Una madre, el centro de la sociedad prehispánica

Ixchel – diosa maya. Cortesía: México Desconocido

*Carlos Javier González, arqueólogo y director del Museo del Templo Mayor, puntualizó ante el reciente hallazgo del monolito de Tlaltecuhtli, señora de la tierra, que también era considerada como devoradora de cuerpos, porque a sus entrañas iban a parar los muertos.


Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consideraron que la madre en el mundo prehispánico jugó un papel determinante, al ser constructora, educadora y bastión de su sociedad, y quedó reflejado en el gran número de representaciones de diosas mesoamericanas.

Eduardo Merlo, arqueólogo e investigador del Centro INAH-Puebla, enfatizó que la madre fue el centro de la sociedad prehispánica, alrededor de ella se disponía, repartía y decidía el destino de la familia, y de la organización social.

Simbólicamente, el hombre gobernaba, pero la mujer estaba en el centro, apunto el arqueólogo.

Destacó que, el reflejo del poder que ejercía la madre o la abuela se ha podido determinar a partir de excavaciones arqueológicas en las que se han encontrado evidencias de las llamadas “familia extensa; eran complejos de viviendas, donde habitaban nueras y yernos, hijos y nietos, todos unidos alrededor de la casa principal”.

El curador de la exposición Diosas y Mortales, que reunió piezas de representaciones de diosas con objetos de la vida cotidiana de la mujer prehispánica, citó algunas de las diosas mexicas más veneradas, como es Tonantzin o Xilonen, “nuestra madre”, diosa del maíz.

Así como Mictecacíhuatl, señora de la muerte; Toci, la diosa abuela que enseñaba a las mujeres los secretos de la vida doméstica y la coquetería, y Tlazoltéotl, “la comedora de inmundicias”, deidad de la prostitución que devoraba los pecados sexuales.

A su vez, Miriam López Hernández, arqueóloga egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) señaló que, la vida cotidiana de la mujer macehualli o de clase baja en la sociedad mexica trascurría en su hogar y en el campo.

Cuidaba de su casa e hijos, cocinaba, colaboraba con su marido en las labores agrícolas, confeccionaba el vestuario familiar y fabricaba las mantas necesarias para cubrir una parte del tributo de su barrio, añadió López Hernández.

Por otro lado, las mujeres de alto rango o pipiltin tenían servidumbre, pero aun así debían hilar, urdir, tejer, coser, bordar y cardar algodones con el fin de hacer textiles, es decir, a pesar de su rango social, no eran improductivas, con mantas pagaban las multas al Estado, compraban esclavos y participaban en el intercambio en los mercados.

Al tener un papel preponderante en la organización social, la afrenta a la madre en la época prehispánica se consideraba imperdonable, Eduardo Merlo, arqueólogo dio como ejemplo la profanación e incendio que guerreros huejotzincas hicieron en el templo de Tonantzin, en el Cerro del Tepeyac, hoy Ciudad de México.

La respuesta de los aztecas no se hizo esperar, armaron un gran ejército y marcharon contra Huejotzingo (Puebla), matando a todos sus habitantes y no pararon hasta dejar piedra sobre piedra, señaló el arqueólogo del INAH.

Añadió que, en tiempos de la Colonia, la diosa Tonantzin fue asociada con la Virgen de Guadalupe, considerada madre de todos los mexicanos.

Cabe mencionar que, a diferencia de las nobles mexicas, quienes no tuvieron acceso al poder político, fueron las mujeres mayas de la antigüedad quienes ocuparon destacados cargos políticos y participaron de manera activa en el control y la transferencia del poder, además de su importante papel como bastión familiar y social.

Antonio Benavides Castillo, investigador del Centro INAH-Campeche, señaló que algunas mujeres mayas fueron fundadoras de dinastías gobernantes, una de ellas fue “el personaje conocido como Señora de Tikal, varias veces representada en la iconografía y en los jeroglíficos del lugar”.

El investigador agregó que, en el sitio arqueológico de Palenque, saben que de sus doce gobernantes dos fueron mujeres y ambas jugaron un papel fundamental en la preservación del poder político familiar.

Se trató de la señora Kanal Ikal (Yohl Ik’nal), quien reinó de 583 a 604 d.C., tiempo después sería la señora Zac-Kuk, gobernó del 612 a 640, esta última fue madre del más influyente gobernante de Palenque, Pakal II.

