Criminales y supuestos comunitarios aprovechan contingencia para extender su control

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Colocan filtros en los accesos a las cabeceras y deciden quiénes entran, patrullan en las noches, imponen toques de queda, no permiten negocios abiertos en la noche


Texto: Equipo Amapola

Fotografía: José Luis de la Cruz

–¿De dónde vienen y a dónde se dirigen? –preguntan a la joven y a su madre, una señora de más de 80 años.

Las mujeres van de Iguala, a su pueblo, una comunidad muy pequeña de un municipio de Tierra Caliente. Quienes las interrogan no son las autoridades de salud en un filtro para controlar los brotes de Covid–19, tampoco del ayuntamiento.

Quienes tienen en sus manos la decisión de que pasen o no al pueblo en el que nacieron, son individuos enmascarados, con armas de alto poder. El grupo criminal que controla esa zona es la Familia Michoacana, de acuerdo a lo que ha informado la Fiscalía General del Estado (FGE). La mujer joven, quien maneja un auto compacto, dice el pueblo al que van, que son originarias de ahí, que en su trabajo en Iguala, mandaron a los trabajadores a hacer la cuarentena, de la que ya han pasado varios días.

–¿Por qué vienen hasta ahora? –quieren saber los sujetos armados.

La hija dice que van a pasar allá lo que falta de la contingencia, porque en Iguala se dispararon los casos de coronavirus y teme que su madre, población vulnerable, se contagie.

Los hombres anotan los nombres de las mujeres y toman los datos de las placas del auto. Piden tiempo. Uno se aleja con esa información y luego regresa. Hace una seña con la mano de que pueden circular. La mujer joven y su madre contaron que ese grupo armado vigila los accesos y recorre las calles de la cabecera de su municipio, pero nunca antes habían colocado un filtro para controlar el acceso de la población.

La gente no protestó de ninguna forma por esta medida, ni siquiera en las redes mencionaron algo. El grupo criminal ganó más terreno y más poder.

 

Vacíos de Estado

El caso de la Familia Michoacana, en la Tierra Caliente, aprovechando el vacío de las autoridades no es único en Guerrero, tampoco es un fenómeno inédito.

Edgardo Buscaglia, un prestigioso analista en el tema de seguridad, asegura que las transiciones políticas generan enormes vacíos de poder institucional de Estado que aprovechan y ocupan actores no estatales, quienes pueden ser televisoras oligopólicas o empresas criminales, que empiezan a transformarse en autoridades de facto, remplazando al Estado mismo.

En zonas como Tierra Caliente, hace mucho tiempo que esas empresas criminales remplazaron al Estado. Con la crisis del coronavirus, ante nuevos vacíos, se afianzaron.

Es probable que la pandemia deje en Guerrero, aparte de los efectos económicos, grupos criminales con más terreno físico y de control social.

 

Medidas que no se ponen a discusión

Cerca de las ocho de la noche del domingo 26 de abril entraron unas camionetas con personas armadas a uno de los pueblos de Tecpan, en la Costa Grande de Guerrero. Era una caravana artillada. Los primeros vehículos, tres o cuatro, eran unas pickup repletas de varones que mostraban sus armas largas como si llevaran un estandarte. Atrás les seguían unas camionetas cerradas.

Esa mañana había corrido el aviso de un grupo armado de que a partir de esa noche no permitirían que ningún negocio, a excepción de farmacias o cenadurías, seguiría abierto.

Este es el método que esos hombres armados emplean para evitar la propagación de la Covid-19 en el municipio, el único de Costa Grande que hasta la noche de este martes se mantenía sin ningún caso positivo de coronavirus, según las estadísticas de la Secretaría de Salud federal.

Se sabe, entre la gente del municipio, que esos hombres son de San Luis la Loma, otro lugar de Tecpan. El pueblo es parte de un tramo carretero de la región donde las autoridades han documentado varios hechos de violencia.

Cuando los hombres armados llegaron y recorrieron las calles del centro de la comunidad, todavía estaba claro. Anduvieron varias calles para advertir a los comerciantes que debían tener cerrado después de las seis de la tarde.

Junto con la advertencia de cerrar llegó una amenaza. Pasarían más tarde y si seguía abierto tirarían todo. Los comerciantes acataron y cerraron.

Los hombres armados se retiraron después de dar una vuelta por el pueblo y dejar claras sus medidas. Para entonces, las calles ya se habían vaciado.

Al día siguiente, una de las tiendas más grande del pueblo abrió a las seis de la mañana y cerró a las seis de la tarde, como el resto. Con el cierre también comenzó una prohibición para salir de casa a partir de esa hora que nadie dictó, pero que todos respetan.

 

Castigos de supuestas policías comunitarias

Un varón de complexión delgada y vestido con pantalón negro y playera roja espera turno parado en la banqueta de una calle de Teloloapan. Está de frente a una pared donde hay un anuncio pintado. A su espalda un hombre robusto le amaga con una tabla en las nalgas y le deja caer el golpe, que suena seco.

Otro hombre que acompaña a quien castiga dice: “Por favor mis amigos quédense en casa, porque el que no se quede esto les va a venir pasando. ¿Sale? Y faltan varios”. Nunca se ve su cara, pero con la cámara deja ver una fila de jóvenes que, al parecer, recibirán el mismo castigo.

Los autores del castigo y del video son integrantes de la Policía Comunitaria Tecampanera de Teloloapan. Y los tablazos son su mecanismo para que los habitantes acaten las medidas de prevención por la Covid-19.

El vídeo circuló por redes sociales el mediodía del domingo 19 de abril y, al parecer, fue grabado una noche antes.

Este grupo armado que se define como una especie de Policía Comunitaria, antes, se supo por los mismos habitantes de ese municipio ubicado en la región Norte de Guerrero, bloqueó de a ratos durante varios días la carretera Iguala- Pungarabato (Ciudad Altamirano), para impedir el ingreso de personas que no fueran de ahí.

Otros grupos armados que se identifican como policías comunitarios, con el pretexto del coronavirus, reforzaron en marzo y abril sus retenes de seguridad, supuestamente, para detectar a personas contagiadas.

El Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG) reforzó su vigilancia en el corredor hacia Filo de Caballos, un tramo de la Sierra de Guerrero que no está muy lejos de Chilpancingo, tan pronto comenzó la contingencia.

La Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), otro grupo armado con características similares, también instaló filtros en la carretera Acapulco-Ometepec.

 

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