Destrucción de bosque en Veracruz, en manos de un juez

Destrucción de bosque en Veracruz, en manos de un juez

#AlianzadeMedios | Por Juan David Castilla de Voz Alterna

Una parte del camino antiguo a la comunidad Rancho Viejo, municipio de San Andrés Tlalnelhuayocan, fue privatizado para construir un hotel en medio del bosque mesófilo de montaña.

Los árboles adornan y dan sombra al camino real que une a la mencionada población con Briones, una zona del municipio de Coatepec, considerada de alta plusvalía.

Desde la carretera antigua, que comunica a Xalapa con dicho Pueblo Mágico, pueden apreciarse árboles de más de 15 metros de altura.

En el camino se pueden apreciar helechos milenarios

Se trata de encinos, marangolas, magnolias, pipinques, hayas y liquidámbares, todos ellos característicos del bosque mesófilo de montaña, también conocido como bosque de niebla, el más rico y diverso en vida silvestre.

Entre la vegetación hay grandes residencias que fueron construidas o adquiridas por empresarios, exfuncionarios y políticos.

En la desviación a Rancho Viejo, el problema es latente. Existen proyectos que resultan una amenaza para el bosque mesófilo, donde las plantas y animales generaran calidad de vida para las personas, pues depuran el aire y regulan el clima.

La riqueza ecológica se respira. El canto incesante de las aves armonizan el recorrido sobre un tramo de terracería, localizado entre este tipo de bosque que habita sólo el uno por ciento de la República Mexicana.

Lucro

Varios kilómetros adentro, después de pendientes pronunciadas y un angosto sendero que se encuentra a un costado del barranco, fueron colocadas rejas para controlar el acceso.

Lo que era un camino público pasó a manos de un hotelero, cuya intención es atraer turistas y generar una derrama económica.

Esta reja sirvió de “retén” y se construyó un cuartel improvisado para la policía montada

El camino real, una vía antigua en el medio terrestre utilizada como una ruta con alto valor estratégico, fue bloqueado con un camión de volteo. Ni los peatones pueden acceder, pues es angosto y el torton abarca lo ancho.
Sólo queda un muro de piedra con estructura antigua, que ahora sirve como barda perimetral del terreno.

Para llegar al Hotel Rancho la Niebla, ubicado en el kilómetro 1.8, abrieron un nuevo camino. Con retroexcavadoras removieron varios metros del suelo para habilitar el ingreso de los vehículos.

Una lona negra cubre parte de la obra que se lleva a cabo en el lugar. Los albañiles se alertan con gritos por la presencia de desconocidos.
Continúan sus labores. Se observan materiales de construcción y maquinaria.

Tala clandestina 

La obra se encuentra dentro del municipio de San Andrés Tlalnelhuayocan, donde el ayuntamiento autorizó el proyecto desde el 21 de septiembre de 2018.

El argumento fue que se trataba de una “mera remodelación” al interior de una propiedad privada que no afectaba su entorno.

Sin embargo, el 13 de noviembre del mismo año, la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente emitió una resolución en el expediente administrativo PMAVER/DJ/EXP-139/2018, en la que sancionó al desarrollador de esa misma obra por “tala indebida”.

La autoridad municipal cayó en contradicciones, pues la obra trascendió a sus límites territoriales.

Material de construcción afuera del hotel

La Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), a cargo de María del Rocío Pérez Pérez, no emitió el previo y correspondiente estudio o dictamen de procedencia de impacto ambiental.

Lo anterior, representa un delito, de acuerdo con el Título XI, Capítulo I, del Código Penal del Estado de Veracruz.

Se habla de que la obra se está efectuando sin el aval de las autoridades.

Vigilancia policiaca personalizada 

Aunado a esto, el hotelero cuenta con vigilancia policiaca de manera personalizada.

El pasado 17 de enero, vecinos de Briones, Plan de la Cruz, La Pitaya, Zoncuantla, Mariano Escobedo, La Calera, Consolapa, colonia Benito Juarez, Xopantla, El Guayabal, Arboledas y La Orduña protestaron en la carretera antigua a Coatepec.

En aquella ocasión, los ciudadanos exigieron seguridad ante la ola de robos, asaltos, secuestros y extorsiones, registrada en la zona.

La gente logró con esa manifestación que hubiese presencia de la policía montada de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), a cargo de Hugo Gutiérrez Maldonado.

La situación fue aprovechada por el empresario, quien es propietario de hoteles en Veracruz, Quintana Roo y otros estados, toda vez que cedió a los elementos de la Policía Montada un espacio dentro de su propiedad, que pudiesen utilizar como módulo de respuesta.

En el camino Briones-Rancho Viejo, se observa el lugar. Eran las 16:00 horas, cuatro caballos estaban atados afuera y, adentro, los elementos de la Fuerza Civil esperaban acostados en sus camas cualquier llamado de la ciudadanía.

La gente de la zona está molesta por esto. Ante cualquier hecho delictivo, el tiempo de respuesta es inadecuado, porque los policías están en medio del bosque.

Incluso, parecieran elementos de seguridad privada, contratados para el resguardo del Hotel Rancho la Niebla, propiedad de un particular.

Centro Hípico Briones 

El hotel no es el único proyecto que se lleva a cabo en la zona y que atenta contra el bosque de niebla.

