Tuxtla Gutiérrez, capital del trabajo infantil; 18 colonias presentan niveles de riesgo

El trabajo infantil priva a las niñas y niños de su infancia                                                            Cortesía: UNICEF México / Giacomo Pirozzi

El trabajo infantil es un asunto prioritario para el Gobierno de la República, ya que vulnera los derechos de la infancia, genera desigualdad, baja escolaridad y ausencia de capacidades. En 2019, Tuxtla Gutiérrez se convirtió en el primer municipio de la región que implementaría una estrategia local para acelerar la erradicación del trabajo infantil.

La Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil desarrolló la investigación: Territorializando la respuesta al trabajo infantil, trabajo que expone a cuatro conjuntos de Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEBS) con mayor probabilidad de riesgo de trabajo infantil y adolescente en el municipio de Tuxtla Gutiérrez.

En el análisis se distingue a la Zona A que comprende las colonias: Alianza Popular, Ribera Guadalupe, San José Terán y Granjas Campestre; la Zona B incluye a: El Jobo, Copoya y Llano del Tigre.

Por su parte, la Zona C integra a la población de San Isidro, La Ceiba, Loma Larga, Vida Mejor y Patria Nueva; y la Zona D incorpora el área de: Las Águilas, Emiliano Zapata, KM4, Democrática, Chiapas Solidario y Canteras.

Además, el estudio señala que aun sin conocer de manera directa quiénes son los niños, niñas y adolescentes en riesgo de trabajo infantil, acciones como la aplicación de becas o la construcción de oferta educativa tendrían un mayor impacto sobre la disminución de trabajo infantil.

Zonas con mayor riesgo de trabajo infantil y adolescente

Estadísticas de trabajo infantil en México

En 2017, el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) informó de acuerdo a los resultados del Módulo de Trabajo Infantil (MTI), que la población de 5 a 17 años había ascendido a 29.3 millones de personas, de las cuales 3.2 millones realizaron trabajo infantil, cifra equivalente al 11% de la población de 5 a 17 años.

Asimismo, a través de un análisis comparativo entre el periodo 2015 a 2017, el INEGI reveló que la tasa de trabajo infantil pasaba de 12.4% a 11% y conforme al comportamiento según sexo, reportó una disminución en el trabajo infantil  en niños, al pasar de 15% a 13.6%, lo mismo que el trabajo infantil en niñas, de 9.6% a 8.4 por ciento.

En cuanto a la tasa de trabajo infantil por entidad federativa, el instituto ubicó al estado de Nayarit en la primera posición con 19.7%, mientras que Chiapas ocupó el lugar 13 de los 31 estados en lista con un 12.8% y la tasa más baja se observó en Querétaro con 5.3 por ciento.

Tasa comparativa de trabajo infantil según sexo            Fuente: INEGI

Creación de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil

En el marco de la III Conferencia Mundial sobre el Trabajo Infantil (Brasil, octubre 2013), un grupo de países de América Latina y el Caribe decidió comprometerse en acelerar la reducción del trabajo infantil en la región y superar el estancamiento que registraba el indicador

Así surgió la Iniciativa Regional que hoy, es una plataforma de cooperación intergubernamental integrada por 30 países, con activa participación de organizaciones de empleadores y de trabajadores, que busca declarar a América Latina y el Caribe como la primera región en desarrollo libre de trabajo infantil para 2025 y contribuir al logro de la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Desde su creación a la fecha, la Iniciativa Regional ha logrado diseñar e implementar el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (MIRTI) para interrumpir la trayectoria de trabajo infantil en territorios y sectores productivos vulnerables.

El MIRTI es un modelo que aporta una vía de acción en diferentes contextos

¿Qué es el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil y para qué sirve?

El Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (MIRTI) es una herramienta desarrollada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para diseñar e implementar estrategias locales orientadas a la prevención y erradicación del trabajo infantil y adolescente.

Los resultados del MIRTI contribuyen a la focalización de acciones en territorios, personas y sectores productivos, sobre la base de la oferta pública de programas y servicios sociales.

Al mismo tiempo, promueve la articulación vertical entre niveles de gobierno y horizontal entre instituciones y actores clave, con competencia y capacidad de responder a la persistencia del trabajo infantil.

Diagrama de fases y pasos del modelo de identificación del riesgo de trabajo infantil

Implementación de la Fase I del MIRTI en México

Durante 2017, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de México, con la asistencia técnica de la OIT y la CEPAL, desarrollaron la Fase I del MIRTI en el país y lograron estimar el riesgo de trabajo infantil para 32 entidades federativas y 2,246 municipios.

En su primera fase, el producto principal fueron mapas locales de riesgo de trabajo infantil, con información sobre los factores de riesgo y protección, los cuales se pueden utilizar para el fortalecimiento de políticas nacionales, con enfoque territorial.

Segunda Fase II del Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil

En su segunda fase, el producto del MIRTI es el diseño de una política pública local para acelerar la reducción del riesgo de trabajo infantil y adolescente.

En el caso de la experiencia demostrativa en el Estado de Chiapas, se seleccionó el municipio de Tuxtla Gutiérrez, que si bien no registra niveles altos de riesgo de trabajo infantil, sí cumple con otros criterios necesarios para avanzar en la implementación de una intervención local orientada a reducir el riesgo de trabajo infantil.

Cabe mencionar que durante 4 meses, de enero a abril de 2019, se realizó la caracterización cuantitativa y cualitativa sobre la magnitud y las principales características del trabajo infantil en Tuxtla Gutiérrez.

Para la caracterización local, se incluyeron tres variables que no se consideraron en la Fase I del mapa de riesgo a nivel nacional: el sexo del jefe del hogar; el nivel educativo del niño, niña o adolescente y la presencia de alguna lengua indígena.

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