Sin mirar atrás

Sin Mirar Atrás
Por Héctor Guerrero

La ruta de Occidente-Pacífico es la más larga, costosa, y con menos ayuda humanitaria para los migrantes centroamericanos que cruzan México con la vista en Estados Unidos. También es una ruta peligrosa, donde han sucedido múltiples secuestros y extorsiones en los últimos tres años. Este es el testimonio de los que van de avanzada en la Caravana Migrante

Texto: Jade Ramírez Cuevas /ZonaDocs
Fotos: Héctor Guerrero / Archivo

GUADALAJARA, JALISCO.- Alrededor de veinte personas aguardan en el vestíbulo del albergue más acondicionado de la Zona Metropolitana de Guadalajara: FM4 Paso Libre. En la nueva sede del albergue se percibe mejor organización para alimentar y dar reposo a quienes emigran en tren o autobús, y también para ofrecer servicios de conexión a internet, ludoteca para los bebés, regaderas, dormitorios, libros, música e, inclusive, un billar para relajarse.

Estos migrantes esperan el ingreso al albergue para comer, ducharse y descansar. Dos mujeres jóvenes integran el grupo de migrantes centroamericanos que llegaron a Jalisco mucho antes que el resto de la Caravana. Entre ellos está Keicy.

—Es duro esto, de verdad — dice, para iniciar una conversación.

—Lo puedo imaginar — respondo, sorprendida de que quiera hablar.

—Mire, no suelo fumar, pero en esto, solo así se tranquilizan los nervios, ¿sabe?

Se recarga en la puerta de ingreso y me cuenta. Más que preguntarle, la escucho.

Keicy nació en Belice pero se crió, así lo dice, en Honduras. TIene 35 años y cuatro hijos, con los dos primeros sólo habla ocasionalmente. Vivía con su actual pareja y los hijos que tuvieron. La más pequeña, la de cuatro años, le llena de angustia. Apenas partió hace tres semanas y fue internada de emergencia para operarla del apéndice.

—Y yo que llegué a pensar en traérmela — suelta con melancolía.

—¿Tienes familia en Estados Unidos?

—No, nada, ni una idea de qué hacer, pero quiero ayudar a mi familia desde allá.

Los salarios que tuvo antes de salir eran de 10 lempiras a la semana. Ni un salario mínimo en México.

—¿En dónde te apartaste de la caravana?

—En Puebla, me vine un tramo por tren y otros en raite, aventón como dicen.

Luego pregunta, tratando de confirmar si ésta es la ruta más segura. Es difícil la respuesta. uede haber menos riesgos que en Tamaulipas; sin embargo, aquí también que hay delincuencia organizada y las vías tienen sus lógicas alrededor de diversos grupos delictivos. También hay que decirle que conforme salga de Guadalajara habrá menos comedores. Le platico de Jesús Migrante en Nayarit.

—¿Que Tepic es cómo Belice? Eso me dijeron, podría quedarme ahí, pero necesito ayudar a mi familia— se pregunta y responde sola.

Keicy llegó a Guadalajara el jueves 8 de noviembre. Ese día llegaron también a Jalisco otro grupo de centroamericanos que salieron de sus países para evitar agresiones por su orientación sexual. En sus planes está iniciar los trámites de refugio humanitario.

Y como si los planetas se alinearan, el viernes 9 se aperturó Aldea Arcoíris, un albergue exclusivamente para personas tramitando refugio en México y deportados mexicanos sin proyecto para retornar a sus municipios de origen. Lo fundó Flor María de la orden Scalabrini establecida desde hace 35 años en el país para dar servicios y atención a comunidades vulnerables y con una misión migrante firme en la última década, haciendo incidencia política.

Aldea Arcoíris se ubica en el Álamo Industrial y su misión es dar capacitación y entrenamiento para insertar en la oferta laboral a quienes tienen abierto el litigio para permanecer en México por motivos de violencia en general o de género, pero también por oposición política y/o disidencia en sus países de origen.

Keicy trae los labios tronados, con llagas por el frío y sol y tantos cambios extremos en su paso por el país.

—Ahí le pido si puede una oracioncita —, me dice antes de darme la mano para reintegrarse al grupo esperando pasar a almorzar a FM4 Paso Libre.

El paso lento de la Caravana Migrante la orilló Keicy a seguir su camino; por ello, se adelantó con un grupo reducido de centroamericanos y lo hizo con el objetivo firme de continuar hasta los Estados Unidos. Sin mirar atrás.

 

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