Maestros denuncian trato indigno a músicos indígenas en Oaxaca

Músicos indígenas de Oaxaca.
Foto: Cortesía

*Con presupuesto de 3.5 millones, CDI da medias tortas y salsa de huevo a mil 350 músicos indígenas. | *Los músicos no deben ser condicionados a dar conciertos a cambio de instrumentos o estreno de sus piezas.

#AlianzadeMedios | Por Pedro Matías de Página 3 

“Los maestros debemos tener los güevos para decir no a las autoridades y evitar así exponer a nuestras bandas a un trato de segunda”, afirmó el músico y compositor Natanael Lorenzo Hernández al cuestionar el trato indigno que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) le dio a mil 350 niños, niñas y adolescentes indígenas que participaron en el gran concierto monumental de bandas de viento.

A través de su cuenta de Facebook, Natanael Lorenzo no solo cuestionó a las autoridades por el trato indigno sino a los maestros de música porque “no se trata de la media torta, de la salsa de huevo o la playerita (que les dieron por participar en el evento), sino también a los padres y maestros músicos por llevarlos por un “minuto de fama” cuando de lo que se trata es de tener dignidad en tu pedagogía musical”.

El pasado viernes se realizó en el Auditorio Guelaguetza la 11 edición del concierto monumental con más de 48 bandas de música con más de mil 300 músicos, niños, niñas y jóvenes, y para la cual la CDI destinó 3.5 millones de pesos a la delegación estatal a cargo de Amable Cecilia Cruz Lozano para gastos de hospedaje, alimentación, transporte y el escenario.

Sin embargo, el trato impropio a integrantes de las bandas indígenas trascendió a las redes sociales cuando los músicos José Luis Hernández y Natanael Lorenzo cuestionaron el trato “indigno” que la CDI dio a los músicos al serviles viandas de medias tortas (medio pan bolillo embarrado de frijol molido y salsa de huevo) antes de ofrecer un concierto para alrededor de 12 mil personas.

El director del Instituto Cultural Calmécac, Nathanael Lorenzo Hernández, destaca en un video difundido en Facebook: “Todos hablan del macro concierto, medias tortas, salsa de huevo, este tema es de dignidad profesional. Es un tema no fácil de tocar. Los maestros de música pareciera que nos estamos haciendo las víctimas”.

“¡Ay! es que nos dieron medias tortas, o salsa de huevo. Ya van varios conciertos, ya sabemos que el CDI entrega da salsa de huevo y medias tortas, aquí es que los maestros que educamos jóvenes y niños tenemos que decir no, no queremos que vayan mis alumnos en esas condiciones. Como maestros debemos decirle a las autoridades que no, sabes qué no podemos exponer a nuestra banda a un trato de segunda”.

Recordó que en una ocasión fue a un viaje a la CDMX para dar tres conciertos y en el hotel había bufet y a mis músicos les dieron jamón con huevo. Dije, no, van a comer como músicos y no como personas de segunda”.

Agregó: “Entiendo maestros y compañeros. Entiendo que es bonito el minuto de fama, ver un auditorio lleno pero por qué exponer a tus alumnos a algo tan humillante. Porque van a estrenar su obra, qué bueno pero qué pasa. Sobajan al compositor y al músico con media torta. Media torta la hacemos en la casa, una playerita la compramos y que conozcan (los músicos) la ciudad. Podemos hacer una coperacha y pasearlos (…) no queremos caer en la auto victimización.

“¿Qué esperan? Dénles pan y circo porque a pan solo les dieron media torta. Maestros dejen de victimizarse y enfrenten a las autoridades y a los padres. La CDI es una institución de nosotros. Nadie puede condicionar con instrumentos o presionarlos”, añadió.

Finalmente dijo: “De pendejo a culero, prefiero ser culero. Prefiero eso porque es una cuestión de dignidad profesional, yo educo niños y jóvenes”.

“Carajo, ves estas publicaciones con playeritas y salsa de huevo por qué traer a un niño en estas condiciones si Seculta, si Gobernación si quieren traer nuestra cultura, nuestro arte, nuestra música, que paguen lo que cueste. No regateen sus obras, no estén con temores de que me van a correr. Ya cambiamos de siglo, ya todo está cambiando. De verdad qué duele, duele ver que les hayan dado eso de comer. Los maestros debemos tener los güevos para decir: a mi alumno que no va en esas condiciones, no me voy aprovechar de su ingenuidad por conocer la ciudad. Esto de verdad es humillante pero no solo señalemos a las instituciones veamos qué estamos haciendo mal”, puntualizó.

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