Experiencias para la memoria: un lugar para disputar la narrativa hegemónica

Experiencias para la memoria: un lugar para disputar la narrativa hegemónica.
Foto: Especial experiencias para la memoria

Alrededor de 30 iniciativas de personas, colectivas y organizaciones que construyen la memoria en México al margen de la historia oficial están reunidas en una plataforma digital: películas, memoriales, caravanas, antimonumentos, literatura, fotografía, instalaciones…

Texto Daniela Rea en Pie de Página

Fotos: especial experiencias para la memoria

CIUDAD DE MÉXICO.- Este 8 de junio se presenta la página Experiencias para la memoria   un espacio virtual de encuentro que busca cuestionar la narrativa de memoria hegemónica y construir, desde la experiencia de las personas que han sido víctimas de la violencia y quienes les acompañan, un sentido a su experiencia.

“Experiencias para la memoria” nace por convocatoria de la Fundación Heinrich Böll y documenta alrededor de 30 iniciativas de personas, colectivas y organizaciones, que están construyendo la memoria en México y disputando la narrativa hegemónica, construida desde el Estado.

Cuenta con colaboraciones de especialistas en la memoria como Alicia de los Ríos Merino, Anne Huffschmid, Alejandro Vélez y Nithia Castorena Sáenz, quienes recorren la historia de los movimientos sociales en el país, aportan las claves y el hilo temporal que conecta a estas iniciativas en el contexto mexicano desde los años 60 hasta el presente.

Además de los ensayos mencionados, dentro de la plataforma hay otros ejercicios de memoria como los Antimonumentos colocados en Paseo de la Reforma, o el monumento Cruz de clavos en Chihuahua, o el memorial Bicicleta blanca, o la exposición itinerante Huellas de la Memoria, libros de autoría colectiva de las familias como La presencia de la ausencia, Tinta para la memoria, Memoria de un corazón ausente; o documentales como Tempestad, o Cruz.

“La memoria es, o puede ser, irrupción, interrogación y cuestionamiento”, escribe Anne Huffschmid en el ensayo con el que participa en el sitio, y propone imaginar a la memoria “como un proceso social, que conlleva siempre una disputa o negociación de sentidos, en el que participan posturas e intereses diversos y divergentes, entre afectados y actores directos, políticos, historiadores, creadores, activistas y demás ciudadanos. Nos conviene, nos dice Jelin, dejar atrás la habitual contraposición entre memoria y olvido, y asumir que todos, incluyendo a quienes gobiernan, cultivan su propia narrativa memorial, sea heroizante, nacionalista, o francamente negacionista”.

Experiencias para la memoria apuesta a ser un espacio donde quepan “varias memorias”, porque como plantea Dawid Bartelt, director de la Fundación Heinrich Böll en México, no hay una, sino varias memorias que conversan entre sí.

“La memoria es un campo de conflicto porque toca experiencias emocionales muy fuertes, relacionadas con violaciones a derechos humanos y crímenes y falta de un tratamiento jurídico y psicoterapeútico, emocional adecuado. Son campos muy complejos, por eso no buscamos una visión homogénea, no queremos serlo, queremos dejar espacio a los debates, a las conversaciones porque memoria no hay una sola. Pero nos importan las experiencias que fundamentalmente vienen de las víctimas y sus familias”.

Dawid Bartelt, director de la Fundación Heinrich Böll en México, en entrevista con Pie de Página.

Porque, continúa Dawid Bartelt, lo que hace el Estado en relación a la memoria, si es que lo hace, es “memorizar con una intencionalidad distinta, que es encuadrar la memoria en una narración  de patria, de armonía y eso es algo que no compartimos”, por eso los ejercicios de memoria que encuentran lugar en Experiencias para la memoria son los que surgen, germinan en las familias, víctimas y acompañantes.

México vive una de sus peores crisis de derechos humanos de su historia y hemos atestiguado cómo el lenguaje no alcanza a expresar lo que se está viviendo. “Asesinatos, desapariciones forzadas, de un nivel absurdo, para un país que no está en guerra y es considerado democracia establecida y una falta total de atenderlo por parte del Estado y la sociedad”, agrega Dawid Bartelt.

Experiencias para la memoria es un proyecto vivo y dinámico, que está abierto  a que más procesos e iniciativas independientes de de memoria se sumen, conversen entre sí y construyan posibilidades de habitar una memoria que permita imaginar, construir un futuro digno.

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