Aldama, policías y militares no detienen la violencia, civiles armados disparan a campesino

José Jiménez Santiz, agredido por civiles armados. Foto: Cortesía

El 23 de enero pasado se instaló en la zona de Aldama donde operan civiles armados, un destacamentos de policías y militares. Para entonces habían sido asesinadas 25 personas en esa región, solo en el periodo de abril de 2018 a enero de 2019.

La presencia policiaca y militar en la zona no detuvo las agresiones. Tampoco han sido aprehendidas las personas que portan armas, algunas de uso exclusivo del Ejército Méxicano.  La población sigue desplazada, y quienes intentan salir a trabajar sus campos de cultivo, corren el riesgo de morir a consecuencia de las agresiones.

El pasado 11 de abril José Jiménez santiz de 35 años de edad, originario de la cabecera municipal de Aldama, salió de su domicilio hacia su terreno que está ubicado en Tabac. Cuando limpiaba su terreno, escuchó disparos que provenían de la comunidad Saclum, del municipio de Chenalhó, colindante con Aldama, y lugar donde han denunciado reiteradamente los agraviados, se encuentran algunos de los civiles armados que han agredido a la población.

Uno de los disparos alcanzó a José en su hombro izquierdo. Logró protegerse y llegar a Tabac, donde con ayuda de otros pobladores, fue trasladaron al centro de salud de Aldama. Ante la gravedad de la herida, lo llevaron al Hospital de as Culturas, en San Cristóbal de Las Casas.

En el municipio de Chenalhó, la población también denuncia la existencia de civiles armados. Esta semana señalaron que el pasado jueves, este grupo disparó contra Rene Gómez, agente rural auxiliar del paraje Saclum, quien fue internado en el Hospital de Las Culturas.

El aparente origen es la disputa entre habitantes de los municipios de Aldama y Chenalhó que inició hace cuatro décadas por la posesión de 60 hectáreas de tierra. Sin embargo desde inicio de 2018 detonó la presencia de grupos de civiles armados que mantienen sitiados no solo a habitantes de los dos municipios, particularmente de Aldama, sino a bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de la zona. A todos, desde barricadas hechas con costales de arena y piedras, les disparan.

Para los zapatistas de esta región que ellos conocen como el municipio autónomo Magdalena de la Paz, lo que era un problema agrarios se convirtió en un conflicto social financiado por los gobiernos municipales, estatal y federal.

En este escenario, personal militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y policías estatales destacamentados en Aldama, al instalar el campamento en enero pasado, aseguraron en voz del Fiscal Genera de Justicia, Jorge Luis Llaven Abarca, que era para garantizar la seguridad de los habitantes de la zona, para detener las agresiones y propiciar el retorno de los desplazados. Ninguna de estas situaciones ha pasado. Ahora, a las agresiones de los civiles armados, se une la militarización de la zona.

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