Combatiente, una labor de alto riesgo

Combatiente, una labor de alto riesgo.
Sergio Montes de Oca y sus compañeras y compañeros combatientes

En el marco del Día Nacional del Combatiente contra Incendios Forestales

Sergio Montes de Oca Ramos, con 47 años, ha dedicado la tercera parte a ser brigadista dentro de la Comisión Nacional Forestal (Forestal), un trabajo que lo ha llevado a situaciones de riesgo frente al fuego, pero también de satisfacción con la ciudadanía.

De profesión ingeniero agrónomo, Sergio relató que su inicio como brigadista fue totalmente desconocido, ya que fue atreves de una convocatoria sobre el manejo integral del fuego, que ingresó a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), sin embargo, su experiencia a lo largo de l5 años, haría que fuera un referente a nivel nacional e internacional.

Detalló que sus primeros combates contra el fuego fueron en Escuintla, Mapastepec y Pijijiapan. Al paso de unos años, se convirtió en directo de la Región Selva, que involucraba a 9 municipios. Actualmente, tiene la responsabilidad de comandar todas las acciones de incendios forestales en Chiapas.

El brigadista chiapaneco ha trabajo durante más de una década siempre ha tenido listo una mochila con más de 20 kilos de peso, con botas, pantalón y camisas resistentes al fuego, guantes y equipamiento especializado, lo que le ha llevado a vivir experiencias que lo llevan a arriesgar la vida.

“El fuego es parte de nosotros”

Sergio Montes de Oca realizando labores de enseñanza sobre el vehículo especializado para combatir incendios

El brigadista manifestó que el fuego no es totalmente malo como la mayoría de la sociedad piensa, sin embargo, hay que tenerle un respeto y saberlo manejar. En un ejemplo, dijo que el fuego ayuda a que un campesino agilice su siembra.

“El fuego siempre ha existido, el siguiente año habrá incendios, como los habrá toda la vida, porque es parte de la naturaleza. Hay muchas personas que quisieran que no existiera el fuego, pero sin eso, nada de lo que conocemos de los ecosistemas y de la vida humana existieran” indicó.

En un hecho concreto, Sergio narró que en 1988 se suscitó un gran incendio en la Reserva Natural “El Ocote”, lo que daño significativamente a varias hectáreas, hoy, a más de veinte años del siniestro la vida se recupera, lo que demuestra que el fuego también nos recuerda la importancia de preservar la grandeza de nuestro entorno.

Montes de Oca en medio de la foto, durante un intercambio de conocimientos en Canadá

La gente como motor de trabajo

Montes de Oca relató que hace 4 años en la región de Escuintla, en la comunidad de Ovando Lapiñuela, se suscitó un incendio en una zona incomunicada, en la que tuvieron que recorrer más de tres horas a pie, sin acceso a vehículos, y justo cuando se encontraban resignados a la adversidad, un grupo organizado de comunitarios, llegaron con caballos quienes ayudaron a llevar el material, además de que participaron varios miembros de la comunidad para mitigar el incendio, lo que describió como:

“Bastante alentador, se siente uno acuerdo cuando la comunidad participa, nos sentimos alagados, pero al mismo tiempo con una gran responsabilidad de preservar la vida de todos” añadió.

Así mismo, en el mes de abril 2018, se suscitó un incendio forestal voraz cercano al Volcán Tacaná, el primer día de llegaron después de caminar más de 4 horas y subir a la altura del volcán cercanos a las 3 mil metros sobre el nivel del mar.

Al caer la noche, el grupo se había resignado a pasar mucho frío y no contaban con demasiadas provisiones. Se quedaron unidos y con una fogata prendida, al pasar la media noche, indicó que se escucharon murmullos lo que unos momentos después vio una decenas de personas que llegaron con casas de campaña, comida y agua.

Al respecto, Sergio relató que la grandeza de las personas al sumarse y acompañar a los brigadistas redobla el animo de cada uno, lo que hace que el trabajo en conjunto sea más eficiente.

 

La vida es un riesgo

Montes de Oca puntualizó en tener una experiencia marcada. Hace un par de años, fue a trabajar a Escuintla, donde al llegar se impactó que un señor de avanzada edad hacia todo lo posible por resguardar sus plantas de café

“Hacia todos los esfuerzos para que el fuego no le arrancará lo que en 20 o 30 años había cosechado. La preocupación del señor de que se le quemará su cosecha representaba no darle un sustento a su familia, por los que, me sentí empaticó en considerar los riesgos de que se incendiara esa parte” narró.

En otra ocasión, el brigadista chiapaneco combatió en La Concordia, donde quedaron atrapados más de 12 combatientes, cabe señalar que el combatiente de más experiencia es la que se convertirte en jefe de brigada, por lo que, en esa ocasión, el jefe nos indicó que el incendio nos tenia acorralados, pero había una salida, por lo que vio un claro y nos dijo:

“Vamos a pasar por una fuerte presencia de humos, cuando lo pasemos, hay que brincar frente al fuego, el temor no solo era posiblemente quemarnos, sino también pensar, que había después de ese salto, ya que podríamos encontrar a animales o caer en una pendiente” manifestó.

Al respecto, Sergio indicó que las malas experiencias aunque se han suscitado, han sido muchas veces prevenidas por la coordinación y comunicación entre los elementos, lo que ha ayudado a llegar a todos a salvo.

 

Participación internacional

En los últimos años, el brigadista ha sido invitado para participar en otros países en labores de capacitación y combatir incendios, donde los retos no solo fueron físicos sino también mentales.

Hace tres años, fue invitado junto a un grupo de brigadistas chiapanecos para visitar Canadá, con el fin de fortalecer la operación de los incidentes con incendios forestales y la forma de organización bajo estándares internacionales.

“Fue una experiencias grata, son condiciones muy diferentes al de aquí, recibimos unos cursos que hasta hoy seguimos utilizando en cada combate (…) Desde ese curso, entendimos que también las barreras comunicativas son un obstáculo, por los que actualmente varios estamos aprendiendo ingles” comunicó.

En la parte práctica, Sergio fue invitado a Chile en 2017, donde durante 14 días acompañados de 58 combatientes de México,combatió un incendio nacional en la región de La Araucanía en una comunidad denominada Mayeco, donde afortunadamente debido a los labores locales e internacionales se logró combatir pronto el incidente.

En ambas experiencias, el brigadista mencionó que entendió que los labores de prevención son de suma importancia comunicarlos, por lo que el trabajo de los brigadistas también tiene que ir ligado a incentivar a la ciudadanía sobre el manejo integral del fuego.

 

Un trabajo por la vida

Finalmente, Sergio Montes de Oca, dijo que a lo largo de estos 15 años ha disfrutado su labor, ya que ama su trabajo y la responsabilidad que conlleva, debido a que para él es importante ser un contribuyente para participar en la preservación de nuestro entorno.

“Desde la detección, sabemos que todos debemos de sumar esfuerzos por una meta en común (…) Muchas veces me preguntan porque sigo teniendo este trabajo de alto riesgo, pero me agrada el papel de la atención, el análisis, la estrategia y la preservación” finalizó.

Agregó “Es un trabajo de tiempo completo, mi familia sabe que no tengo horario de salida ni de entrada, saber mi labor”.

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