Komunes y Korrientes: pensar la ciudad desde lo común

*Este trabajo fue publicado originalmente en Zona Docs que forma parte de Territorial Alianza de Medios. Aquí puedes consultar su publicación.
“Komunes y Korrientes” es una plataforma de divulgación creada por docentes y estudiantes del ITESO con el propósito de cuestionar cómo la blanquitud se manifiesta en la vida cotidiana.
A partir de la investigación coordinada por Christian Grimaldo Rodríguez, junto con las estudiantes Andrea Reynaga y Regina Ochoa, el equipo propone “desblanquear” el conocimiento, hacer visible lo que se normaliza, resignificar palabras y generar comunidad desde lo común, lo imperfecto y lo corriente como una forma de resistencia colectiva.
Por Farah Medina / @_dtfarahm_
Komunes y Korrientes es una plataforma creada con la intención de generar un espacio de divulgación científica relacionada con la blanquitud, en donde se cuestiona cómo los espacios urbanos tienden a ser excluyentes. Este proyecto nace como extensión del proyecto de investigación: Repensar la planeación frente a la exclusión urbana, la cual se centra en “repensar” o examinar de manera profunda la planificación de la ciudad y su función dentro de los mecanismos de exclusión que operan en la ciudad.
En dicho proyecto, participan docentes y estudiantes del ITESO, entre ellos Christian Grimaldo Rodríguez, Regina Ochoa y Andrea Reynaga, quienes forman parte de Komunes y Corrientes.
Christian, profesor investigador del Departamento de Psicología, Educación y Salud, coordina la línea dedicada al estudio de la blanquitud, explica de dónde surge esta línea de estudio que rige al proyecto en colaboración Regina y Andrea:
“Queríamos entender cómo la ciudad excluye a ciertos grupos y cómo esas dinámicas impiden que algunas personas se sientan parte de determinados lugares”.
Sumado a esto, lograron identificar que gran parte de la información y hallazgos, en muchos casos, suele quedarse en formatos académicos, o artículos científicos, sin ir más allá, por ello surge también una necesidad, “Combatirlo (la blanquitud) no es solo mediante políticas públicas, sino cambiando el sentido común”, explica Christian. Invitando a reflexionar sobre las formas en que la blanquitud se manifiesta en la vida diaria.
Inspirados en pensadores como Franz Fanon y Bolívar Echeverría, el equipo entiende la blanquitud no como un color de piel, sino como una ética que define lo deseable en la ciudad:
“Implica formas de ser, parecer y hacer en la ciudad (…) Fija lo que es bonito, lo que es cool, lo que es deseable, y termina por constituirse como un sistema moral y estético”, explica Christian
Para Andrea, el concepto permite un análisis más profundo donde:
“La blanquitud es una categoría histórica de ciertos sistemas de opresión que se insertan en un psiquismo colectivo (…) nombrarla es el primer paso para liberar a las personas de esas ideas (…) La dominación empieza a través de la palabra. Resignificar términos como ‘corriente’ o ‘naco’ nos permite crear nuevas interpretaciones que ya no carguen con exclusión”.
Su compañera Regina añade como es un concepto que podemos identificar en la cotidianidad, aun sin saber que se trata de blanquitud: “Son esas prácticas que nos hacen pensar o actuar sabiendo que lo blanco es mejor, en la arquitectura, en el color de piel o en las formas de hablar”.
El compromiso dentro del equipo por nombrar e identificar la blanquitud en la ciudad los ha llevado a encontrar formas cada vez más creativas y digeribles para presentar esta información, lo cual no siempre es fácil, pero encuentran formas más allá del contenido escrito.
Es de aquí donde surge Komunes y Korrientes, una forma de llevar estos conceptos, estos hallazgos y reflexiones en un formato diferente, y es que el proyecto reside en redes sociales como Instagram, donde a través de publicaciones buscan compartir ideas complejas de manera accesible y visual.
La idea del nombre nació de Regina, estudiante de psicología y becaria del proyecto, quien buscaba un título que refleja cercanía y rompiera con el lenguaje académico:
“Buscábamos que fuera algo más digerible, porque es un concepto muy grande (…) queríamos que las personas se sintieran incluidas y que fuera algo fácil, pero que también fuera auténtico”, explica.
También explican cómo el cambio de la C por K no fue casual, además de ser visualmente un distintivo, se vuelve un acto para resignificar palabras con carga social negativa.
Esto se refuerza con la combinación de teorías con referencias culturales y lenguaje común. Como explica Andrea*, estudiante de psicología parte del proyecto, “creo que es situar la teoría en lo cotidiano y creo que eso es justamente el enfoque que estamos buscando”mientras que Christian define la estrategia como:
“una labor de tejido, agarras teoría, agarras cultura popular, agarras una situación polémica del momento, lo entretejes y te sale algo que puede hacerle más sentido a más personas”.
La cercanía al tema y la asimilación del concepto ha llevado al equipo a analizar y ser conscientes de la blanquitud que rodea donde habitan, Regina por ejemplo, logró identificar un espacio en la ciudad nombrado de forma despectiva por ser el punto de reunión de trabajadoras del hogar indígena.
Andrea, por su parte, notó la desigualdad en la asignación del presupuesto urbano y su focalización debido a eventos internacionales como lo es el Mundial de Fútbol, “Se arreglan calles para el Mundial mientras otras siguen inundándose”.
Christian comparte esto en una anécdota de su trabajo de campo, cuando una pasajera en un camión de Chulavista le describió con precisión signos de la blanquitud que formaban parte de un grupo de estudiantes, “Reconoció el tono de voz, el vocabulario, la ropa… fue una de las lecturas más especializadas que he escuchado sobre el tema”, dice.
Estas experiencias, más que simples observaciones, se convirtieron en un punto de partida para repensar la ciudad desde lo común, desde aquello que suele darse por hecho o pasar desapercibido. Así es como el equipo reafirma la necesidad de nombrar lo que históricamente se ha normalizado.
Komunes y Korrientes busca crecer como una plataforma que evoque la conversación y el pensamiento crítico, sin embargo, también reconocen la necesidad de evitar que el mismo concepto se blanquee en sí mismo. Que sea usado de manera superficial sin evocar ningún tipo de reflexión o estrategia que busque cambiar la perspectiva.
Por ello invitan a crear una comunidad reflexiva, consciente y unida, Andrea, lo ve como una forma de unidad y de dejar de lado la individualidad, “a partir de esta individualización se nos olvida toda la fuerza, todo el poder y todo el descanso que existe de resistir en comunidad”.
Por su parte, Regina recuerda que el valor del proyecto no solo es difundir conocimiento, “Creo que algo que hemos implementado es no quedarnos solo en la investigación, sino tratar de hacer algo con eso, y creo que el expresar y levantar la voz es la primera forma de resistencia”, explica.
Christian aporta a esta idea invitando a la reflexión desde el ámbito académico:
“Vale la pena que nos cuestionemos de qué nos sirve a las académicas hacer como que sabemos mucho si no lo podemos decir a más personas (…) Ojalá la academia virará hacía hacernos más comunes y corrientes”.







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