Sequías e inundaciones desplazan a pueblos de Hidalgo

Sequías e inundaciones desplazan a pueblos de Hidalgo
Foto: María Ruiz

*Esta nota fue realizada por Pie de Página, parte de la alianza de medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes leer la original.


En Hidalgo la imagen de miles de peces muertos por la sequía de una laguna abrumó las redes sociales. Un retrato de las consecuencias de la crisis climática. Es la segunda vez en los últimos cuatro años que la Laguna de Metztitlán se seca y con ella los ingresos de sus habitantes

Texto y fotos: María Ruiz

ELOXOCHITLÁN, HIDALGO.- Las localidades cercanas a la Laguna de Metztitlán viven en constante incertidumbre desde hace años: o se quedan sin agua (y por ende sin pesca y cultivos), o se inundan y pierden patrimonio y cultivos. El vaivén sólo ha aumentado con la crisis climática.

Este año volvieron a vivir sequía, y la Laguna de Metztitlán se secó por completo dejando miles de peces muertos en una de sus orillas. La Laguna es un sitio Ramsar, lo que quiere decir que es un humedal reconocido a nivel internacional por su importancia ecológica.

El agua está al centro de esta crisis mundial que acelera tanto la escasez, como las sequías e inundaciones en el mundo. Hidalgo tiene seis municipios considerados en extrema sequía por la Conagua, entre estos Metztitlán y Eloxochitlán, donde se ubica la Laguna.

El fondo de la laguna es un paisaje de piso quebrado y árboles secos / Foto: María Ruiz

¿Qué se hace para vivir sin agua?

Crescencio Hernández es uno de los fundadores de la Cooperativa de pescadores San Cristóbal y su Laguna Natural, es la única del municipio de Metztitlán y la conforman 42 socios. En Eloxochitlán se ubican otras cuatro cooperativas conformadas por 70 pescadores.

Crescencio cuenta que en sus 35 años de pescador ha presenciado cuatro sequías de la Laguna de Metztitlán. Todas en los últimos años. Por esto mismo varios de sus compañeros comenzaron a migrar a otras ciudades o a Estados Unidos.

De hecho, a unos cuantos kilómetros, en el poblado de Totolapan, cuentan que ya no hay adultos, viven puros adultos mayores y un niño de diez años.

“Ahorita como se secó la laguna nos quedamos sin sustento, hay que buscarle por otro lado y a raíz de eso muchos de los compañeros a parte de que se van a las ciudades, emigran a Estados Unidos. Varios de la cooperativa ya se encuentran por allá, se van un poquito antes de que se seque, como nosotros ya conocemos, sabemos en qué tiempo se seca. De hecho desde el año pasado sabíamos que este año se iba a secar la laguna porque le entró muy poca agua, su nivel estaba muy abajo” cuenta el pescador.

Y aunque tienen el cultivo como opción de sustento, no ganan lo mismo. Hernández cuenta que por diez kilos de pescado le dan 500 pesos, en cambio un día de jornada en el campo se paga en 250 pesos. Además la sequía no sólo afecta a la pesca, también al campo:

“Los sistemas de riego de pozo profundo también se afectan porque baja su cantidad de agua, la humedad se va muy abajo y la cantidad de agua que sacan de los pozos también disminuye mucho. Varias plantas se van a perder por lo mismo de que no alcanza el agua. Lo que está afectando, el estiaje, no es a nivel nacional, es a nivel mundial. Ya estamos sufriendo las consecuencias de nuestros malos actos” explica.

Otro aspecto importante que menciona Hernández es la de dragar la laguna, extraer el barro, los árboles secos y la basura. Es algo necesario porque la laguna está perdiendo profundidad.

“La contaminación está también canija, como aquí es el final del río, desde arriba de Tulancingo todo se arrastra y aquí es donde llega toda la basura” cuenta el pescador.

