Cinco puntos claves para entender la migración hondureña hacia Estados Unidos

Regresar a su país de origen, aún con la promesa de programas sociales, no es opción para miles de migrantes. Foto: Bladimir Pérez

*De 2019 a 2021 han ingresado al país 303 mil 567 migrantes y Estados Unidos ha repatriado a México a 430 mil 254 migrantes. Esto hace una población de migrantes por la frontera norte y por la frontera sur de 735 mil 800 migrantes.


Carmen Fernández Casanueva, profesora e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Regional Sureste, expuso acerca de los residentes hondureños en la región del Soconusco, y como está migración tiene un origen y razón, porque no surgió de manera espontánea, tiene que ver con la incursión de Estados Unidos a Honduras.

La investigadora se enfocó en cinco puntos claves que dan pista de cómo inicia y se consolida esta migración hacia Estados Unidos que, después repercute en una migración de hondureños a México.

Fernández Casanueva explicó que el primer punto es la incursión al mundo global de Honduras, además, a finales del Siglo XIX y principios del XX se instalaron diversas empresas vinculadas a la agroexportación en la costa noroccidental de ese país, otorgándole el nombre de “República bananera”.

De dicho origen, parte el primer flujo migratorio de hondureños sobre todo del Departamento de Cortez, de Tela o de La Ceiba hacia Estados Unidos y llegan a Nuevo Orleans, Nueva Jersey, Carolina del Norte y Nueva York.

La profesora mencionó que, la segunda es por diversas crisis, entre ellas la de maquiladoras, el cierre de estas en los años 90, junto a la crisis de la industria agroexportadora incrementan la inestabilidad económica en Honduras, dando lugar al aumento de desempleo y en el número de personas con la necesidad de buscar la vida, no nada más en su país, sino en otros lados.

El siguiente es la emigración hondureña por el Huracán Mitch en octubre de 1998, ya que la debilitada economía hondureña sufrió mayor profundidad ante el desastre socio ambiental que devastó más al país.

Posterior a ello, esta tema de las intervenciones políticas y militares y como hacen que se genere violencia, pues en el Departamento de Colón de Honduras se encontraba un ejército equipado con más de 5 mil soldados estadounidenses y la misma cantidad de hondureños.

Añadió que, la justificación de la presencia de estos militares fue una supuesta protección que estaban brindando a Honduras por la invasión comunista, lo que demostró una clara política estadounidense que uso a Honduras como punto estratégico en su lucha anticomunista.

Esta presencia militar, su abrupta salida y la falta de profesionalización de las fuerzas policiales, luego de la desmilitarización en conjunto con la política de deportaciones de centroamericanos en Estados Unidos, muchos de estos se encontraban en prisión y formaban parte de pandillas dejo al país con una democracia débil para la corrupción y un ambiente con violencia, dijo la investigadora.

La deuda histórica de Honduras a 9 años del golpe de Estado. Cortesía: Cejil.

Sobre la quinta clave dijo que marco un parteaguas, se trata del golpe de estado del 28 de junio de 2009, antes de este suceso existía la política de mano dura con el gobierno de Ricardo Maduro, pero con la discusión político y mediática culpó a los miembros de las maras por el aumento de la violencia en el país, de ahí parte la política de tolerancia cero, y se vuelve una línea divisoria entre militares y policías.

Señaló que, desde 2005, José Manuel Zelaya Rosales conocido como Mel Zelaya, presidente constitucional de la República de Honduras, dio inicio a la política social con intentos por combatir de raíz la violencia, pobreza y falta de oportunidades, un reto que no podía cambiarse de un momento a otro.

Había intereses de las oligarquías hondureñas de las elites empresariales extranjeras que hacen cabildeo desde Washington para que Mel Zelaya saliera, es como se gesta el golpe de estado que se le llama: El Golpe de Guante Blanco, a partir de esto tenemos una Honduras inmersa cada vez más en crisis económicas y políticas, donde se gesta más y más un contexto violento, mencionó la profesora.

Lo anterior, evidenció que las personas no migran solo por las cuestiones económicas, también a causa de la violencia, hasta el día de hoy. Además, a finales del siglo XX se veía una migración masculina, junto a jóvenes y mujeres, pero en menor medida, ahora es familiar.

Mujeres de Chiapas denuncian el extractivismo. Cortesía: CDHAL.

Aunado a ello, un México con interés extractivista en la Frontera Sur, con una promoción de la invasión extranjera, privatización de recursos públicos y una militarización que inició desde 2013, y que va en aumento.

