Nueva Libertad, comunidad que celebra 40 años de haber recibido a familias guatemaltecas en desplazamiento forzado

El fotógrafo Keith Dannemiller registró los comienzos fundacionales de la comunidad guatemalteca en México. © Keith Dannemiller

*Con música, danza, teatro y una exposición fotográfica de Keith Dannemiller —quien registró los comienzos fundacionales de la comunidad— y, como cierre, una proyección pública de imágenes a manera de identificación colectiva, fueron las actividades programadas para conmemorar el pasado y presente de Nueva Libertad.


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) organizó el “Festival de la Memoria” en la comunidad de Nueva Libertad para conmemorar los 40 años del exilio guatemalteco.

Nueva Libertad, es una comunidad que se encuentra ubicada en el municipio La Trinitaria, a solo 73 km de la frontera con Guatemala, la cual es habitada por 250 familias, según el informe de ACNUR, originarias de los municipios San Miguel Acatán y Nentón, al norte del Departamento de Huehuetenango, Guatemala.

Festival de la Memoria Histórica. En el patio de su casa, Micaela Manuel Andrés, 62, muestra fotos de ella y su esposo, Gregorio, tomadas en el mismo lugar por un servidor hace 28 años en el campamento de refugiados Guatemaltecos, Nueva Libertad, Chiapas. ©2020 Keith Dannemiller

Las familias guatemaltecas se asentaron en México desde 1981 debido al desplazamiento forzoso derivado de las masacres ocurridas en Guatemala por la política militar conocida como “Tierra Arrasada”. En se momento, la ACNUR gestionó junto con la población refugiada el llamado “retorno colectivo”, lo que proporcionó recursos para garantizar un espacio en el que se reuniera a la población mientras retornaba de forma organizada a Guatemala.

Sin embargo, ña población reunida en Nueva Libertad se confrontó con sus propias decisiones, rechazó el programa de retorno colectivo y optó por la naturalización como mexicanas y mexicanos.

El Festival de la Memoria se realizó con la intención de que la imagen sea el vehículo de preservación de la memoria colectiva, y que ésta vuelva a ser narrada en la lengua materna, el akateko, acompañada de su música tradicional, el son de marimba.

El festival buscó dar testimonio de la historia colectiva de una comunidad, y así permitirnos comprender y conocer el legado cultural de los refugiados guatemaltecos en México.

“No existe un evento cívico o simbólico-religioso que remita a un pasado reciente que rememore el origen cultural de quienes quedaron viviendo en la comunidad. Jamás han conmemorado la fundación de la comunidad. Por lo tanto, no existe una narración colectiva que refiera a la creación comunitaria que sirva a las nuevas generaciones para recuperar su pasado y que sostenga un proyecto comunitario con mirada al futuro” informó la ACNUR.

Nueva Libertad celebra 40 años de haber recibido a familias guatemaltecas

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