En Acala, desde hace 35 años persiste el consumo de agua del pocito

Carretón de Isidro Torres, lo acompaña su hijo mayor a vender. Foto: Yessica Morales.

*Cuando inició la venta, cada cubeta de 20 litros de agua costaba un peso.


Isidro de Jesús Torres Morales, originario del municipio de Acala, desde hace 25 años se dedica a la venta de agua del pocito, su padre Manuel Torres fue uno de los primeros en dedicarse a esta labor, antes de fallecer le contó que, descubrieron el lugar cuando Odilio Pérez un habitante de ahí se percató que en su terreno brotaba agua, dándole a entender que ahí había un manantial por lo que hizo un pocito.

Torres Morales añadió que, las personas vieron que el agua de ahí era diferente a la que obtenían y consumían de la tubería, ante dicho descubrimiento un trabajador del Ayuntamiento Municipal dijo que analizarían el líquido, fue llevado a Venustiano Carranza, cuando regresó les dijo que si era apta para ser consumida.

Él fue quien dijo que el agua debe ser de manantial, que debía de ser de un cárcamo, pero es agua buena, no como del tubo, expuso Torres Morales.

El vendedor compartió que, entre los primeros que empezaron en esta actividad está Gonzalo González Sánchez, quien tenía un terreno justo cerca del pocito el cual se ubica en el Barrio Santa Isabel.

González Sánchez narró que, iba caminando por la madrugada hacia su terreno cuando vio una pequeña luz, lo que despertó su curiosidad, ahí se dio cuenta que de la tierra brotaba agua, al principio pensó que se trataba de dinero.

Torres Morales añadió que, González Sánchez fue el primero en dedicarse a esta labor seguido de 4 personas más entre las que destacan Mario Nandayapa y Manuel Torres.

Señaló que el lugar primero fue un pocito, después la primera generación de vendedores con apoyo de la presidencia hicieron un tanque con un canalete, todo este proceso se viene desarrollando desde hace un aproximado de 35 años.

González Sánchez, en el pasado para vender el agua, cargaba un palo y a los extremos con un lazo colgaba dos cubetas, después el medio de transporte fueron los triciclos, en la actualidad se hace con carretones.

El viejito empezó a meterle más al agua, decía fíjate que el que prueba esta agua no se olvida y no se va de Acala, así fue como empezó a darse a conocer el agua del pocito, ahorita ya no es un pocito es un tanque con sus filtros, incluso ya tiene sus drene todo eso ha evolucionado, mencionó Torres Morales.

El pocito, lugar donde los vendedores de agua llegan a llenar sus botes. Foto: Luis Álvarez.

Torres Morales mencionó que, en la actualidad cuentan con una asociación de 14 vendedores de agua, esto se realizó porque Rodrigo Trinidad Rosales Franco quien fue presidente de 2005 a 2007, les dijo que lo que realizarán para pagar en hacienda, con el fin de tener apoyo de la presidencia ante algún problema.

Por otro lado, contó que inició en esta labor cuando tenía 7 años, apoyando a su papá, al salir de la primaria tenía que irse rápido a su casa para empezar con el trabajo por lo que, en ese entonces no le gustaba dedicarse a la venta del agua.

Iba yo en la escuela, quería yo venirme tranquilo como mis amigos, a veces hasta se paraban donde vendían chicharrón a platicar y yo no podía, yo tenia que venir ligero porque el carretón me esperaba, tenía que yo hacer un viaje para llenar y venderlo, otro viaje para ya dejarlo listo para que al día siguiente lo vendiera mi papá, eso era de todos los días, yo sinceramente me daba vergüenza que me vieran mis amigos, me decía mira aquel donde va, compartió el vendedor.

Torres Morales al ser ahora padre de familia, ve esta labor como un sustento para su hogar, además solo cuenta con estudios hasta el nivel de preparatoria, porque sus padres no pudieron brindarle más apoyo, y al ser la venta del agua del pocito un trabajo familiar decidió quedarse ahí.

Dentro de la familia, cuentan con dos permisos para vender agua, el suyo y el otro le pertenece a su hermano Manuel Torres Morales.

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Asimismo, ve estas autorizaciones como una herencia de sus padres, porque antes estaban a nombre de ellos.

También, sus hermanos Pablo Saúl Torres Morales y Rafael Torres Morales se dedicaron en algún momento a la venta de agua, todos ellos pertenecen a la segunda generación.

Sin embargo, contó que hay interés de una tercera generación quienes la integran sus sobrinos, cuando tienen tiempo libre le piden trabajar con él.

Torres Morales trabaja todos los días de 07:00 a 15:00, el agua al ser vital es consumido a diario, más por la gente que tiene cocina económica, suele ir al pocito a llenar las 20 cubetas que carga en su carretón hasta 4 veces, cada uno tiene un valor de 6 pesos, se ha mantenido con ese precio desde hace 3 años, su ingreso al día ronda entre los 300 pesos.

El vendedor mencionó que, las ventas se han visto afectadas por purificadoras, quienes a diario se encuentran por todo el pueblo, compara las ventas de antes, donde su papá realizaba hasta 6 viajes al día y no lograba entregar agua a todos sus clientes.

Otro de los factores que ha influido es que la gente ha cambiado mucho, hay personas que se enferman y los doctores les dicen que ya no consuman el agua del pocito sino de garrafón, no porque el agua sea mala sino porque a ellos ya les hace daño.

Aunado a lo anterior, es que en algunos hogares fallece la cabeza de la familia, al quedarse los hijos o nietos ellos ya no consumen del líquido, prefieren comprar con los vendedores de las purificadoras.

Me dicen amiguito disculpe ya no vamos a comprar, nosotros comprábamos por mi abuelita, ya compramos agua de garrafón y ahí se acabó, dijo el vendedor.

En el contexto actual la pandemia también influyó en que las ventas bajarán hasta un 40%, porque los pobladores no tienen dinero, lo piden fiado o han dejado de comprar el agua.

Para Torres Morales dedicarse a esta labor le brinda una satisfacción buena y bonita, a veces al estar en el pocito, se ha encontrado con personas que no son del municipio, le preguntan sobre este afamado lugar y líquido, asimismo, gracias a este trabajo puede compartir más tiempo con su familia, algo que valora mucho.

El vendedor mencionó que seguirá en esta actividad, pero si se le presenta una oportunidad como irse a trabajar en alguna construcción fuera del lugar o del estado como obrero lo dejará por un tiempo.

Cuando inicie no era mío por completo, me fui a la obra, si trabajaba el carretón tenia que ir por mitad la ganancia con mi mamá (…) pero como no es mucho el ingreso, digamos que 7 meses estoy en el pueblo y el restante en obras, dejó a otra persona trabajando en el carretón, finalizó Torres Morales.

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