Todavía hace 10 días el refuerzo aún mayor de esta militarización de la Frontera a la par de intereses económicos, políticos y un fortalecimiento de esta violencia institucional hace que, veamos que la situación de las personas que quieren migrar a Estado Unidos sea cada vez más difícil, entonces la gente se ve en una situación de inmovilidad forzada con una necesidad, deseo y meta de ir a Estados Unidos pero ven en esta lógica de externalización de las fronteras más lejos su posibilidad de ir a Estados Unidos, enfatizó la investigadora.

Es así como encuentran una población no solo hondureña, pero sí notoria, la razón: porque de pronto es más difícil llegar a Estados Unidos, entonces tienen que buscar alternativas y quedarse, pero esto no es algo nuevo.

Vio que la migración hacia Estados Unidos sin documentos nunca ha sido fácil, por eso, otras personas como ella, han trabajado en la Región del Soconusco, reconociendo que la migración no solo es en tránsito, sino que hay muchas familias estableciéndose y construyéndose.

Además, ya hay personas nacidas en México, llamados “Generación 1.5”, es decir, niñas y niños que llegaron desde muy jóvenes, pero se criaron en este país, lugares en el sur, o ciudades a lo largo de la ruta migratoria.

Enfatizó que, Tapachula es un municipio muy destacado, pero también hay otros lugares del Soconusco como Huixtla, o Tenosique, Tabasco; Veracruz, Monterrey, y el más reciente en Tijuana.

Migrantes hondureños llegan a Tijuana. Cortesía: Arcadia Foundation

Fernández Casanueva mencionó que es una población donde va aumentando la presencia de mujeres, niñas, niños acompañados y no acompañados, sino con familias completas. Donde la población LGBT+ está más visibilizada porque también tienen una razón.

Una población hondureña que tiene que compartir espacio y se complejiza su situación precaria, porque hay otras nacionales como la haitiana, muchos cubanos, población de diferentes países en África, asiáticos que también llegan a estos lugares y se van asentando. Una población que inicia su ruta, su integración de migrar sin documentos, acentuó la investigadora.

Por lo anterior, dijo que en este siglo hubo posibilidades de la regularización, programas y la sociedad civil, quienes apoyaron los procesos para que las personas que decidieran quedarse estuvieran con documentos y tener derechos.

Sin embargo, es cada vez más difícil y las posibilidades se van reduciendo, donde parten de la visa por razones humanitarias y la solicitud de asilo, que coincide con el aumento de la violencia y las necesidades de migración, además, la estancia regular del país es cada vez más dependiente de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

En relación con lo anterior, optan por la regularización migratoria, la presencia de organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), después de la llegada de refugio guatemalteco, su presencia disminuyó, pero a raíz de la necesidad de migrar por cuestiones de violencia de nuevo se fortalece en Tapachula.

Eso hizo que la necesidad de solicitar refugio creciera de manera exponencial en la COMAR, que no se da abasto en la cantidad de personas que solicitan refugio, esto “da cuenta de que México es un país de llegada”.

Si bien, la migración no tenía la idea de quedarse en el territorio, las condiciones y necesidades cambian y lo hacen, por ello, dijo que es importante no ver a esta población como una crisis, que se va a detener a partir de algún fomento en Centroamérica, sino ver a México como un lugar para empezar a hablar de integración más allá de control de flujos.

Situación de los migrantes en la pandemia

Discriminación y pandemia; urge protección a personas migrantes y refugiadas LGBTI.

Fernández Casanueva que, está población ya marginada, con problemas, perseguidos, que sufrían xenofobia, y sin documentos, se complejiza a partir de la pandemia, pues a las personas se les complica la vida, la realidad y la vivencia de inmovilidad, la pérdida de empleos es mayúscula, y la mayoría sobrevive de la economía informal.

En Tapachula trabajaban vendiendo en el mercado o parque central, la pandemia hace que todo pare, donde las organizaciones de la sociedad civil cierran sus puertas y tienen que transitar a lo digital, entonces tienen que buscar nuevos medios de subsistencia, es cuando surge una gran creatividad para comenzar a vender en otros espacios, vender cubrebocas de casa en casa, vendieron celulares porque no tenían que comer, expuso la profesora.

Eso provoco la desinformación y el aislamiento, que las necesidades de comunicación con la COMAR y la ACNUR y se intensifica más, pues muchos sobrevivieron de la recepción de remesas, pero otros no contaban con ella, aumento la población que tenía que vivir en la calle porque ya no tenían dinero para una renta, y quienes decidieron irse, ante esta situación el ACNUR reforzó los apoyos pero, fue una situación de emergencia y no se puede sostener a lo largo del tiempo.

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