Señora Xoc, de Yaxchilán, Chiapas. Cortesía: Mujeres aborígenes

En un artículo de la Revista Arqueología Mexicana, Benavides Castillo reveló la presencia de otras mujeres nobles que contribuyeron a mantener el poder de sus esposos o hijos, en lugares como Tulum, Quintana Roo; Yaxchilán o Bonampak, en Chiapas.

De acuerdo Miriam Judith Gallegos Gómora, arqueóloga del Centro INAH-Tabasco, el papel creador de la mujer quedó de manifiesto en “el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, que narra que la diosa vieja Ixmucané participó en la creación del pueblo maya junto con su pareja masculina. Ella creó a los primeros hombres con una pasta hecha con maíces blanco y amarillo”.

Agregó que el Popol Vuh detalla el papel determinante de la mujer en la formación y mantenimiento de la sociedad a través de la familia.

Asimismo, de acuerdo con las crónicas del siglo XVI, escritas por frailes, se sabe que además del trabajo doméstico y atención de los niños, las mujeres mayas cuidaban animales y eran responsables de las hortalizas y los campos de cultivo inmediatos a la vivienda, también hilaban, tejían, hacían compras, recolectaban frutos, y elaboraban cerámica.

La investigadora puntualizó que la transmisión de estos conocimientos se daba de madres a hijas, proceso en el cual las ancianas fungían como madrinas de las niñas que bautizaban y les enseñaban a cuidar su cabello, las criaban a su modo y les llamaban la atención si cometían errores.

Mencionó que, las madres mayas cubrían con una concha el pubis de sus hijas desde los tres años hasta los doce, cuando llegaban a la adolescencia, las mamás realizaban una ceremonia denominada emku, en la cual retiraban la concha, y ello significaba que ya podían casarse.

Para los pueblos prehispánicos la fertilidad de la mujer sobrepasaba en importancia a todas las demás características femeninas… en el pensamiento mítico veían la expresión de una fuerza creadora que se identifica con el poder que una vez dio vida al cosmos y que sigue asegurando la existencia de éste, señaló que, Laura Ibarra, investigadora y profesora del doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara.

La investigadora sostuvo en su artículo publicado en la revista Iztapalapa (número 45) de la Universidad Autónoma Metropolitana que, “la capacidad de la mujer de dar vida participa de la fuerza original que da vida al mundo o, dicho en otras palabras, la fertilidad femenina es concebida como parte de la fertilidad universal”.

Al respecto, Miriam López Hernández, investigadora quien publicó “Mujer divina, mujer terrena. Modelos femeninos en el mundo mexica y maya”, comentó que tanto las concepciones de ambas civilizaciones prehispánicas comparten un interés primordial por enfatizar la fertilidad humana-vegetal en las diosas, así como los mantenimientos que provenían de las mujeres como seres nutricios.

Concepción agraria mexicas

Xilonen, diosa del maíz. Cortesía: Jilotepec, Estado de México

La arqueóloga destacó que la concepción estaba basada en la Diosa Madre o Madre Tierra, desde dicho punto de vista, las diosas principales fueron: Xilonen y Chicomecóatl (maíz tierno y maíz maduro), Mayahuel (maguey), Huixtocíhuatl (aguas saladas), Chalchiuhtlicue (agua), Iztaccíhuatl (montañas) y Xochiquétzal (flores).

Entre las diosas relacionadas con la fecundidad-maternidad estaban Omecíhuatl la gran creadora de la que surgen dioses y hombres, Teteo Innan, “madre de los dioses”, Coatlicue madre de Huitzilopochtli, diosa de la fertilidad, de vida y muerte, Tonacacíhuatl “mujer de nuestro sustento” y principal nodriza de la población, Oxomoco, primera mujer creada y de la que surgió el resto de la raza humana, Cihuacóatl, diosa invocada en los partos difíciles, y Yoaltícitl, de los partos, entre otras.

Panteón maya

Ixchel, diosa maya de la luna. Cortesía: mx city

Las diosas principales, además de Ixmucané, existe el registro de otras deidades como la diosa O, que tenía poderes sobrenaturales como la adivinación y la curación, además de estar vinculada con la creación y rituales de paso como el nacimiento.

También, está la joven diosa I -identificada con Ixchel-, deidad relacionada con la fertilidad. Otras diosas son Aixchel, Ixchebeliax, Ixbunic, Ixbunieta e Ixtab, asociadas con los nacimientos, fertilidad, medicina, adivinación y tejido, de manera respectiva.

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