Santo Ton: Una ciudad prehispánica en Carranza, Chiapas

A mi querido maestro Víctor Esponda

 

Del Antrop. Juan Martín Coronel Lara

Cronista del H. Ayuntamiento de Venustiano Carranza 2018-2021

 

El culto a los “santos” de piedra

A escasos seis kilómetros de la ciudad de Venustiano Carranza, Chiapas, en dirección norte, se ubica el que quizá sea el yacimiento arqueológico prehispánico de mayores dimensiones en el municipio: Santo Ton. En efecto, a decir de algunos especialistas, Santo Ton parece haber sido un antiguo y relevante asentamiento humano en aquella región.

Su ubicación, sobre la cima del cerro Molochac, de laderas muy pendientes y de difícil acceso, permite inferir que la construcción de dicho sitio obedeció sobre todo a la búsqueda efectiva y estratégica de su defensa. Esta característica arquitectónica-espacial ha sido fundamental para el análisis de esta ciudad precolombina, la cual es considerada una “Fortaleza prehispánica” o bien una “ciudadela” por reconocidos investigadores como Tomás Lee y Víctor Esponda.

La ciudad prehispánica de Santo Ton genera en los especialistas y curiosos, como muchos otros sitios precolombinos, infinidad de preguntas que aguardan respuesta.

Por otro lado, en cuanto hace a su datación arqueológica, aún no hay datos concluyentes. Lee y Esponda, basándose en el patrón de asentamiento -sobre la cima de un cerro de fácil defensa-, consideran que bien pudo estar ocupado durante el Clásico Tardío (600-900 d.C.).

No obstante, el patrón arquitectónico -falta de pirámides altas y la concentración de los edificios públicos en un sector-, apunta más al Posclásico, por lo que han sugerido que continuó ocupado durante el Postclásico Temprano (900-1,200 d.C.) prolongándose inclusive durante el Posclásico Tardío (1,200-1,521 d.C.).

En tanto, el arqueólogo Robert Adams, quien en 1959 realizó el reconocimiento arqueológico del sitio recolectando escasas muestras de cerámica, indicó que hay suficiente evidencia para proponer la ocupación durante el Posclásico Temprano.

El centro cívico-ceremonial y las maquetas

Santo Ton parece haber sido entonces, durante el Posclásico Temprano, una ciudad mayance con enemigos cercanos lo suficientemente temidos como para buscar fortificarla ¿Esos enemigos habrán sido los chiapanecas? Basta de especular.

La plaza principal de Santo Ton, la cual lamentablemente se encuentra abandonada y en parte destruida debido a los innumerables saqueos de que ha sido objeto, es rectangular y se encuentra al norte de la ciudad a un costado de la cancha de pelota y rodeada de plataformas.

La cancha de pelota se caracteriza por su forma de doble-T, alargada, típica de  las canchas del Posclásico. En tanto las estructuras más numerosas son plataformas bajas, pero hecha de varios cuerpos. La forma de dichas estructuras es generalmente rectangular.

En este sitio se ha hallado por lo menos seis maquetas de piedra de arquitectura prehispánica, es decir reproducciones talladas a escala de tres pirámides, una cancha de pelota en forma de doble-T, una escalinata y el más complejo; la reproducción en miniatura de un centro cívico-ceremonial.

Esta última, con un peso aproximado de 4 toneladas es, a decir de los antes mencionados Lee y Esponda la maqueta “más grande y completa que se ha descubierto y reportado con anterioridad en Mesoamérica”. Se trata, como ya se dijo, de la reproducción de un centro cívico-ceremonial con tres plazas de forma variada, rodeada por tres plataformas basales que contienen varias superestructuras arriba de ellas, sobresale también tres canchas de pelota.

La plaza principal de Santo Ton, la cual lamentablemente se encuentra abandonada y en parte destruida debido a los innumerables saqueos de que ha sido objeto, es rectangular y se encuentra al norte de la ciudad a un costado de la cancha de pelota y rodeada.

