CNDH y Servicio Jesuita piden proteger a migrantes ante la pandemia del COVID-19

Migrantes en la frontera sur. Foto: Archivo Bladimir Pérez

Miles de migrates quedaron varados en Chiapas y otros estados de México, luego que Guatemala cerrara sus fronteras a la deportación, como medida para impedir el avance de la pandemia del COVID-19. También trasendió que Estados Unidos prevé suspender los trámites de solicitudes de refugio.

Ante este escenario, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pidió al gobierno federal implementar acciones urgentes para evitar hacinamiento y un posible contagio masivo de COVID-19 en personas migrantes alojadas en estaciones del Instituto Nacional de Migración (INM).

El organismo demandó  al INM implementar medidas cautelares para salvaguardar la integridad física, psicológica, estado de salud y la vida, de personas migrantes alojadas en estaciones migratorias, estancias provisionales y albergues de ese instituto.

Por su parte, el Servicio Jesuita de Atención a Migrantes, exhortó al gobierno mexicano frenar las deportaciones y cualquier otra medida de orden judicial o administrativo que ponga en riesgo a las personas, y extremar las medidas sanitarias en los lugares donde tiene detenidas.

También demandó al gobierno mexicano que pida al gobierno de Estados Unidos liberar a la población migrante de los centros de detención en ese país y asegurar las condiciones de seguridad sanitaria en todos los centros de detención, estaciones migratorias o similares, o en su caso establecer albergues públicos donde sea necesario con todas las medidas sanitarias, por ser personas que han enfrentado altos niveles de movilidad.

Por separado, CNDH y el Servicio Jesuita -que trabaja a favor de la población migrante- dijo que ante la crisis sanitaria y humanitaria provocada por la propagación del coronavirus COVID-19 “es urgente pensar a las personas obligadas a desplazarse de sus lugares de origen tanto los que entran por la frontera sur como los mexicanos y no mexicanos que salen por la frontera norte con Estados Unidos”.

Detalló que migrantes que viven en la clandestinidad se sienten en este contexto, más atemorizados de consultar en los centros de salud. “Es necesario que se den recursos de salud a los centros de migrantes, desplazados y refugiados”, y a los albergues, especialmente a los que se encuentran en frontera, y que siguen brindado servicio.

“Es urgente la capacitación y la provisión de material médico para tomar las medidas necesarias de carácter preventivo. Sin desestimar el cuidado del personal y las y los voluntarios que trabajan con ellos”.

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