1995, año del antes y después para la conservación del manatí en Chiapas

Platica “Importancia del Manatí en Chiapas”, impartida por José Luis García Herrera, Coordinador Regional del Proyecto Conservación del Manatí. Cortesía: SEMAHN.

*En la actualidad, la contaminación es el problema que enfrenta la especie, aparte de esto, hay perdida del hábitat, con la reforestación y construcción de diques, delimitando su espacio.


José Luis García Herrera, Ecólogo y Coordinador Regional del Proyecto “Conservación del Maní en Chiapas», en conmemoración del Día Nacional del Manatí (Trichechus manatus) expuso acerca de la conservación de esta espacie, debido a la gran importancia que tiene en el Estado.

García Herrera mencionó que, en Chiapas se ha investigado a la especie de manera directa e indirecta desde los años 60, las aportaciones son de valor, sin embargo, no estaban enfocadas en la conservación.

Hay un momento en el estado donde se da un punto de partida en cuanto a la conservación, datan del año de 1995, en el municipio de Palenque cerca de Catazajá se rescataron 17 manatíes, quedaron confinados en una poza que se secó, pobladores reportaron esta situación, comentó García Herrera.

El ecólogo añadió que, durante ese tiempo, no había especialistas en la zona, por ello, tuvieron que pedir apoyo a personas de Quintana Roo y otros lugares, para rescatar a los animales, reubicándolos en la Laguna Grande de Catazajá.

En ese mismo año, dijo que se decretó a la laguna de Catazajá como reserva municipal “Santuario del Manatí”, siendo una base de conservación para la especie.

Asimismo, entre los años de 1997 y 2001, los pobladores de Catazajá se interesaron en la especie, dando pie a la celebración del Día Nacional del Manatí, llevándolo a un nivel nacional con la formación del Comité Consultivo para la Recuperación de la Especie.

Otros de los esfuerzos fue en el 2006, cuando se decretaron dos Áreas Naturales Protegidas Estatales, cuyo objetivo es la conservación del manatí, estos espacios están catalogados como sitios Ramsar a nivel mundial, por la importancia ecológica que tienen en el resguardo de biodiversidad.

Manatí (Trichechus Manatus) en la categoría de Peligro de extinción (P). Cortesía: SEMARNAT.

Para el 2007, añadió que se creó el proyecto de la conservación del manatí, que tiene como objetivo principal, hacer actividades en pro de la conservación de la especie, como: monitoreo biológico, vigilancia para atender varamientos, reportes de anomalías y educación ambiental.

García Herrera mencionó que, en el 2018, se creó el Centro de Conservación para la Investigación y Atención del Manatí, el cual trabaja en coordinación con el anterior proyecto, esto para el rescate y rehabilitación de la especie, educación ambiental y realización de investigación científica.

Respecto a los logros obtenidos, acentuó que desde el 2007, han hecho 286 recorridos de monitoreo de la población del manatí, crearon mapas de distribución, y  se encuentran en el proceso de cuantificar a los animales que pueden estar en la zona.

Que esto se venga haciendo todos los años es importante, porque se modifica el hábitat, los animales cambian su sitio de ámbito hogareño, por eso es importante el monitoreo para saber a qué zona darle prioridad, explicó el ecólogo.

Rescate cría de manatí en el sistema lagunar de Catazajá. Cortesía: PROFEPA.

Con la vigilancia, han rescatado 29 manatíes y atendido 38 muertes, los varamientos vivos de la especie han aumentado en los últimos años, pero dentro del rubro de muertes, la más alta fue en 2015, en los siguientes años ha disminuido.

El ecólogo expuso que mamíferos herbívoros están adaptados para vivir en el medio acuático, forman parte de un grupo zoológico conocido como sirenia, este surge desde el descubrimiento de América, cuando navegantes encontraron a la especie y fue confundido con los seres míticos.

Dentro del orden, se encuentra la familia Dugongidae, representado por la especie Dugong dugong, habita en la zona del pacífico en los países de Australia, Japón y Filipinas.

La segunda familia es la Trichechidae donde se encuentra Trichechus inunguis o Manatí del Amazonas se distribuye en el Río Amazonas, es considerada endémica de esa zona.

