Perros y gatos callejeros: los olvidados de la pandemia

Perros y gatos callejeros: los olvidados de la pandemia

La contingencia sanitaria por covid-19 frenó los procesos de adopción de perros y gatos callejeros. Esto los ha colocado en situación crítica

#AlianzadeMedios | Por Natalia Escobar de Pie de Página

El vaivén de su cola no ha parado y aunque la tiene fracturada sigue mostrando alegría y alerta. Ya no vive en las calles desde hace poco más de un mes. Ingresó a una jaula de un metro por 80 centímetros, aproximadamente. Dejó su libertad pero salvó la vida. La pitbull café con blanco ha ganado peso poco a poco; pero el deteriorado estado en el que fue rescatada le dio su nombre: Huesos.

Oscar y Jessica llevaron a Huesos al Centro de Control Canino de Azcapotzalco. La encontraron en la calle sedienta y a punto de morir, no podían quedarse con ella pero querían dejarla en un sitio seguro. Desde hace más de un año, el lugar a donde la llevaron ya no practica sacrificios de caninos callejeros. Ahora resguardan 17 perros y tres gatos que esperan encontrar un hogar.

El reformatorio canino

Teresa Franco es la encargada del centro. Ella explica que la mayoría de los canes que están ahí se debe a algún reporte. Por ser violentos; o fueron abandonados en terribles condiciones; o están relacionados con alguna carpeta de averiguación. En esta última situación se encuentran dos cachorros por desalojo de un inmueble y cuatro pitbulls por narcomenudeo. Aunque ellos no cometieron el delito estaban en manos de los humanos que sí.

Franco apeló al artículo 32 la ley de protección animal de la Ciudad de México. Ya solicitó la custodia de los perros. Se estipula que: “en caso de que el animal cuente con buena salud y no sea reclamado por su propietario en el tiempo estipulado, será esterilizado y podrá ser otorgado para su adopción”.

Pero este proceso está detenido. En medio de la pandemia no es prioridad sacar del confinamiento a un perro, aunque éste sea dócil y entre los barrotes asome su pata para ser acariciado.

Los efectos de las medidas sanitarias

La contingencia sanitaria por covid-19 ha impedido realizar actividades públicas desde el pasado 23 de marzo. Esto frenó las adopciones que el centro de control canino promovía. Cada domingo, iban al parque de La China, Azcapotzalco, junto con la asociación “cuatro patitas un corazón”.

El presupuesto asignado para el centro es de solo es para insumos médicos, alimento para los animales y material de limpieza, así que costear traslados, tratamientos especiales o un etólogo tienen que hacerse a través de donativos que recibe la asociación, aunque los perros son inquilinos del Centro.

El Centro ofrecen servicios cómo: esterilización, peluquería y atención veterinaria pero tras la declaratoria tres dichas actividades también se han suspendido.

Adoptar en contingencia

Las medidas de distanciamiento social serán extendidas hasta el 30 de mayo. Para algunos el hashtag #QuédateEnCasa es un icono para mostrar en redes que se está cumpliendo con estar encerrado en un hogar. Pero los perros del centro de control canino no tienen fecha para terminar con su encierro. Esperan que un humano decida sacarlos de su jaula y brindarles una casa.

La Brigada de Vigilancia Animal (BVA), de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), ha promovido en sus redes sociales las adopciones de animales de compañía desde el 2016 y ahora se puede enviar el animal hasta tu casa, en la página de la SSC se encuentra el álbum de los 99 animales disponibles para adopción. Hasta el momento van 13 adopciones: 10 perros y tres gatos. En un 40 por ciento de los casos, la brigada ha llevado a los animalitos al domicilio de las familias.

El encargado de la BVA Carmelo Hernández Salazar explica que es imprecisa la información respecto a cuántos perros callejeros existen. No es posible saber, pero estima aproximadamente dos millones. Hasta ahora no se tiene contemplado alimentar a perros y gatos que están en la calle.

Noticias felices

La  Brigada de Vigilancia Animal tiene su domicilio en Canal de Chalco esquina con Periférico, colonia Ciénega Grande, Xochimilco. Ahí llegaron los dueños de “Ikal”, cómo le llamaban en el albergue a un perro de talla grande que fue atropellado en noviembre del 2018. Debido al accidente, debieron amputar una de sus patas traseras; y otra tiene un tornillo. Hace unos días el perro salió en un reportaje en la televisión; sus dueños los identificaron y en plena fase tres de la pandemia se reencontraron con “Cosmo” (su verdadero nombre). Las lágrimas de felicidad, lamidas y abrazos marcaron el momento.

Carmelo Hernández invita a no pasar solos el distanciamiento social:

“Tenemos que ser más sensibles con los animales. Con el encierro seguramente ya aprendimos que esto nos estresa. Imaginen a los perros y gatos que están en jaulas, aunque están espacios de 4×4 estar así los altera. Yo los invito a darles una segunda oportunidad a los animalitos y recuerden que los perros de la calle son de todos”.

De acuerdo con el INEGI, 57 de cada 100 personas en México posee algún tipo de animal de compañía en sus hogares. La especie canina es la más popular, con un 87 por ciento.

La etología y una segunda oportunidad

El Centro de Control Canino de Azcapotzalco –colonia Euzkadi– es la única institución en su tipo que ofrece un programa de segunda oportunidad y tratamiento de etología. Desde finales de 2018, da terapia a los canes que tienen conductas violentas y de miedo constante. Por ejemplo, algunos no toleran el agua o una escoba en su jaula. Tienen un trauma con esos artefactos.

