Para los migrantes en Tijuana no hay un feliz fin de año

Kau Sirenio Pioquinto de Pie de Página

#AlianzadeMedios |  Por Kau Sirenio Pioquinto de Pie de Página

El invierno azota a la Caravana Migrante, que se encuentra en la última frontera de México. Desalojos, detenciones arbitrarias, asesinatos, un ahogado, epidemias de gripe y hasta varicela prevalecen en los albergues de Tijuana, mientras las autoridades apuestan por el olvido. 

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA- Sobre la calle Michoacán, en la zona norte de la ciudad, un grupo de adolescentes centroamericanos juega una cascarita de futbol; aunque el número de jugadores y retas va a la baja. Para ellos no es sorpresa despertar y no encontrar a los compañeros con quienes jugaron la noche anterior, pues se ha hecho costumbre que uno por uno abandone el albergue conocido como la Bodega.

En este campamento pasa de todo: desde el acoso policiaco en la madrugada, hasta enfermos de varicela (eso dicen los médicos que hacen guardia aquí todos los días). Debido al frío invernal, el contagio de una infección respiratoria es latente, por eso los Médicos sin Fronteras reparten cubrebocas o analgésicos.

Pero la mayoría de los migrantes optan por retirarse de ahí, una vez que consigue apoyo externo. De los 400 migrantes que se instalaron en la Bodega ahora solo quedan 150 de ellos. Unos cruzaron la frontera para entregarse a la patrulla fronteriza mientras iniciaron trámite para visa humanitaria de México. Mientras que los que se quedaron aquí, viven atemorizados ante un posible desalojo por parte de la policía federal o la Marina, que llegan en la madrugada para entregarles notificaciones.

“El problema no es la notificación sino el operativo que montan a las dos o tres de la madrugada”, dice un integrante de la caravana.

“Veinte familias recibieron apoyo de mil a mil 200 pesos para pagar la renta del primer mes, mientras que catorce de ellos se distribuyeron en los distintos albergues”, dice por su parte el pastor Carlos del Toro, coordinador del al albergue Ejército de salvación.

El campamento de la Bodega no es el único que se está quedando sin migrantes, también el Barretal ha disminuido la población: de los 3 mil 500 habitantes que iniciaron el campamento ahora quedan menos de 2 mil.

Un voluntario de la Organización Internacional de Migración dijo que 500 hondureños se han acogido al programa de retorno voluntaria a su país, aunque no precisó en qué página se puede obtener el informe de los repatriados.

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Mientras los días pasan en los dos campamentos La Bodega y El Barretal , la caravana enfrenta su primer caso de varicela.  Uno de los médicos voluntario dijo un menor de 12 años, de nacionalidad hondureña, fue aislado de la población a una oficina para evitar que se convierta en una pandemia. La mamá del niño dijo “Hace una semana estaba con fiebre, Pensé que estaba normal por el clima. Luego le brotaron las bolitas de agua y después empezó más con el cuerpo y ahora está más repletito”.

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Lo que horas antes era el hogar rodante de los migrantes centroamericanos quedó hecho triza, las tiendas de campañas, colchonetas y cobijas amontadas, mientras que la ropa y zapato regadas. A los peregrinos nos les dio ni tiempo de desarmar sus pequeñas viviendas, tuvieron que salir como pudieron porque el plazo que fijó el gobierno municipal es apenas de 15 minutos.

“Sabíamos que nos iban a desalojar, pero nunca nos imaginamos que fuera en la madrugada”, dice Josué Hernández.

EL 20 de diciembre, después que la Marina y policías municipal de Tijuana tomaron el control del campamento de la calle 5 de mayo, en la zona Norte, a los migrantes no les quedó de otra que salirse de sus campamentos: “Nos amenazaron, si no salíamos de ahí nos iban a detener y después a deportarnos, por eso, la mayoría optamos por abandonar nuestras tiendas de campañas”.

Josué recuerda que en la madrugada de jueves, los marinos los formaron en una fila y les ordenaron abordar a los autobuses que los llevaron a El Barretal: “Aquí llegamos sin nada, trajimos lo que pudimos, porque no nos dio tiempo de recoger las cosas”.

Después del desalojo la Policía Municipal emitió un comunicado: “Esta madrugada fue desalojado la calle cinco de mayo ocupada por miembros de la Caravana Migrante que mantenían ahí su campamento. Ante la resistencia de algunos centroamericanos, fuero 24 y puestos a disposición de los jueces locales y 4 menores de edad entregados a las autoridades de migración. Mientras que 178 migrantes fueron trasladados al refugio El Barretal, a la zona este de la ciudad en camiones del transporte público municipal”.

Vivir aquí no es fácil para los integrantes de la caravana. Desde que salieron de Honduras, han sido escarnio racista en todo el país, incluso el alcalde de Tijuana ha expresado abiertamente su odio en contra de ellos.

Además, varios de ellos han sido detenidos por la policía municipal y deportado al día siguiente sin que medio un juicio. Mientras tanto los que aun pernoctan en El Barretal, viven asfixiado por la vigilancia de la Marina Armada de México, policía federal y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

Así como el asesinato de dos adolescentes, de 16 y 17 años, eran miembros de la Caravana Migrante, el sábado 15 de diciembre, cuando fueron enganchados por una joven que les ofreció sexo.

Después de dos días de investigación se supo la identidad de jóvenes al ser identificado por un tercer joven que los acompañaba esa noche, que los presuntos responsables dejaron salir de la cuartería donde se dio el doble homicidio porque se comprometió a “ir por dinero y trabajar con ellos”.

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EL 28 de diciembre, un migrante se ahogó al intentar cruzar la valla fronteriza de Las Playitas, al Oeste de Tijuana. De lado mexicano quedaron sus cosas, mientras que el cuerpo quedó en Estados Unidos. Los datos que se tiene es un joven de 25 años de edad.

Hasta el momento de esta publicación, no se conocía con certeza la nacionalidad del migrante. Algunos testigos refieren que se trataba de un hondureño; sin embargo, miembros de la patrulla fronteriza estadunidense advierten que el cuerpo tiene un tatuaje de lo que parece ser un águila mexicana.

Testigos de los hechos dijeron el joven hasta ahora no identificado, antes de meterse al mar en short, guardó sus pertenencias en una bolsa negra, media hora después la bolsa flotó hasta el territorio mexicano, mientras el cuerpo llegó al lado estadunidense.

Los hechos se dan después de que el Juzgado Primero de Distrito en materia de Amparo y Juicios Federales del Decimoquinto Circuito con sede en Tijuana ordenó al presidente municipal de esta ciudad, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, que se abstenga de hacer declaraciones xenofóbicas en contra de migrantes, ordena a los jueces municipales no instruir a policías locales a remitir a personas en situación de movilidad ante el Instituto Nacional de Migración (INM) si las detienen por infracciones administrativas.

Esta resolución fue emitida luego de que en medios se denunciara que la policía municipal remitía al INM a migrantes detenidos por esas infracciones, razón por la cual la asociación Alma Migrante promovió un juicio de amparo en contra de la campaña de odio en contra de la caravana de migrante.

En días pasados se registró la muerte de dos niños que se encontraban bajo la custodia de la patrulla fronteriza. La primera, la de Jakelin Caal, una pequeña guatemalteca de siete años el pasado 8 de diciembre. Y en días pasados, la de Felipe Gómez Alonzo, también guatemalteco de ocho años, quien, según versiones de las autoridades estadunidenses, presentaba un cuadro de vómito, fiebre y malestar.

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