La desnudez espanta, el desempleo no

 

Jóvenes aspirantes a una plaza docente refieren que tuvieron que manifestarse semidesnudos para que su demanda fuera escuchada. Foto: Arauxo

Jóvenes aspirantes a una plaza docente refieren que tuvieron que manifestarse semidesnudos para que su demanda fuera escuchada. Foto: Arauxo

¿Te imaginas? Vas por la Avenida Principal y tus hijos te van a preguntar: ¿Quiénes son? Y qué les vas a contestar: Tu futuro maestro, y cuando tengan alguna inconformidad se van a desnudar en la escuela, hijito”.

En Chiapas, y posiblemente en otros lugares, la desnudez espanta, el desempleo no. Los prejuicios, la auto negación del propio cuerpo y el de los demás, provoca rechazo ante quien lo muestran.

Esta reacción fue utilizada por una centena de jóvenes universitarios, hombres y mujeres, formados para ser educadores. Ellos y ellas vencieron su pudor y salieron a las calles, semidesnudos, a demandar trabajo. Antes ya lo habían hecho, sin que autoridades y ciudadanos voltearan a verlos. Ahora sí lograron ser escuchados.

Las palabras con la que se inicia este texto fue dejada por una mujer en la página de Facebook de un ciudadano que colocó ahí el video  de la marcha del 28 de agosto, donde las y los jóvenes ocuparon las calles de la ciudad para exigir plazas en el sector educativo.

Al segundo día de esta manifestación, mientras se preparaban para iniciar una nueva caminata por la ciudad, esta vez completamente desnudos, fueron llamados por autoridades estatales para invitarlos a “dialogar sobre su problemática”, exhortarlos a suspender la marcha. Aceptaron.

 

Cada año concursan 10 mil aspirantes, por una de las 89 plazas docentes. Foto: Arauxo

Cada año concursan 10 mil aspirantes, por una de las 89 plazas docentes. Foto: Arauxo

“Así nos dejó el gobierno: desnudos”

Yo sé que puedo dar mucho a la sociedad, me considero una persona capaz, y me parece injusto que nos hagan esto, que no nos den la oportunidad de tener un empleo. Por eso es la manifestación, así, desnudos, porque al negarnos una oportunidad, así sentimos que nos deja el gobierno: desnudos”.

Jazmín me pide que no le tome fotografías, que no dé su nombre completo. Me dice que le avergüenza tener que caminar así por las calles,  pero que no tienen otra opción para hacerse escuchar.

“El nuestro ya es un grito desesperado, porque nos están negando toda oportunidad de salir adelante”. Explica que estudió la Licenciatura en Pedagogía en una escuela particular.

“Quise estudiar en la Escuela Normal Superior pero fui rechazada, y entonces la escuela particular fue la única opción que tuve. Yo vi en mis estudios la oportunidad de poder progresar y sacar a mi familia adelante. Yo vengo de Huehuetán, de una familia muy humilde”, explica.

Jazmín detalla que se empeñó en sus estudios, y logró titularse con un promedio de 9.3. “Pero cuando egresé , justo ese año, el gobierno de Pablo Salazar determinó que los que proveníamos de escuelas particulares no teníamos el derecho a concursar por una plaza docente, porque a su ver, no teníamos el perfil para ser maestros”.

Ella refiere que en los últimos años, para aportar a la economía de su familia, cubrió interinatos de maestros de plaza, “pero lo que ellos me daban era un sueldo que es lo mínimo del mínimo”.

Ahora el gobierno estatal permite que concursar por las plazas docentes, “pero en condiciones de desigualdad. Este año presenté el examen, había casi 10 mil concursantes para 89 plazas, y no quedé”.

 

“Si me dijeran agarra a tus hijos y vete a la escuela más alejada, lo acepto”

A Norma se le nublan los ojos cada tanto, pero sostiene que si hoy mismo el gobierno le dijera que le daba una plaza docente en el lugar más alejado e inhóspito de Chiapas, “lo acepto”.

“Estudié Licenciatura en Pedagogía en la Universidad Valle del Grijalva, fui una buena alumna, tengo vocación, pero al egresar, no tuve la oportunidad de concursar por una plaza, porque ni siquiera alcancé una ficha para presentar el examen”, explica.

Norma narra que la opción que tuvo fue contratarse en escuelas particulares. “Pero ahí no tenemos futuro, no tenemos garantizado el trabajo, no tenemos un buen salario. Y en esas condiciones, mi futuro, el de mis padres y el de mi hijo, es incierto”.

Ella refiere que al manifestarse semidesnudos, “por lo menos la gente se está dando cuenta de lo que está haciendo el gobierno con nosotros, de lo que pasa en nuestro estado. Se da cuenta que lo que estamos pidiendo es un trabajo, no estamos pidiendo otra cosa”.

El pasado jueves, tras las manifestaciones, autoridades del gobierno de Chiapas llamaron a los aspirantes a plazas docentes a “dialogar”.

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