera emisiones de carbono, ni ningún tipo de contaminante, es necesario que se use en las ciudades.

Giovanni también considera que se debe pensar en lo que pasará después de la pandemia, replantearnos el tipo de ciudad que queremos, ya que “regresar a la normalidad” implica regresar, por ejemplo, a una mala calidad de aire o a hechos de tránsito que implican la muerte de muchas personas.

“Para todo esto la bicicleta sí representa una oportunidad enorme para replantearnos justo este modelo”.

Foto: Marlene Martínez

Las propuestas en Puebla

A principios de esta semana, el Consejo de Movilidad Puebla lanzó un comunicado  anunciando que solicitó a las autoridades, mediante oficio, la “apropiación y adecuación temporal para uso peatonal y ciclista de carriles de baja velocidad en vialidades que cuentan con mayor flujo peatonal y alta densidad poblacional”. Esto para asegurar recorridos que cumplan con la sana distancia y ayuden a disminuir la cantidad de contagios de COVID-19 en la ciudad.

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Por su parte, el 21 de abril, la Secretaría de Movilidad anunció que ante la emergencia nacional por el nuevo coronavirus (COVID-19), consideraban importante implementar el uso de la bicicleta como medio de transporte para mantener el distanciamiento social y evitar conglomeraciones en el transporte público. Asimismo, invitaron a Urban Bici a reanudar sus operaciones (las cuales se suspendieron desde el 2 de abril), incluyendo las medidas de limpieza y sanitización de equipos correspondientes.

Finalmente, en el texto le recuerdan a la población las medidas de prevención necesarias al usar bicicletas en el contexto de la contingencia sanitaria:

  • Uso de cubrebocas
  • Desinfectar el asiento
  • Desinfectar el manubrio, así como otras partes de la bicicleta con las que se tiene contacto antes de hacer uso de esta
Foto: Marlene Martínez

Continúan hechos de tránsito

Xavier Treviño considera que se deben implementar estrategias para que los automovilistas respeten los límites de velocidad o, incluso, para que vayan más lento. Ya que si bien ha habido una reducción del tráfico vehicular en la CDMX, la velocidad a la que los autos se mueven ha aumentado.

Al hacer un chequeo de datos del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5), de la segunda quincena de marzo, el activista encontró que aunque se redujeron los accidentes, los que han ocurrido han sido más letales, puesto que se tiene casi el mismo número de muertos que los que se tenía cuando había más accidentes.

Por otro lado, las volcaduras aumentaron, dato que resulta un excelente indicador de velocidad. Así, a mayor velocidad, los accidentes resultan más graves, lo que implica un mayor número de heridos. Lo preocupante ahora es que –en un posible escenario próximo– no tendrían lugar para ser atendidos debido al contexto de emergencia sanitaria en el que estamos, explica el activista.

Zayas considera que si bien se ha reducido el flujo de autos considerablemente, “las velocidades máximas que están teniendo los autos privados están subiendo y las velocidades promedio también. Esto significa y supone un riesgo para la población vulnerable, para la gente que va caminando”.

LADO B realizó una búsqueda hemerográfica y encontró que en el lapso del 11 al 20 de abril han habido al menos ocho hechos de tránsito en la ciudad de Puebla: volcaduras de carros y de una ambulancia particular, lo que ha resultado en la muerte de una persona de la tercera edad, así como cuatro lesionados que han requerido hospitalización.

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