Zinacantán, el ritual patrio

Zinacatán.  En 1982, Francisco Hernández, miembro de Comité de Escuela se encontró con una litografía de don Miguel Hidalgo y Costilla arrumbada en un salón de la escuela primaria Melchor Ocampo y lo que se le ocurrió fue llevarla al templo de San Lorenzo, porque creyó que ese salón, no era el lugar apropiado para que ahí estuviera, empolvada y en el olvido.
Con el cuadro en brazos, Francisco habló con las autoridades religiosas y después de una rápida consulta determinaron que El Padre de la Patria no podía estar al lado de San Lorenzo, San Sebastián, El Justo Juez y otras imágenes que se veneran en este municipio.
La decisión de las autoridades religiosas no desanimó a Francisco, que días después se reunió con los miembros del Comité de Educación, quienes acordaron que lo mejor sería llevar la litografía, la bandera, el asta y un águila de madera a la casa de uno de los zinacantecos.
Y así su, la litografía y los símbolos patrios fueron llevados a la casa de Francisco y cuando llegó el 15 de septiembre, los cinco miembros de Comité de Educación le levantaron un altar en el corredor de la alcaldía, donde regaron juncia (ramas de pino) colocaron banderas, arreglos de flores, donde colocaron la litografía.

Patriotismo en Zinacantán. Foto: Fredy Martin Pérez

Pero en la tarde del 15 de septiembre de ese año, los cinco miembros del Comité de Educación caminaron hacia la casa de Francisco Hernández, para pedir que les permitiera llevar la litografía al altar que habían levantado en la presidencia.
A partir de ese año, un zinacanteco con el cargo del presidente de Comité de Ecuación recibe la litografía de El Padre de La Patria, pero cada jueves se le hace cambio de flores en el altar. Así se ha llevado a cabo la celebración durante 36 años.

Las banderas, peor su parte, las guardan durante un año, en la casa del presidente de Bienes Comunales.

En el altar de la alcaldía, los tzotziles realizan algunas oraciones, le prenden velas, le colocan arreglos de rosas rojas y al término se persignan frente a la litografía, como si se tratara de otro santo más que se venera en el pueblo. 
Pobladores de Bocholbo y Patosil, se contagiaron con la celebración y la llevaron a sus pueblos.

Zinacantán, el ritual patrio. Foto: Fredy Martín Pérez

Años después, cuando la directora que llegó a la escuela de Patosil, poblado donde ya se veneraba a don Miguel Hidalgo, al ver una litografía en la dirección del plantel, se le ocurrió trasladarla a otro salón, junto a una bandera, asta y un águila.
Cuando los tzotziles se enteraron lo que había hecho, enfurecieron y la llamaron a rendir cuentas, para decirle que en Patosil, a don Miguel Hidalgo “se le veneraba y respetaba”.
Eso le costó que la maestra fuera expulsada de la comunidad.
Este 2018, la litografía de don Miguel Hidalgo y Costilla, se encontraba en la casa de Franco Hernández, presidente del Comité de Educación y en la tarde de este sábado fue traslada hacia la presidencia municipal. 

Durante algunos minutos, los miembros del Comité de Educación rezaron en el altar y realizaron algunas danzas.

Franco y su familia ofreció a los tzotziles copitas de posh (aguardiente) y café con pan para los asistente.

Después los miembros del Comité de Educación y los maestros de la escuela primaria lse trasladaron a la casa del presidente de Bienes Comunales, donde durante un año se han guardado las banderas. Ahí los tzotziles y los maestros realizaron homenaje al símbolo patrio frente un altar de varias imágenes. Luego caminaron hacia el altar que se ubica en el corredor de la presidencia municipal.

Hoy la conmemoración toma fuerza, porque se suma al alcalde Manuel Hernández, los maestros de las escuelas y los miembros del Comité de Educación. 

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