Aunado a dicha familia esta el Trichechus senegalensis conocido como Manatí africano, se ubica en las costas del continente que lleva por nombre y, Trichechus manatus o Manatí del antillano, esta es la única que tiene dos subespecies que son: Manatí del Caribe o antillano y, el Manatí de florida.

En México, el Manatí se distribuye en los estados que colindan con el Golfo de México, como es Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y la zona norte de Chiapas, dentro de este último abarca los municipios de Catazajá donde tienen la mayor distribución de individuos, seguido por La Libertad y en algunos puntos de Palenque.

Sobre las características de la especie, el coordinador describió que, su piel es de color gris y corrugado, tiene pelos esparcidos por todo el cuerpo, cuando el manatí crece estos se vuelven menos notorios.

También, se aprecian vibrisas en el hocico que le permiten ubicar cosas por medio de este, sus oídos son pequeños debido al medio donde viven, ya que, pueden taparse con la tierra o algún sedimento, ya que no cuentan con un pabellón auricular, sin embargo, tienen una buena percepción auditiva.

Cuentan con una aleta caudal, con forma de un remo aplanado que le permite impulsarse y nadar a gran velocidad, y dos aletas pectorales, asimismo, tienen entre 3 o 4 uñas parecidas a la de los elefantes.

Los ojos de esta especie son pequeños, no tienen párpados, pero si una membrana que le permite recubrirse, para no tener problemas de visibilidad.

Otra de sus características, es que emiten sonidos con la laringe para comunicarse, puede respirar fuera del agua, debido a que tiene pulmones grandes, salen a la superficie cada 3 o 5 minutos, pero si lo requiere puede permanecer hasta 25 minutos dentro del agua.

Entre sus aletas pectorales, en específico la zona de las axilas, se encuentran las glándulas mamarias.

Acerca de su reproducción, el ecólogo expuso que los manatíes llegan a la madurez sexual a los tres o cuatro años, una hembra en celo siempre se puede ver seguida por un grupo de machos, la mayoría de ellos logran reproducirse con ella, aunque pueden ocurrir peleas para ver quién será el primero.

Esto puede ser peligroso para la hembra, se ha documentado que por tanto esfuerzo de la hembra llega a morir, mencionó el coordinador.

Sobre la gestación, esta dura alrededor de 12 meses, pueden tener una o dos crías por parto en intervalos de 4 a 5 años.

Se reproduce hasta los 4 o 5 años, por ello, la importancia del rescate en crías u otros individuos por su lenta tasa de reproducción, y llegan a vivir hasta 50 años.

En cautiverio han llegado a ver individuos que viven más de 70 años, obviamente bajo cuidado humano, tienen médicos, si se enferman es más fácil que se lleguen a recuperar a través de tratamiento, por eso su periodo de vida se prolonga un poco más, mencionó el coordinador.

García Herrera dijo que, para identificar a una hembra de un macho, se puede conocer a partir de la abertura genital, en las hembras se encuentra ubicado cerca del ano y en los machos por el ombligo.

Respecto a su alimentación, son de hábitos vegetarianos, además solo tienen dientes molares, pueden llegar a consumir pequeños crustáceos que guardan las plantas que consumen, ocasionando un desgaste.

Llegan a consumir el 10 a 15% equivalente a su peso corporal.

El ecólogo mencionó que, es una especie de importancia, por ser un equilibrador ecológico, mantiene las malezas a la raya, además es consumidor primario en la cadena trófica, esto hace que sea un reciclador de importancia, es símbolo cultural de algunos sitios, también es una especie “sombrilla”, al protegerlo otros animales se ven beneficiados.

El manatí está catalogado en México como una especie en peligro de extinción, la estimación de la población está entre los 500 a 1500 manatíes en el Golfo de México.

Los principales peligros que tiene son la cacería ilegal, una actividad que hizo presión sobre la especie llevándolo a la casi extinción, también está la captura en redes, debido a que las actividades como la pesca son realizados en el hábitat de la especie.

En Chiapas, se ha documentado casos, hay colisiones de manatíes en embarcaciones, más cuando se realizan ciertas actividades en la zona, donde llegan muchas concentraciones de manatíes, finalizó el ecólogo.

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