Don Frumencio y su labor a favor de las familias que esperan en el Hospital “Gómez Maza”

Don Frumencio y su labor a favor de las familias que esperan en el Hospital “Gómez Maza”

*Más que un negocio, lo ve como una labor comunitaria que le brida satisfacción a las familias y a él.


Ubicado enfrente del Hospital General “Gilberto Gómez Maza”, Frumencio Antonio Mayorga del Carpio, se ha convertido en una esperanza para todos aquellos familiares de pacientes que toman al frío piso como un hogar hasta el momento en que su familiar sale del nosocomio.

Desde su creación en noviembre de 2014, el Hospital General se convirtió en un sitio de alta demanda para toda la ciudadanía chiapaneca, pacientes que llegan desde toda la geografía de la entidad pueden verse días completos a las afueras del lugar.

Frumencio Antonio Mayorga del Carpio tiene un proyecto de labor social en la que presta sus sillas mecedoras por un mínimo precio, por lo que su historia es destacable en un contexto de necesidad, sufrimiento y tensión.

Mayorga del Carpio, mejor conocido como “El señor de las sillas” inició dicho proyecto con la experiencia de haber sufrido lo mismo y al mismo tiempo como una actividad que le genera dinamismo en su día.

“En los últimos meses ha tenido mucho auge, sobre todo por el precio. Yo no lo veo como negocio, sino como una actividad diaria tras mi jubilación. Yo presto las sillas 12 horas por 10 pesos y 24 horas por 20” explicó.

Mayorga del Carpio, bajo una sonrisa lucida y una gran tranquilidad, comentó que esta actividad nace tras su jubilación de la Secretaría de Salud, institución a la cual sirvió 49 años.

“Durante el tiempo que trabajé me di cuenta de lo que sufre la gente cuando tiene enfermos en los hospitales. Me nace la idea como una actividad que podría hacer después de jubilarme, lo empecé a mediados de noviembre de 2019 con 15 mecedoras y ahora llegamos hasta las 40” dijo.

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Necesidad

El Hospital General “Gilberto Gómez Maza” cuenta con una plantilla aproximada de mil 860 trabajadores de la salud, entre médicos, personal de enfermería, paramédicos y administrativos, donde brindan atención en 21 especialidades médicas: cardiología adultos, dermatología, endocrinología pediátrica, epidemiología, gastroenterología, hematología, medicina interna, neumología adultos, neurología adultos, nutrición, oncología médica y quirúrgica, pediatría, psicología, rehabilitación, oftalmología, nefrología, alergología, otorrinolaringología, infectología pediátrica e imagenología.

También cuenta con 12 servicios quirúrgicos: anestesiología, angiología, cirugía general, colon y recto, maxilofacial, oncológica, pediátrica, plástica y reconstructiva, traumatología y ortopedia, neurocirugía, urología y oftalmológica.

Además ofrece otros servicios como el centro de transfusión, urgencias médico quirúrgico, terapia intensiva adultos y pediátrica, consulta externa, clínica del dolor y de cuidados paliativos, clínica de heridas, clínica de catéteres, endoscopía, laboratorio clínico, rayos X, TAC y ultrasonido, enseñanza e investigación, trabajo social, espirometría, electroencelografía, holter cardiaco, ecocardiografía, módulo de violencia contra la mujer, protección civil y comunicación social.

Este Hospital ha generado tal demanda, que es común ver cientos de personas a las afueras de la institución de salud pública día y noche, con apenas una cobija o caso un cartón; acompañada de decenas de puestos de comida, baños e inclusive servicios funerarios.

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El Señor de las Sillas dice sentirse satisfecho y muy agradecido por el apoyo que brinda, ya que menciona que día con día ve a personas cansadas de estar en el piso, dormir con frío o estar incomodos y la silla mecedora les resulta un rayo de esperanza entre tanto caso.

“Me llegan bendiciones todos los días, sobre todo por el precio, la verdad no es el dinero mi fijación, sino que las personas descansen un poco. Esto surge como un proyecto de labor social, aunque aquí las mecedoras no sirven para turistear, sino para aguantar un poco más cómodo la vigía que se tiene del familiar” explicó.

Denuncia

Don Frumencio denunció una situación al inicio de su labor, menciona que existe una mujer quien se ha adjudicado diversos espacios frente al Hospital. Al principio de haber llegado, ella le pidió el 50 por ciento de sus ganancias para quedarse.

“Ella me dijo que si quería el área le tenía que dar el 50 por ciento, además, me hizo tomar a un trabajador el cual le pagaba 200 pesos. El primer día apenas saque 150, yo tuve que poner 50 pesos más para completar y así me exigió la mitad de las ganancias” dijo.

Las personas que se encuentran en el lugar mencionan que dicha señora exige una cuota de 5 pesos para entrar al baño, 15 pesos por un bote de agua proporcionado por el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, por si fuera poco, ella puso su negocio de sillas las cuales las da en 15 pesos.

“Ella los da a 15 pesos, le ha buscado por todos lados para que me nivele a su precio, pero yo lo hago para apoyar a la gente, de hecho lo puedo abaratar más porque no lo veo como negocio” añadió.

Por ello, en las últimas semanas Don Frumencio ha tramitado su permiso ante las autoridades municipales con el fin de colocar una galera en la cual pueda resguardar sus sillas para que se resguarden, no se maltraten o roben; en los últimos meses le han sido sustraídas 10 unidades.

Satisfacción

A 4 meses de haberse colocado a las afueras del Hospital, Mayorga del Carpio expresó que su satisfacción no solo es para el sino también para su familia, ya que también ellos se habían preocupado por su jubilación, en que podría enfermar por no encontrarse activo. Sin embargo, este proyecto le cambio la vida.

“Gano unos 100 o 120 pesos al día, para la comida (…) Me ha tocado ver familias completas que se quedan aquí hasta un mes, inclusive algunas que han tardado 6 meses. Al momento en los veo acabados, sin esperanzas, les hago un descuento de la mitad, o bien, ya con la amistad que hace la constancia de los días les doy las sillas gratis para que de alguna manera no pierdan los ánimos” añadió.

Don Frumencio mencionó que esta actividad la hará hasta sus últimos días, ya que no tiene otra cosa en la cual ocuparse y que le llene de tal alegría, por lo que se encuentra muy satisfecho con lo que ha hecho.

“Tengo 67 años, definitivamente gozo de buena salud, hasta ahorita no padezco ninguna enfermedad y yo tenia temor de enfermarme (…) La gente que esté por aquí acudan a mi, yo les daré todo el apoyo que está a mi alcancen, las personas que realmente no tengan que tengan la confianza de hablarme, estamos para servirles” finalizó.

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