Peso vs Covid-19; más de la mitad de la población en Chiapas de veinte años y más tiene obesidad

La carencia de vitaminas y minerales es otro problema nutricional que se debe tomar en cuenta. Cortesía: Zona turística.

*El año 2020 ha mostrado cómo la alimentación, entre otras cuestiones básicas, puede marcar una diferencia radical, la comida diaria es fuente de energía y de recursos para el sistema inmune. China evidenció que quienes padecían la enfermedad del coronavirus junto con sobrepeso u obesidad corrían mayor riesgo de presentar neumonía severa.


Itandehui Castro Quezada, Elena Flores Guillén, Héctor Ochoa Díaz-López, investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) mencionaron que, debido a la creciente pandemia ocasionada por la enfermedad del Covid-19, se ha generado una necesidad urgente de identificar factores de riesgo y posibles intervenciones terapéuticas que ayuden a los individuos y al sistema de salud a mitigar sus efectos.

Además, algunos grupos de la población tienen mayor riesgo, como son los adultos mayores, pacientes con presión alta y otros padecimientos cardiovasculares, diabetes, obesidad, cáncer y afecciones respiratorias crónicas, por mencionar algunas. Sin embargo, el estado nutricional y la dieta son determinantes de la salud y en la actualidad, podría desempeñar un papel importante para la prevención y el desarrollo de complicaciones.

Los investigadores añaden que, en las últimas décadas se han producido diversos cambios en los patrones de alimentación de las familias, poco a poco se ha ido abandonando la dieta tradicional, aquella basada en el consumo de maíz y sus derivados, junto con frutas, verduras y leguminosas, en cambio se ha incrementado la ingesta de alimentos con mayor contenido de calorías, grasas y azúcares.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, a nivel nacional el porcentaje de adultos de 20 años y más con sobrepeso y obesidad es de 75.2%, porcentaje que en 2012 fue de 71.3 por ciento. Algunos estados del sureste del país, como Campeche, Tabasco y Yucatán, la prevalencia es aún mayor, resulta preocupante pues algunas investigaciones han mostrado que la obesidad está asociada a complicaciones de Covid-19.

Por lo anterior, la obesidad afecta la activación del sistema de defensa del organismo, mientras que la grasa almacenada, en especial la abdominal, libera compuestos que provocan inflamación crónica en todo el cuerpo. Además, la acumulación de grasa modifica la función respiratoria, la expansión de los pulmones se reduce, se altera el intercambio de gases y a veces se presenta insuficiencia respiratoria y apnea del sueño.

Por otro lado, Nisadó Paloma Sofía Matus Lerma, Guadalupe del Carmen Álvarez Gordillo, Dominga Austreberta Nazar Beutelspacher y Rodolfo Mondragón Ríos, Investigadores de ECOSUR, mencionan que, en el Estado de Chiapas el 50.8% de adultos de veinte años en adelante tienen obesidad, seis de cada diez hombres y siete de cada diez mujeres lo padecen, dando como resultado la aparición de otras enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, hipercolesterolemia, entre otras.

Por ello, la primera causa de muerte en Chiapas son las enfermedades crónico-degenerativas, la diabetes mellitus ocupa el primer lugar, seguido por las enfermedades isquémicas del corazón y en tercer lugar las enfermedades del hígado.

Durante mucho tiempo, la obesidad y el sobrepeso no fueron considerados enfermedad ni condición de riesgo. Cortesía: Blog Casa Lum.

Matus, Álvarez, Nazar y Mondragón realizaron un estudio en San Cristóbal de Las Casas, en la que participaron, 94 personas con sobrepeso y obesidad entre 18 y 72 años, 75 mujeres y 19 hombres, el 50% de tenían sobrepeso y la otra obesidad.

“Diversos estudios se han enfocado en analizar las causas de la obesidad. Permitido conocer factores socioculturales, estilos de vida, cuestiones emocionales, un ambiente obesogénico relacionado con el modelo económico actual, las prácticas de las empresas alimentarias e intereses políticos influyen en la obesidad”, exponen los investigadores.

En el estudio, dentro de las causas y factores percibidos que tuvieron una influencia en el aumento de peso, el 41% mencionó haber tenido malos hábitos alimenticios y haber consumido alimentos chatarra. Un 17% mencionó haberse vuelto sedentarios, algunas personas regresan del trabajo y no realizaban ninguna actividad física.

También, el 6.1% mencionó que por haberse descuidado a sí mismos, no manteniendo una alimentación más saludable y un 2.1% por haber consumido alimentos altos en calorías en eventos sociales, pues se les antojaba todo lo que servían.

“Yo creo que la causa fue por la forma de comer, no tener el cuidado de vivir, yo me como un tamal, y otras cosas más fritas, el descuido de alimentación”, dijo una mujer con obesidad.

Además, el 41.4% haber consumido alimentos sin hambre por tener problemas emocionales. Algunos mencionaron que, acostumbraban a consumir alimentos dulces como pan o galletas cuando tenían ansiedad; el que tuvieran deudas los estresaba y comiendo disminuían esa sensación, consumían alimentos para consolarse en los momentos de tristeza y preocupaciones por cuestiones familiares.

“Comía muchas golosinas por estrés y ansiedad en el trabajo, mis compañeros también se la pasaban comiendo dulces”, expresó un hombre con obesidad.

Otras causas que los entrevistados percibieron que ocasionó su exceso de peso fueron, haber tenido hijos con el 18%, por haber empleado anticonceptivos representan un 5.3%, por genética el 2.1 por ciento, por falta de dinero para comprar alimentos saludables correspondió el 1 por ciento y un 13.8% pensaban que no hubo algo que contribuyera a su exceso de peso.

“El tener a los hijos, tengo siete hijos, después de tenerlos quedé así”, mencionó una mujer con obesidad.

Por último, las estrategias frente al reto del control de la obesidad no han tenido resultados significativos debido a que el sistema médico no coincide con la percepción social e individual de la población.

Anuncio de Coca-Cola a la entrada de la cabecera municipal de San Juan Chamula. Cortesía: Marcos Arana.

Es de importancia mencionar que, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud en México, en su visita a Chiapas, criticó el alto consumo de refrescos embotellados y de alimentos chatarra.

“¿Para qué necesitamos el veneno embotellado, el de los refrescos? ¿Para qué necesitamos donas, pastelitos, papitas que traen alimentación tóxica y contaminación ambiental?”, se preguntó.

Una persona de una zona indígena consume entre dos mil 246 y tres mil 190 kilocalorías, el problema es que entre 856 y mil 70 kilocalorías provienen de los refrescos embotellados. Además, sobrepasa la cantidad necesaria de calorías, que debería ser entre mil 500 y dos mil.

La condición de salud en los pueblos indígenas es muy similar a la del resto de Chiapas y de México, en 1993, el 3.7 por ciento de los mexicanos padecía diabetes mellitus; doce años después, era el 7 por ciento, en la actualidad es de más del diez por ciento. Se estima que en el país hay entre 6.5 y 10 millones de personas que viven con este padecimiento.

Con base a lo anterior, en el estado la cifra oscila entre las 350 mil y las 400 mil personas aquejadas por este mal. La obesidad también golpea, más del 70 por ciento de los habitantes tienen sobrepeso y el 25 por ciento registra hipertensión arterial.

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