La larga resistencia de las prepas populares

Creadas como una opción académica para jóvenes que viven en zonas marginales, las preparatorias rurales en Guerrero resisten cada año la insuficiencia de recursos para atender a 12 mil alumnos

Texto: Beatriz García / Amapola Periodismo

Fotografía: Cortesía

CHILPANCINGO.- Hace 23 años los padres de familia de Apetzuca, municipio de Acatepec, en la Montaña alta, pensaron en darles un mejor futuro a sus hijos. Con trabajo comunitario y apoyo de profesores fundaron la preparatoria popular Ingeniero Heberto Castillo Martínez.

Las preparatorias populares en Guerrero, la mayoría se ubica en zonas rurales, están avaladas por la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), de la que no reciben presupuesto. El camino de las preparatorias populares es largo. Buscan su reconocimiento oficial para que de esta manera los profesores por fin tengan un salario digno, prestaciones laborales y recursos para sus necesidades directas de los planteles.

La historia de Apetzuca la cuenta el profesor Simón Ramos Aburto, quien hasta 2014 dio clases en el plantel, después lo designaron gestor de las preparatorias populares. Pero cuando lo decida puede regresar a las aulas.

Apetzuca se encuentra en la región de la Montaña alta, a seis horas de la capital. La prepa popular que ahí se fundó en 1998 con 18 alumnos; surgió como el resto: no había preparatorias en la región, y los jóvenes que querían estudiar tenían que viajar hasta Tlapa, ubicada a cuatro horas y media de distancia, o a Chilapa, a cinco horas.

Conforme pasó el tiempo las comunidades de alrededor de Apetzuca se animaron a mandar a sus hijos a la prepa.

Uno de los maestros impulsores de este plantel fue Elfego Abraham, junto con el comisario de ese entonces. El profesor Simón llegó a la escuela por invitación del director.

“Cuando yo llegué todavía no tenía la carrera terminada, apenas había cursado el segundo año de la Facultad de Economía, posteriormente vi la necesidad de estudiar para poder titularme. Al último estudié Matemáticas”, dijo.

Las primeras aulas de la prepa estaban hechas de adobe, además adaptaron un comedor para que los alumnos trajeran su almuerzo y pudieran calentarla, o pudieran prepararse. Además porque muchos de los alumnos venían de fuera. Llegaron alumnos hasta de Zapotitlán Tablas y de Tlacoapa. Luego adaptaron otro espacio como dormitorio que se incendió, pero los padres no desistieron y lo reconstruyeron.

“Era muy poco lo que nos apoyaban económicamente. Los primeros dos años a mí no me daban absolutamente nada, la compensación era maíz, frijoles, tortillas, lo que a mí me ayudaba bastante es que trabajé los fines de semana”.

Profesor Elfego Abraham

En el plantel se fijó una colegiatura de 50 pesos, lo máximo a lo que llegó fue de 190 pesos, que se ocupaban para las necesidades de la escuela. La última colegiatura se pidió en 2011.

En 2014, luego de la tormenta tropical y el huracán Manuel e Ingrid, el plantel fue favorecido, le construyeron dos aulas; antes lograron la construcción de otras. Hace apenas siete años el plantel tomó la forma de una escuela, el sueño de todas las prepas populares de Guerrero.

Surgimiento de las prepas populares

Las preparatorias populares tuvieron su auge en los años setenta en Guerrero. Con la rectoría de Rosalío Wences Reza surgió la necesidad de que la educación media superior llegara a los lugares más lejanos. Comenzó la figura de “Universidad pueblo”.

“El convenio era que cada comunidad le dieran de comer a los maestros; los padres de familia se organizaban. A mí en lo personal me tocó todavía que los alumnos no nos pagaban, nos daban a veces como gratificación un kilo de frijol, dos o tres litros de maíz. Muchas de las veces había madres de familia que no tenían absolutamente nada, pero como agradecimiento a fin de ciclo escolar nos llevaban un pollo, un guajolote, porque no les alcanzaba para pagar la colegiatura”.

Profesor Simón Ramos

En el estado hay 120 preparatorias populares, con aproximadamente mil 50 maestros que atienden a cerca de 12 mil alumnos.

La precariedad en las prepas populares

La precariedad en las prepas populares persiste, aunque al menos ahora los profesores reciben un incentivo económico que puede ser de mil a 4 mil pesos al mes.

El profesor Simón vio la necesidad de buscar recursos económicos, porque se dio cuenta de la carencia de los padres de familia, además se identificaba, porque proviene de Iliatenco, otro municipio de la Montaña.

Comenzó junto a sus compañeros a hacer gestiones en los ayuntamientos. Algunos alcaldes dan más otros menos.

Después recorrieron las prepas populares de la Montaña para convocar a sus compañeros a unirse para solicitar presupuesto al gobierno estatal.

El exgobernador priista René Juárez Cisneros, cuenta el profesor, les prometió que se destinarían 20 millones de pesos para preparatorias populares, pero que se le descontaría a la Universidad. Nunca les cumplió.

En la administración del gobernador perredista Zeferino Torreblanca Galindo, siempre los ignoraron.

En 2011, profesores de preparatorias populares se unieron con los normalistas de Ayotzinapa e integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) para manifestarse y exponer sus necesidades.

A la par se reformó el artículo 3 constitucional y la Educación Superior se volvió obligatoria.

Cuando llega a la gubernatura Ángel Aguirre Rivero, los profesores y directivos de 16 planteles, además de padres de familia de las preparatorias populares, se movilizaron para que los atendiera. En el 2012 les etiquetaron un presupuesto de 12 millones de pesos.

Pero con la designación de ese presupuesto aparecieron otras preparatorias populares que no se conocían. También se obligó a algunas preparatorias a reducir el cobro de mensualidades hasta el 50 por ciento. La matrícula de alumnos creció.

En 2013 surgió en Guerrero el Frente Estatal de Preparatorias Populares, registrada como Asociación Civil, entre otros encabezada por el profesor Simón Ramos Aburto.

Dentro del movimiento hubo discrepancias y con eso el surgimiento de dos organizaciones más. En el 2014 se creó el Comité Estatal de Preparatorias Populares y hace unos dos años surgió el Sindicato de Preparatorias Populares.

La lucha de las preparatorias continúa. Cada año se manifiestan para lograr un presupuesto justo, lo que les ha costado represión institucional.

El 7 de febrero del 2020, en un bloqueo en la Autopista del Sol, los profesores y padres de familia que se manifestaban por un mejor presupuesto, fueron desalojados por policías antimotines estatales. Ramos Aburti fue detenido y llevado preso. Después fueron liberados con ayuda de abogados.

El presupuesto que han reclamado durante las manifestaciones para el funcionamiento de las prepas populares es de 150 millones de pesos. Este año apenas lograron un aumento de un millón y medio de pesos, que se suma a los 68 millones de pesos que consiguieron en años anteriores. El total hasta ahora son 69 millones y medio de pesos, ni la mitad de lo plantean.

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