Reconocen a Chiapas por su resistencia ante megaproyectos

Presentación del libro “Defender los territorios frente al despojo. Luchas socioambientales y disputa por proyectos de sociedad en México”. Imagen: Captura.

*Un elemento central de este estudio es reconocer la capacidad que tienen las comunidades y organizaciones campesinas e indígenas que, mediante distintas formas de luchas, enfrentan y cuestionan los proyectos de despojo, además, proponen impulsar proyectos de sociedad distintos al sistema económico dominante.


Carlos Rodríguez Wallenius, Académico e Investigador del Departamento de Producción Económica la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, presentó su libro “Defender los territorios frente al despojo. Luchas socioambientales y disputa por proyectos de sociedad en México” donde visibilizó las presiones por parte de empresas y el gobierno, en el aprovechamiento de los bienes naturales, las enseñanzas y lucha de los pueblos.

El académico señaló que, dicho trabajo tiene un procedente que es el libro “Geopolítica del desarrollo local: campesinos, empresas y gobiernos en la disputa por territorios y bienes naturales en el México rural” que hace énfasis a un periodo de despejo en América Latina.

Rodríguez Wallenius añadió que, entre 2002 y 2015 el precio de las principales materias primas subió, eso fue un incentivo para despojar los territorios y los bienes de los pueblos.

Mencionó que en el libro “Geopolítica del desarrollo local”, ya se advertían varios elementos que ahora sirven para reflexionar, como es la privatización de fuentes de agua, actuaciones forestales, crecimiento urbano y megaproyectos, una serie de modelos que hacían énfasis en despojar a los pueblos de sus territorios, y como estos empezaron a generar condiciones organizativas, en la articulación de redes para enfrentar dicha ofensiva.

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Explicó que el libro “Defender los territorios frente al despojo” refleja 4 ejes, la primera es la desaceleración en las tendencias dominantes de las modalidades de despojo, por la generalización en los precios internacionales de las materias primas y bienes naturales.

Aunado a ello, los impactos de la Reforma Energética del 2014, que abrió nuevas oportunidades a los capitales para extraer, conducir y procesar hidrocarburos, como para la generación privada de electricidad.

Seguido por la articulación y extensión de las formas de resistencia y lucha socioambiental con propuestas y alternativas frente a los modelos de despojo.

El último eje, es sobre las expectativas por el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018 y el inicio del gobierno de la Cuarta Transformación.

Rodríguez Wallenius agregó que, el libro cuenta con 5 capítulos, el primero es del acercamiento teórico-metodológico sobre el despojo y las luchas socioambientales, el segundo sobre el proceso cíclico del despojo para la acumulación, es tercero de la gobernanza del despojo, en el cuarto estan las luchas socioambientales y proyectos campesinos en defensa del territorio, y en el capitulo cinco las contradicciones en el proyecto de la cuarta transformación.

El autor dijo que, desde el 2013 hubo un reflujo en los modales de despojo, como es el de la acumulación, un proceso económico de auges, donde las modalidades tienden a complementarse, volviéndose más redituables para el capital, es decir, otras formas de obtener ganancias, ya sea por la producción de bienes, generación de servicios, apalancamiento en el mercado financiero y, limites sociales y ambientales.

Comentó que la gobernanza del despojo es una acción concertada entre los grupos hegemónicos para fomentar y mantener las formas de dominación, legitimidad política y generación de ganancias, a partir de la explotación de territorios, bienes naturales, laboral, deterioro ambiental y la corrupción gubernamental, un ejemplo, de ello es la reforma energética del 2013-2014 y las políticas para megaproyectos de infraestructura con Enrique Peña Nieto.

Grupos indígenas rechazan la energética y otras reformas que consideran los despojan de su tierra y territorio. Foto: Archivo

Enfatizó que, la intensificación de las luchas socioambientales muestra un contraste en los proyectos que se estaban estableciendo en México, pues cuando los precios de las materias primas cayeron, los grandes proyectos empezaron a tener en frenos, redujo la apertura de minas, proyectos turísticos, expansión urbana, uso forestal, problemáticas agrícolas, residuos tóxicos y peligrosos, construcción de carreteras y pesqueros.

Observó que los conflictos socioambientales incrementaron, eso quiere decir, que hubo una maduración del proceso de lucha.

Asimismo, un total de 560 conflictos de todas las regiones del país, evidenciaban el rechazo a un modelo económico basado en el despojo, y se hablaba de la conformación de una red de lucha que tenía una propuesta política, el cual se incorporó en la agenda nacional.

Lo vamos a ver por la campaña nacional en la defensa de la madre tierra y de otras candidaturas indígenas que impulso el Congreso Nacional Indígena, tenía como uno de los elementos centrales de su agenda la lucha contra megaproyectos, dijo el autor.

Propuestas de obras de infraestructura en Chiapas y Oaxaca 2012-2018. Cortesía: Neurona gráfica

Hizo énfasis en lo ocurrido en Chiapas y Oaxaca, donde hay mayor diversidad de luchas contra megaproyectos, como son las obras de infraestructura, por ejemplo, la carretera de San Cristóbal a Palenque también conocida como la carretera de las culturas, como la Presa Hidroeléctrica Chicoasén II, la ampliación de puerto Chiapas, y la resistencia de la minería.

El autor dijo que, el resultado de las luchas socioambientales fue la conservación de un proyecto campesino a través de diferentes encuentros, donde compiló 89 resolutivos, aclaró que no son todos, pero muestran un programa potente de lo que hay atrás de la lucha contra los megaproyectos.

Asociado a ello, están las propuestas sobre la relación de las comunidades con empresas, gobiernos y poderes púbicos en torno a sus territorios y bienes naturales, asimismo, las formas de producir y redistribuir orientado a la soberanía y la autosuficiencia alimentaria, que incluyen formas familiares y colectivas de producir y consumir.

El ejercicio de la soberanía campesina sobre el territorio que incluye la propiedad social de la tierra y una estrecha vinculación con la naturaleza, con un manejo colectivo de los bienes naturales y bajo una racionalidad ambiental que regule las practicas productivas.

Además, la organización de la vida social a partir de las relaciones comunitarias, con formas de autonomía y de toma de decisiones colectivas, que son parte de demandas añejas en la agencia social de los pueblos indígenas.

Dijo que, en el último capítulo, abordó los impactos por el cambio de régimen político debido al triunfo electoral del candidato de centroizquierda López Obrador y la importancia que tuvo el conjunto de luchas socioambientales en la agenda política y social que respaldó la victoria opositora.

También examinó el proyecto de la cuarta transformación respecto a las alternativas al modelo económico y su reflejo en distintas plataformas, entre éstas el Plan Nacional de Desarrollo que se presentó en los primeros meses del nuevo gobierno.

Con estos elementos, se ubican los efectos, discrepancias y luchas socioambientales que provocan los proyectos y obras realizadas por el gobierno federal actual, sobre todo porque mantiene en lo esencial la lógica del extractivismo y la realización de megaproyectos de infraestructura como mecanismo para impulsar el desarrollo excluyente y depredador del ambiente.

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