Médico chiapaneco narra su experiencia tortuosa al ser detenido en Edomex

Edilberto Méndez Vargas

*El médico chiapaneco dice que nunca había pasado nada igual, que lloró muchas veces en prisión al sentirse frustrado y víctima de un atropello judicial. 

Afectado emocional y psicológicamente por el proceso arbitrario que sufrió, ahora desde su casa en Tuxtla, el médico Edilberto Méndez Vargas narra el suplicio que sufrió en manos agentes policiacos del estado de México que lo detuvieron en la Ciudad de México y lo trasladaron de inmediato al penal de Barrientes en Tlalnepantla.

Edilberto Méndez Vargas y su asistente, el joven Carlos Abarca Guillén, se fueron a la Ciudad de México para asentarse en los límites con el Estado de México, donde puso un centro de atención para pacientes con Covid.

Era pleno pico alto de la pandemia, cuando decide dejar Chiapas e irse con su todo su equipo de trabajo, llevaba tanques de oxígeno, concentradores de oxígenos, oximetros, nebulizadores, medicamentos y equipo sanitario para atender pacientes donde más demandaban servicios médicos.

No había tenido problemas con su labor hasta que vía telefónica una persona del sexo masculino intentó defraudarlo haciendo una presunta transferencia bancaria por la compra de un tanque de oxígeno, luego esa misma persona intentó extorsionarla y como no cayó en su trampa o su juego, esta misma persona amenazó con que se arrepentiría y se acordaría de él.

Días después, bajo engaños presuntos familiares de otro paciente que querían equipo pidieron verlo fuera de su consultorio, donde llegó pero fue interceptado por tres camionetas hombres de donde bajaron hombres vestidos de civil fuertemente armados todos.

Pensó que era un secuestro, pues nunca se identificaron como policías, incluso cuando fue capturado, el grupo que lo detuvo tuvo una discusión con otro grupo de hombres armados que presenciaron su captura.

Se percató que estaba en medio de dos presuntos grupos policiacos, pues uno le reclamaba a otro su captura, al parecer unos del Estado de México y otros de la Ciudad de México.

Lo llevaron a unas oficinas de la Fiscalía General del Esatdo en Ecatepec, posteriormente a otro y así hasta que lo llevaron al penal de Barrientos, en Tlalnepantla, no sabía porque lo detenían. Hasta que más tarde le dijeron que era responsable del robo a mano armada de un vehículo con tanques de oxígeno y que todos los que poseía eran robados.

Aunque siempre negó y buscó probar que todo era legítimo, sus pruebas no fueron aceptadas en un primer momento por el juez de control del penal de Barrientos. Su familia desesperada organizó marchas y protestas en Tuxtla, así como frente al penal.

Alegó tener pruebas de que el día que llegó a la Ciudad de México, era una fecha posterior a los hechos que se le adjudicaban de manera arbitraria.

Expuso que fue una tortura psiclógica a la que fue sometido por los agentes, porque le pidieron practicamente que se auto inculpara del delito, le dieron a firmas hojas en blanco y otros documentos que no podía leer por el shock que estaba viviendo.

Que nunca imaginó que pasara por eso, pues nunca ha delinquido, ni cometido falta alguna contra nadie que ameritara detención y prisión.

Tras varios alegatos jurídicos de sus abogados, fue liberado bajo fianza y ahora tendrá que probar su inocencia, dice.

Que ahora será al revés, que él tiene que probar que lo que dice es verdad, porque si deja que la Fiscalía pruebe su culpabilidad no duda que le pretenden encuadrar un delito que no cometió.

Que él siempre ha tenido confianza y esperado que la policía le garantice su seguridad y protección, pero nunca imaginó que esos que se dicen policías fueran ahora sus principales agresores.

Edilberto Méndez Vargas se dice inocente, dice que tendrá que volver a empezar de cero, pues los agentes policiacos le robaron todo, su dinero, su reloj, su celular, su equipo, todo… se quedó sin nada.

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