El tratamiento de etología se lleva a cabo de la mano con “Cuatro patitas y un corazón” en sus instalaciones. Puede tener un costo de 2 mil pesos o más. Para ello piden donativos de la ciudadanía, pues no hay un presupuesto asignado a ello. Actualmente en el centro hay seis perros que requieren etólogo; y cuatro tienen un denuncia ciudadana por ser violentos. Pero los tratamientos de etología están parados, pues los donativos han disminuido.

Gracias al etólogo algunos canes se han rehabilitado y han sido adoptados. Demostraron que su agresividad era producto del estrés por el confinamiento; o una respuesta al haber sido entrenados como perros de pelea.

Los traumas del maltrato

Luna es una perra criolla negra que nació en la calle y llego al albergue luego de un reporte ciudadano. Al llegar al centro de control canino no mostraba ninguna emoción. Los etólogos y médicos veterinarios aseguran que ella reflejan la indiferencia de la gente. Al ser callejera no sabe lo que es una caricia o que la alimentes, lleva seis meses en un jaula y apenas está confiando en las personas.

El objetivo del etólogo es identificar las causas de los problemas de comportamiento del animal y realizar el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de esos problemas de conducta.

El etólogo Alberto Tejeda Perea, coordinador del área clínica del Hospital de Especialidades en Etología y Fauna Silvestre de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la Universidad Nacional Autónoma de México explica que un tratamiento etológico consta de 12 a 13 pruebas de evaluación conductual. Las evaluaciones más sencillas es ver cómo reaccionan a una mano arriba o cómo reaccionan a la convivencia con humanos y si son demasiado agresivos quizás intenten morder.

Ayuda mutua desde el encierro

El tratamiento con un etólogo también puede incluir fármacos. Están los ansiolíticos para animales en un estado de congelamient; es decir, que no muestran ningún sentimiento debido a que el miedo los paraliza o son demasiado tímidos. Tejeda Perea advierte que en estos casos la rehabilitación muy lenta y señala: “jugar es algo fundamental en los perros. Ellos presentan conductas juveniles e infantiles que se denominan neotemicas”.

Tejeda recomienda que en México se debería adoptar programas como los que se realizan España y Estados Unidos. Ahí, los presos son capacitados por un etólogo para que rehabiliten perros de albergues con problemas de conducta. De esta manera, ambos se ayudan. La cárcel es el lugar de acogida de los perros y ellos a su vez hacen más llevadero el encierro a los presos.

El documental “Dogs on the inside” rodado en una cárcel de Massachusetts, muestra cómo unos y otros se ayudan para lograr esa crucial nueva oportunidad. Fundaciones como: “New Leash on Life”, en Pennsylvania aseguran que para los presos los perros son milagros con patas.

El encierro, programas de vinculación y adoptables

Decenas de jaulas rojas eran los sitios donde pasaban sus últimas 72 horas de vida, los perros que llegaban al antirrábico de Azcapotzalco y no eran reclamados por nadie. Ahora este es su hogar temporal; pero donde apenas pueden darse una vuelta para morder su cola. El confinamiento es lo que más preocupa a la encargada del Centro Canino.

“Quisiéramos tenerlos en mejores condiciones, pues los espacios son muy pequeños, me parte el corazón verlos así, pero no vamos a bajar la guardia y volver a sacrificarlos”, señala Teresa.

Paseadores terapéuticos

El aislamiento y encierro después de un periodo largo puede desarrollar una neurosis y derivar en perros agresores, menciona Alberto Tejeda. Para mitigar esos efectos, en el centro de control canino promueven la vinculación con la comunidad con paseos a los perros que ya están listos para ser adoptados y no tienen problemas de conducta.

Cada semana Oscar de 11 años y Jessica de 28 años van a pasear a perros en la calles aledañas al centro, incluso corre con ellos en el deportivo Ceylán los empleados del centro cómo Wally Cisneros la recepcionista quien aseguran que el menor es de los voluntarios más pequeños que tienen.

“Me ha hecho muy consciente con los seres vivos el trabajar aquí, tener una mascota requiere tiempo, dinero y paciencia, pero ellos dan cariño incondicional y compañía que es muy necesaria en estos tiempos, el caso que más me marcó fue el de un perro que tenía encarnado un alambre en su cola, le tuvieron que cortar parte de ella, hoy ya está recuperado”, menciona Wally.

Jessica deja una identificación oficial para poder pasear a los canes. A veces llevan la correa de alguna de sus tres mascotas, o les prestan una en el centro. Hace unos días, Óscar volvió a acariciar a Huesos. El constante movimiento de su cola golpetea en la paredes de su jaula y por ello sigue fracturada.

Adopciones en contingencia

En año y medio, el centro ha logrado la adopción de 152 perros. Y en otros casos, el centro han dado tratamiento médico a perros. Por ejemplo, “Cofi”, un pitbull de siete años diagnosticado con cáncer TBT. Los donativos costearon la quimioterapias. Y al día de hoy, Cofi está listo para ser adoptado.

El centro de control canino promueve las adopciones a distancia en la página de Facebook: adopciones caninas y felinas Azcapotzalco.  Lamentablemente, durante la contingencia sanitaria ningún can ha sido adoptado. Esperan pronto tener los recursos para remodelar el centro y hacer espacios más grandes, pero la falta de presupuesto los limita.

Huesos es muy dócil, y ya está lista para ser adoptada. Al igual que un perro de edad avanzada que responde al nombre de Fénix. Su rescatista asegura que ‘’al conocerla se darán cuenta de su nobleza y que a pesar de sufrir la indiferencia de la gente no dejo de creer que aún existen personas buenas. Apoyemos a un perrito cuando lo veamos en la calle, no seamos indiferentes, no sabemos por cuánto tiempo habrá pasado, hambre, frío y sed”.

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