Frente al Club Hípico Briones, donde Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, acudía hasta tres veces por semana, está por concluirse otro centro de equinoterapia, pensión para caballos y clases de equitación.

Construcción del Centro Hípico Briones

Se trata del Centro Hípico Briones, cuya obra presenta avances importantes y también se encuentra dentro del bosque mesófilo de montaña.
Un muro de contención marca donde comienza la obra, en la calle Limonarias número 7.

El suelo fue removido varios metros para construir una caballeriza y una explanada para las actividades de equitación.

Desde afuera se observan tres o cuatro caballos encerrados, mientras los camiones de volteo ingresan con materiales.

Para Ricardo Contreras Osorio, presidente de la Asociación de Vecinos del Pixquiac-Zoncuantla, ambos proyectos son considerados como la entrada a fraccionadoras para el crecimiento desmedido de la mancha urbana.

“Los proyectos no han tenido el aval de proyectos previos o información previa que permita estudiar el tipo de impactos que podrían tener”.

Foto: Juan David Castilla

Quebranto legal 

Tras décadas de defender el bosque, la sociedad organizada logró que, el 5 de enero de 2015, el Gobierno de Veracruz decretara siete fragmentos de bosque como área natural protegida: el archipiélago de bosques y selvas de la región capital.

Esto fue publicado en la Gaceta Oficial, donde se detallan los siete polígonos ubicados en la zona establecida como reserva ecológica restrictiva en la actualización del programa de ordenamiento urbano de la zona conurbada Xalapa-Banderilla-Coatepec- Emiliano Zapata-Tlalnelhuayocan.

En la imagen la linea amarilla es el límite entre Coatepec y San Andrés Tlalnelhuayocan. Según el INEGI ambos están en Tlalnelhuayocan.

Tres años después, el gobierno estatal también consolidó el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial Regional de la Región Capital de Xalapa, que protege los bosques y espacios rurales.

Lo anterior quedó asentado en la Gaceta Oficial del Estado, el 27 de abril del 2018, que consideró dicha área dentro de las unidades de gestión ambiental, número 89 (Restauración Agroforestal donde está el Hotel Rancho la Niebla) y 93 (Preservación Naturaleza donde está el Centro Hípico Briones).

Foto: Raziel Roldán

Cabe destacar que el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial Regional de la Región Capital de Xalapa ordena la superficie de 11 municipios: Acajete, Banderilla, Coatepec, Emiliano Zapata, Jilotepec, Naolinco, Rafael Lucio, Teocelo, Tlalnelhuayocan, Xalapa y Xico.

Además, fue formulado por la Secretaría de Medio Ambiente (gobierno estatal) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (gobierno federal) por incluir una fracción del Parque Nacional Cofre de Perote (en la parte oeste del municipio de Xico).

Daños irreversibles 

Sin embargo, pese a la normatividad vigente, desde hace dos años, particulares desarrollan en la zona una serie de proyectos inmobiliarios.
Las construcciones afectan severamente la biodiversidad y los servicios que el ecosistema brinda, sobre todo el agua.

Al menos así lo han manifestado investigadores del Instituto de Ecología (Inecol), cuyas instalaciones también se encuentran en la zona.

Carteles de venta de terrenos y propiedades se ven a lo largo del camino.

En virtud de lo anterior, resulta evidente que obras de la envergadura e impacto en el uso de suelo como las descritas, no pueden identificarse con la finalidad de conservación, preservación y mantenimiento que la zona del bosque de niebla le han conferido los ordenamientos legales mencionados.

Tampoco pueden considerarse como de utilidad pública (pues obedecen ambas a intereses eminentemente particulares); lejos de favorecer al mantenimiento de la flora y fauna endémica propician su fragmentación y sobre todo, implican un impacto ambiental no sustentable por ser irreversible.

La asociación civil Reserva de Briones y la Asociación de Vecinos del Pixquiac-Zoncuantla llevan más de 13 años enfocados en la conservación del medio ambiente y la preservación de las especies endémicas de la zona.
Ambas agrupaciones están integradas por vecinos de la zona de La Pitaya, Mariano Escobedo, 6 de enero, Briones y el camino a Rancho Viejo.

En varios foros han manifestado su inconformidad hacia los dos desarrollos mencionados, pues los han considerado anticonstitucionales, ya que violentan el derecho a un medio ambiente sano, al igual que el derecho al agua establecidos en el artículo 4º constitucional.

Manifestación de vecinos

Resistencia vecinal 

Los vecinos decidieron agotar también las instancias legales para la defensa ecológica.

Por ello, promovieron juicios de amparo, en busca de la suspensión definitiva de la construcción del nuevo hípico y el hotel.

Los juicios fueron radicados en el Juzgado Quinto de Distrito en el Estados Veracruz, con sede en Xalapa, bajo los números 1210/2018 y 1159/2018, respectivamente.

Los expedientes en mención se iniciaron desde noviembre de 2018 y hasta la fecha no han sido resueltos.

Después de varios diferimientos, las audiencias constitucionales fueron programadas para los días 20 y 27 de junio, respectivamente, pero hasta el momento no se ha dictado sentencia.

El atentado al bosque de niebla, quedará en manos de un juez.

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