La piedra-maqueta tiene de ancho 137.5 cm, 151 cm de largo y alrededor de 90 cm. de alto. Se ha formulado diversas interpretaciones sobre la función que cumplían estos modelos arquitectónicos; no obstante, las hipótesis más aceptadas indican que, o bien se trataban de representaciones de proyectos constructivos que se planeaban en el futuro o que no se llevaron a cabo; o bien eran objetos que formaban parte del culto religioso. En todo caso el estilo arquitectónico de estas maquetas parece proceder del periodo Posclásico.  

El culto a los “santos” de piedra

En 1894 Karl Sapper, quien fue el primer estudioso que visitó Santo Ton, registró la existencia de un peculiar culto a esculturas prehispánicas de piedra que los habitantes de los alrededores llamaban genéricamente “Santos”. En aquel entonces parece ser que los pobladores de la comarca ascendían a la cumbre del Molochac en Semana Santa (marzo o abril) y en Todo Santo (1 y 2 de noviembre), es decir antes y al finalizar la temporada de lluvias. Todo parece indica que estas ceremonias agrícolas tenían como objetivo central impetrar las lluvias a las entidades sagradas contenidas en las esculturas y eran encabezadas por los Principales o autoridades tradicionales de Carranza.

En este sitio se ha hallado por lo menos seis maquetas de piedra de arquitectura prehispánica, es decir reproducciones talladas a escala de tres pirámides.

El culto a los Santos continuó hasta la década de 1970 en el mismo espacio que fue reportado originalmente por Sapper, al lado de un árbol de mango en la cumbre del cerro, a partir de entonces las esculturas fueron sustraídas y muchas de ellas fueron a parar a domicilios particulares de la ciudad de Carranza. De este desconocido culto dieron testimonio los siguientes investigadores: Marcos Becerra en 1932; Frans Blom y Gertrude Duby en 1945; Marcelo Díaz de Salas en 1960 y Juan María Morales Avendaño en 1974. El culto a los Santos incluía dos de las maquetas-pirámide y la maqueta del juego de pelota. No sabemos con exactitud cuántas imágenes eran objeto de culto; sin embargo, fueron más de 25. Las esculturas de los Santos eran de lo más heterogéneas pero incluía imágenes antropomorfas y zoomorfas. Mi hipótesis sugiere que los ritos a los Santos del Molochac se asociaban al culto de los Rayos y a otras manifestaciones climatológicas como el Viento y el Torbellino, claro está, tal afirmación tiene que ser sustentada en otro espacio con el rigor científico que amerita.

Muchas interrogantes

La ciudad prehispánica de Santo Ton genera en los especialistas y curiosos, como muchos otros sitios precolombinos, infinidad de preguntas que aguardan respuesta. En este sentido, esperamos con optimismo que algún día no muy lejano la arqueología y otras disciplinas afines puedan develarnos parte de esos misterios. En lo particular me he planteado insistentemente la siguiente interrogante: ¿Qué lengua hablaban los habitantes de aquella ciudad? por ahora únicamente podemos extrapolar groseramente algunos datos procedentes de la lingüística histórica: si Santo Ton estuvo habitado casi con seguridad durante el Posclásico Temprano (900-1,200 d.C) tenemos que descartar primeramente al grupo lingüístico mixe-zoque quienes para ese entonces ya se hallaban replegados en el occidente de Chiapas ¿habrán sido entonces hablantes de chiapaneca? aunque cerca, Santo Ton queda fuera del área de ocupación que los investigadores han trazado para este grupo etnolingüístico.

Todo parece indica que estas ceremonias agrícolas tenían como objetivo central impetrar las lluvias a las entidades sagradas contenidas en las esculturas y eran encabezadas por los Principales o autoridades tradicionales de Carranza.

A espera de nuevas investigaciones la hipótesis más plausible, considero, sería asociar a sus habitantes con la rama tseltalana –antecedente del tsotsil y del tseltal- quienes ya se hallaban en la región desde por lo menos el Clásico. Santo Ton parece haber sido entonces, durante el Posclásico Temprano, una ciudad mayance con enemigos cercanos lo suficientemente temidos como para buscar fortificarla ¿Esos enemigos habrán sido los chiapanecas? Basta de especular.

Fotografías: Jvan Padilla +

 

#PorAmorACarranza ❤

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