Sustos, corajes o brujería; así conciben la causa de la diabetes indígenas tsotsiles y tseltales de Chiapas

En la investigación participaron 36 casos de indígenas con diabetes, 19 hombres y 17 mujeres. Cortesía: Gobierno de México.

*Un trabajo realizado acerca de cómo perciben los indígenas tsotsiles y tseltales de la entidad reveló, en su mayoría, creen que la diabetes es consecuencia de “los corajes”, además, también responsabilizan a trabajos de brujería de dicho padecimiento.


De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en México, desde el año 2000, la diabetes mellitus se ha posicionado como la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres. En 2010, esta enfermedad causó cerca de 83,000 muertes en el país.

Esta enfermedad es un padecimiento que se caracteriza porque el azúcar, llamada también glucosa, en la sangre se encuentra en un nivel elevado. Esto se debe a que el cuerpo no produce o no utiliza adecuadamente la insulina, una hormona que ayuda a que las células transformen la glucosa (que proviene de los alimentos) en energía.

Es así como, sin la suficiente insulina, la glucosa se mantiene en la sangre por mayor tiempo y ello puede llevar a tener mayores complicaciones de salud, aumentando el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, además de que, a largo plazo, puede causar ceguera, insuficiencia renal o incluso amputaciones por lesiones que se ocasionan en los pies.

Según Marta Menjívar Iraheta, investigadora del departamento de Biología de la Facultad de Química (FQ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dicho padecimiento es la principal causa de muerte en los municipios indígenas del país, por lo que es considerada una enfermedad letal.

«Las expectativas de la Secretaría de Salud (SS) no son alentadoras, pues los fallecimientos por esta dolencia —que suele agravarse con la obesidad, cuya tasa nacional es de hasta 70 por ciento— son recurrentes. Preocupa saber que 80 mil sujetos morirán en los siguientes años por este trastorno o por padecimientos cardíacos derivados”, expone Menjívar Iraheta.

Enrique Eroza Solana, investigador en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, en conjunto con Rubén Muñoz Martínez, investigador titular en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología, llevaron a cabo la investigación “Alimentación y diabetes, un pequeño gran dilema: El caso de los tzotziles y tzeltales de Los Altos de Chiapas”.

En dicho trabajo, entrevistaron a personas originarias de comunidades tsotsiles y tseltales, quienes padecen diabetes, así como a sus familiares, para conocer las causalidades de la misma, los síntomas iniciales, las dietas y la resistencia a ellas, así como sus discrepancias con la medicina, ya que, para ellos, la diabetes adquiere un nuevo significado, vinculado a eventos históricos de sus comunidades.

“El consumo de productos industriales ha alcanzado tanto a quienes se han enriquecido, como a quienes se han empobrecido, pues lejos de acceder a una alimentación saludable, los primeros mantienen los mismos patrones de consumo que sus contrapartes” señalan los investigadores.

A través de la recopilación de 36 casos, 19 hombres y 17 mujeres tsotsiles y tseltales, quienes padecen diabetes mellitus tipo 2, con una edad promedio de entre 34 a 66 años, se identificó la relación la relación de la diabetes con el consumo de bebidas y comestibles.

“Las personas entrevistadas identifican la ingesta de bebidas y comestibles como causal de diabetes desde distintas ópticas. Algunas concuerdan con el discurso médico, mientras que otras parten de visiones socioculturales y experiencias personales que confieren a las causas significados más amplios y complejos. Ocasionalmente, esta ingesta se refiere como hábito perdurable, no siempre problemático, aunque desconcertante al ser señalado como causal” añaden.

Hay quienes conectan las causas del desarrollo del padecimiento con emociones vividas antes del inicio de los síntomas. El consumo masculino de alcohol se expresa como una gran causal. Ello, al parecer, responde a una mayor permisibilidad de convivencia en espacios extra domésticos, como el trabajo y la iglesia, por ejemplo.

Algunos testimonios, sobre todo en hombres, sugieren que el consumo de alcohol tiene lugar mayormente en ámbitos de interacción que lo propician, incluidos procesos de socialización familiar.

En relación con los testimonios de los entrevistados, uno de los principales efectos que se observan en el desarrollo de diabetes es la falta de actividad física, alentada también por la creciente ampliación del transporte público y la adquisición de vehículos automotrices para uso privado.

En ello tienen también que ver, sin embargo, dinámicas preexistentes, como lo puede ser el cumplimiento de un cargo religioso que impele a quienes lo desempeñen. También Eroza Solana y Muñoz Martínez, señalan la práctica del curanderismo, que es un oficio que conlleva consumo de alcohol, refresco y comida, también se identifica como actividad propicia para contraer diabetes, tal y como ilustra un curandero.

Aunque en la investigación se registró que la mayoría reconoce las causas médicamente atribuidas a la diabetes, no se excluyen lecturas basadas en la idea de que la brujería es un medio para causarla, dando a comer alimentos ritualmente tratados, o induciendo el hábito de ingerir consumibles que la propician.

Señalan que si bien, conocen las causas médicas de la diabetes, no se excluye la idea de que se adquiera por brujería. Cortesía: NotiIndígena.

