Maestros hicieron bullying y promovieron agresiones a estudiantes, hoy fueron obligados a disculparse

 

Teresa de Jesús Ordoñez Morales, Esther Raymundo Córdova y Alejandro Salazar Trinidad, aún tendrán que enfrentar un proceso jurídico en su contra. Foto: Chiapas Paralelo

Knigth Antonio Martínez Rodríguez, Arturo Daniel González Trejo y Sofia Lorena Verdín Trejo, niños de entre 9 y 11 años de edad, fueron agredidos psicológicamente por el director y dos maestras de la “Escuela Primaria Emiliano Zapata Salazar”, ubicada en Chicoasén. Director y maestras también promovieron agresiones físicas y realizaron una campaña pública contra los estudiantes, señala la recomendación CEDH/11/2016-R, de la Comisión Estatal de Derechos Humano (CEDH).

Como parte de la reparación al daño que pidió la CEDH en su recomendación, este día los agresores dieron una “disculpa pública” a los tres niños, en un evento celebrado en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública.

Martha Esther Rodríguez Rodríguez, madre de Knigth Antonio, lamentó que la “disculpa pública” se haya hecho a puerta cerrada y no en el lugar donde ocurrieron los hechos. También se inconformó porque los agresores sólo fueron trasladados a otros centros de trabajo, y al momento no se han aplicado otras sanciones.

 

Por “no hablar bien” y por ser hijos de militares

Knigth Antonio fue el primero en ser agredido. El martes 10 de diciembre, en presencia de la maestra Teresa de Jesús Ordoñez Morales, sus compañeros de cuarto año de Primaria le rompieron su mochila, como parte de las agresiones verbales y discriminación de que fue objeto de manera consecutiva durante los meses anteriores, «por tener problemas de lenguaje y no pronunciar las letras i, r y n», denunció ante la CEDH la madre del menor.

“La maestra se burló durante mucho tiempo de mi hijo, poniéndolo en ridículo con sus demás compañeros, de igual manera el propio Director de la Escuela Primaria, Alejandro Salazar Trinidad, quien ante mi reclamo amenazó con suspenderlo”, explicó la mamá de Knigth. Por estos hechos, la madre decidió cambiarlo de escuela, a la par de iniciar una queja ante la CEDH.

El segundo caso hasta ahora documentado se detonó en enero de 2014, con la agresión contra de Arturo Daniel González Trejo y Sofia Lorena Verdin Trejo, en ese entonces alumnos de quinto grado de la “Escuela Primaria Emiliano Zapata Salazar”.

“La maestra Esther Raymundo Córdova acusó a Arturo de agresivo. Lo mismo hizo con mi hija, solo por el hecho de ser hijos de militares”, explicó que en su queja ante la CEDH, la madre de los niños.

Añadió que la maestra de grupo y el director del plantel, sometieron a su hijo varón promoviendo agresiones físicas de sus compañeros de grupo, quienes lo golpearon en repetidas ocasiones. En enero lo expulsaron de la escuela y lo exhibieron en medios de comunicación locales.

“La maestra habló con todos sus alumnos, les dijo que ya no jugaran con él y mucho menos que le hablaran. El Director puso a mi hijo ante sus agresores, y en una forma burlona me dijo que es cosa de niños que yo soy la que está mal (…) mi hijo me dijo que cuando él quizo hablar con el Director, sólo le gritaba ´cállate, cállate´”.

Las denuncias de las madres hizo que la CEDH investigara al centro educativo. En 2016 emitió la recomendación CEDH/11/2016-R, en la que señala que el director y las dos maestras violaron el derecho de los tres menores a tener un trato digno, a la no discriminación, al derecho a la educación y al derecho de los menores a que se proteja su integridad física y psicológica. También expuso que director y maestras tuvieron un ejercicio indebido de la función pública.

El organismo humanitario pidió a la SEP la investigación del caso, a fin de aplicar las sanciones a los responsables y reparar el daño de los tres menos de edad. Como parte de la reparación, pidió se diera una disculpa pública a los tres niños.

Este día, en una oficina de la SEP donde caben unas 15 personas, colocaron un cartel con el letrero “Disculpa Pública”, al evento asistieron como representante de la Secretaría, Amador Farrera González, jefe del departamento de Supervision Escolar; el director y las dos maestras inculpadas, los niños agraviados y sus madres.

El director y las dos maestras leyeron una tarjeta en la que hacen referencia a la recomendación que los obligó a estar ahí. Señalaron que como parte de la recomendación, ofrecían la disculpa pública por haber violado los derechos de quienes fueron sus alumnos. Después se dio la palabra a la madre de Knigth, quien dijo que la disculpa no fue pública sino oficiosa, y denunció que no se ha aplicado una sanción a los responsables, quienes solo fueron cambiados a otras escuelas. El jefe del Departamento de Supervisión dijo que la sanción disciplinaria laboral “aun será determinada”.

En su turno, Knigth sostuvo: “aún no olvido los hechos que marcaron parte de mi niñez (…) solo les puedo decir a mis ex maestros aquí presentes que a pesar de ello no les guardo rencor”.

Los tres niños agraviados tuvieron que ser inscritos en otros centros educativos. La SEP está obligada a otorgarles ayuda psicológica.

 

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