Crescencio Hernández posa con una fotografía de cuando pescó una carpa cabezona, o carpa plateada, de 48 kilos. Esta especie de carpa vivió un rato en la Laguna pero no logró reproducirse y se acabaron. Hernández cuenta que ha disminuído mucho la cantidad y el tamaño de los pescados: “Antes era más rentable porque había más producto en la Laguna” expresa. / Foto: María Ruiz
Crescencio Hernández vive frente a la Cooperativa de pescadores, a su lado un cuerpo de agua le permite a algunos de ellos pescar pero cuando hay sequía esta pequeña fracción de agua se va secando por la cantidad de agua que necesitan los cultivos. / Foto: María Ruiz

Para Hernández es necesario que volteen a ver su municipio:

“Estamos en una situación crítica. Los compañeros de las cooperativas nos quedamos sin trabajo, no queremos que nos regalen, que nos den un empleo temporal, algo que nos haga llegar algún recurso. Trabajo hay bastante, en todo el cauce del río hay mucha basura, botellas, madera. En la Laguna todas las faltas de los cerros están llenas de basura, la cosa es que las autoridades nos apoyen y nos den un empleo temporal” pide.

El limpiar la laguna como trabajo es una idea de Alejandro Martínez, habitante de Metztitlán y voluntario de la brigada de cuidado de la Reserva de la Biosfera Barranca de Metztitlán. Incluso ve en este momento de sequía una oportunidad para limparla. Para Martínez el tema del cuidado de la laguna es fundamental:

“Debemos tener consciencia de no tirar tanta basura que es lo que afecta al río, la otra es la deforestación excesiva que causa erosión en el suelo y la sequía de los mantos acuíferos; pero principalmente lo que afecta a la laguna es todo lo que viaja en los ríos: llantas, PET, envases de agroquímicos, hasta partes de refrigeradores” explica.

A Martínez le gusta mucho la naturaleza, por ello decidió ser voluntario en su cuidado. La laguna es zona de aves migratorias como el pelícano borregón, gaviotas, patos canadienses, águilas pescadoras, halcones cola roja, que año con año llegan a refugiarse del frío del norte.

Basura encontrada en el Lago de Metztitlán, botellas de PET, algunas de agroquìmicos / Foto: María Ruiz
La laguna fue declarada zona de riesgo sanitario por la cantidad de peces muertos y su descomposición / Foto: María Ruiz

No es la primera vez

Con la sequía la laguna se transforma y en algunas de sus 9.267 hectáreas comienzan a sembrar. También crean pozos y los campesinos llevan a su ganado a pastar. Pero esto puede generar un cambio de profundidad en la laguna, aunque las inundaciones cubren todo pero los pobladores creen que la laguna va perdiendo profundidad.

En 1999 los pueblos a su alrededor se inundaron. En 2020, la laguna se volvió a secar y luego se inundaron los sembradíos, en 2021 volvió la sequía. El año pasado regresó un poco el agua pero ésta se volvió a secar.

El tema de las presas en Hidalgo también es otra de las hipótesis detrás de las sequías. Varios de los pobladores creen que desde Tulancingo es desde donde se regula el agua que llega o no a su comunidad. Incluso han habido proyectos de crear una presa en la comunidad que regule el agua pero estos han desaparecido porque han sido propuestas durante candidaturas políticas.

“A veces son proyectos con fines políticos y se quedan ahí nada más para que suene bonito. Tienen mucha lógica. Hace muchos años querían hacer una presa del Río Venados hacia arriba, había un proyecto de hacer una presa para que desde ahí se controlara toda el agua de lluvia que llegara para las inundaciones. Hicieron el proyecto pero no le dieron seguimiento. Si fuera así estaría controlada el agua y a lo mejor si bajaría el nivel de la laguna pero no se quedaría seca” cuenta Carmelo Vite, habitante de San Cristobal.

Retrato a Alejandro Martínez en la Laguna seca de Metztitlán / Foto: María Ruiz

Pie de Página intentó entrevistar al Coordinador de la Reserva de Metztitlán para conocer los impactos de la sequía en la reserva pero al momento de esta publicación no hemos obtenido respuesta por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

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