Es así como estos testimonios fungen como marco explicativo de los padecimientos a la salud, como es el caso de la diabetes, que las comunidades indígenas consideran efecto de la brujería, por lo que el rol de los curanderos es de mucho peso para las y los enfermos, así como de sus familiares, de acuerdo a la cosmovisión de su comunidad.

Entre los síntomas que presentaron los entrevistados se destacan la sed, hambre, adelgazamiento, debilidad y cansancio, así como la necesidad de orinar constantemente, mismos que son conocidos como indicios de diabetes. En algunos de los testimonios, la presencia de dichos síntomas propició el conocimiento previo de padecer la enfermedad a partir de experiencias familiares.

Otro de los factores encontrados por lo especialistas se encuentra en la ingesta frecuente de los refrescos de cola por parte de los habitantes de las comunidades indígenas Cortesía: Marcos Arana.

“Los entrevistados hablan de lo difícil de adherirse a las dietas. Esgrimen, en primera instancia, el malestar ante la disyuntiva de aceptar las indicaciones del médico a costa de renunciar a las bebidas y alimentos habituales” señalan los investigadores.

Entre las razones por las que algunos dicen haberse adherido a la dieta, mencionan el temor ante la advertencia de que, en caso contrario, corrían el riesgo de ver su enfermedad agravada. Se habla también del miedo a la reprimenda médica. Otros refieren un periodo de ajuste, así como aprietos para resistir a la tentación de antojos, más en situaciones cotidianas que favorecen su presencia.

Algunos de los testimonios de la investigación sugieren que, residir en San Cristóbal expone a influencias que actúan en pro de la adherencia, como el nivel de educación y experiencias de trabajo que propician el contacto con referentes externos.

“Se advierte al respecto una mayor asimilación del discurso médico, así como de otros discursos y prácticas relativas a la salud y a la alimentación saludable. Lo anterior también guarda relación con la disponibilidad de una mayor variedad de alimentos. Igualmente, parece tener mayor cabida la auto-culpabilización por ser persona enferma” destacan Eroza Solano y Muñoz Martínez.

Ante lo difícil que resulta cumplir con las dietas, algunas personas describen resistencias, así como arreglos que oscilan entre la adherencia y la resistencia. No falta quien cuestione la eficacia del apego a los preceptos médicos a partir de la experiencia propia. La resistencia también alude a ideas acerca de qué alimentos aportan energía y resistencia.

“Destaca la prohibición médica de alimentos elaborados con maíz, en torno a que, además de atribuírsele múltiples virtudes, algunos entrevistados lo consideran un alimento creado por dios especialmente para el ser humano. Se trata de un criterio para decidir qué se adopta y que no, respecto a la dieta prescrita” se menciona en la investigación.

Varios testimonios dejan ver las dimensiones emocionales que median en las decisiones. La ansiedad por consumir aquello a lo que se está habituado y que repentinamente resulta prohibido; los aprietos de los familiares para que los enfermos no infrinjan los mandatos médicos y el desgaste de éstos, mismo que los conduce a cuestionar el sentido de seguir viviendo con el sufrimiento causado por la dieta.

Sin embargo, incumplir las prescripciones médicas responde a ciertas limitaciones, como la falta de recursos económicos y la necesidad de alimentarse según las posibilidades. Se advierte lo desventajoso que puede ser subsistir de lo que se produce en el campo sin la certeza de obtener buenas cosechas.

También influye la alimentación, sin embargo, destacan que cada uno de los entrevistados se alimenta de acuerdo a lo que pueden cosechar. Cortesía: Cooperativa Jolom Mayaetik.

Un reiterado desacuerdo con las dietas alude al hecho de que algunas personas juzgan que reducir la cantidad de comida acostumbrada las debilita. Destaca nuevamente la especial significación concedida a los alimentos y bebidas elaboradas con maíz. Puesto que la obesidad es un signo de control inadecuado para los médicos, sus prescripciones también buscan combatirla, lo que constituye otro tema de debate.

“El declive de la agricultura de subsistencia y la incorporación al trabajo asalariado y a la economía mercantil resultan los procesos más vívidos en la experiencia de los entrevistados al trazar una mirada histórica en torno a la diabetes. Una de las explicaciones alude al cambio en la producción y la calidad de los alimentos, así como su impacto en la salud” resaltan los especialistas.

Se puede hablar, por ejemplo, de la influencia de la migración respecto a la apertura de depósitos de cerveza y refresco, así como de establecimientos que ofertan tortillas elaboradas con harina de maíz de producción industrial y las distribuyen con motocicletas. Hombres y hasta familias que han vuelto después de laborar en contextos migratorios, principalmente en Estados Unidos, lo han hecho con un capital que invierten en estos negocios.

“Si bien esta circunstancia ha permitido a sus propietarios un mejor estatus económico, al convertirse en los principales o únicos abastecedores en sus comunidades, tanto sus clientes como ellos mismos enfrentan la amenaza de la diabetes. Sea que se goce o no de bienestar económico, los patrones de consumo vigentes alcanzan a ricos y pobres” finalizan.

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