Reflejo de ingobernabilidad la sesión del Congreso

  • Sesionan en un salón del Fiesta Inn con un costo de 18 mil pesos
  • Alejandra Soriano ratifica su denuncia en tribuna en contra de Sabines y Córdova
  • Emilio Salazar asegura que no fue portavoz de ninguna amenaza
  • Los titulares de los órganos de gobierno en el Congreso se desmarcan
La sesión del Congreso se realizó ayer en un salón del hotel Fiesta-Inn.

La sesión del Congreso se realizó ayer en un salón del hotel Fiesta-Inn.

Un salón del hotel Fiesta Inn, con un costo de 18 mil pesos, se convirtió ayer por unas horas en la sede del Congreso del Estado. Los diputados sesionaron en ese lugar debido a la manifestación que mantienen los maestros en el edificio del Poder Legislativo.

En el presídium improvisado se colocaron los cinco diputados que integran la mesa directiva. La diputada Itzel de León Villar fue la última en integrarse a la mesa y llegó reclamándole al presidente del Congreso, Neftali del Toro Guzmán de que no le hayan avisado con antelación en dónde se llevaría a cabo la reunión.

Toda la sesión se realizó de manera muy atropellada. Con interrupciones a cada rato de parte de los propios diputados y hasta de los pocos asistentes. Los legisladores se notaban incómodos fuera de sus acostumbradas curules. No sabían cómo votar sin el tablero electrónico, les costaba poner atención, hablaban por teléfono y hasta interrumpían la sesión con sus llamadas.

En asuntos generales  la diputada del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Alejandra Soriano Ruíz y el legislador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Emilio Salazar Farias pidieron participar en tribuna.  Era evidente el tema: la reciente denuncia penal que interpuso la legisladora perredista en contra del ex gobernador, Juan Sabines Guerrero y el Presidente de la Comisión de Vigilancia, Ángel Córdova Toledo.

Soriano  fue la primera en subir a la improvisada tribuna. Ratificó lo que ya había señalado en una conferencia de prensa en el Distrito Federal junto al líder nacional del PRD.  Demandó que se haga pública las observaciones que hizo el Órgano Superior de Fiscalización del Congreso del Estado (OSFCE). Denunció que durante el gobierno de Sabines las obras se le otorgaron a sólo cuatro constructoras, una de ellas propiedad de la mamá del ex gobernador, María de los Ángeles Guerrero, y otra de su esposa, Isabel Aguilera.

La diputada pidió al gobernador del estado, Manuel Velasco Coello garantizar su seguridad y la de su familia y colaboradores ya que dijo ha recibido amenazas por parte del Presidente de la Comisión de Vigilancia, Ángel Córdova y el ex gobernador, Juan Sabines.

En su denuncia pública de hace unos días la legisladora señaló que fue por medio del diputado Emilio Salazar Farias que había recibido una amenaza por parte de Ángel Córdova. Ayer en tribuna sólo habló de la amenaza, pero ya no se refirió a Salazar como el portavoz del hostigamiento.

Después de la intervención de la diputada, Emilio Salazar Farias subió a tribuna. Aseguró que no fue portavoz de ninguna amenaza. “No soy mensajero, ni vocero de nadie” dijo.  “He tenido conversaciones personales con todos los diputados y así las he tenido con la diputada Alejandra, pero nunca me prestaría a ser portavoz de una amenaza y si alguien la amenazó diputada –señalaba refiriéndose directamente a la legisladora- soy el primero en condenarlo”.

“Lástima que no esté aquí Ángel Córdova para dar su versión o defenderse” dijo Emilio Salazar  mientras que desde atrás se escuchó “está pedo”, en el salón de sesiones se hizo un silencio y después empezaron las risas. El presidente de la mesa directiva, Neftalí del Toro, quien desde el inicio de la sesión se mostraba rebasado, intentó reprender con la mirada a quien hizo el comentario, pero nada logró.

El diputad del PVEM, Guillermo Toledo, cercano al ex gobernador Sabines, durante la intervención de Soriano y Salazar Farias se la pasó grabando, tomando fotos y compartiéndolas por watsapp en su celular. Se mostraba inquieto, hacía anotaciones y hasta salió un momento del salón.

Al finalizar la sesión Emilio Salazar y Alejandra Soriano quedaron hablando.  Neftalí del Toro y Fernando Castellanos se desmarcaron. Entrevistados por separado ambos dijeron que no era asunto de los órganos que presiden la denuncia que interpuso Soriano Ruíz, aunque lo que la originó haya sido, precisamente, lo que sucede en el Poder Legislativo Local.

La sesión del Congreso de ayer puso en evidencia lo que pasa en el Poder Legislativo de Chiapas: reuniones atropelladas;  diputados distraídos y rindiéndole cuentas a quienes según ellos se deben; los presidentes de los órganos de gobierno rebasados, y sin siquiera preocuparse por ello;  gastos excesivos y una agenda legislativa que ya nadie recuerda.

 

 

 

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