Comunidad haitiana refugiada exige mesa de diálogo con INM, COMAR y ACNUR

La ARHT se ha organizado para hacer brigadas de observación de las necesidades de alimentación, vivienda y empleo de sus connacionales. Y, monitorear la actuación de las autoridades frente a la comunidad haitiana. Cortesía: Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova A.C.

*Hicieron un llamado a diversas autoridades migratorias y organismos internacionales a que escuchen sus demandas y permitan una reunión, a fin de instalar una mesa de diálogo con la Asociación de Refugio Haitiano en Tapachula y dar soluciones a diversas problemáticas presentadas.


La Asociación de Refugiados Haitianos en Tapachula (ARHT) hizo un llamado a Francisco Garduño Yañez, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y a Giovanni Lepri, representante en México de la Agencia de las Naciones Unidas de Ayuda a Refugiados (ACNUR) para establecer una mesa de diálogo y construir rutas de solución a sus problemáticas.

Dicha asociación está conformada por tres mil personas haitianas radicadas en Tapachula, durante el tiempo que han permanecido en el lugar, sufren de manera constante actos de discriminación, xenofobia y racismo por parte de las autoridades mexicanas. Llegan al país por la violencia generalizada que existe en Haití, ocasionada por desastres naturales, pobreza extrema, inseguridad e inestabilidad política.

A la fecha, su país tiene uno de los índices de pobreza más altos en el mundo y no cuenta con garantías mínimas de seguridad. Las pandillas y la delincuencia han rebasado a las autoridades de gobierno. Para salvar sus vidas tuvieron que dejar su hogar, familia y patrimonio, con la intención de llegar a México.

Para ello, atravesamos el Mar Caribe, recorrimos largos caminos desde América del Sur para llegar a Brasil o Chile, lugares donde no se nos permitió establecernos de manera definitiva, entonces tuvimos que dirigirnos hacia el norte. Hemos subido montañas y valles; cruzado ríos con fuerte corriente y dormido en medio del lodo, hemos pasado hambre y hemos bebido agua de lluvia para sobrevivir indicó la ARHT.

Como si fuera poco, narraron haber visto cuerpos de sus connacionales en el camino, muertos de agotamiento o ahogados en los ríos. Transitan por ciudades y poblados peligrosos. Al llegar a México sufren el rechazo, hostigamiento y criminalización de las autoridades, y la negativa y omisión de garantizar los derechos básicos, en principal por parte del INM, COMAR y ACNUR.

 

Así mismo, los agentes de migración toman su dinero y teléfonos, maltratan a las mujeres embarazadas y a sus hijos e hijas, rompen la documentación que permitiría la permanencia y los envían a la Estación Migratoria, en muchos casos somos deportados. Lo anterior, a pesar de contar con reconocimiento de medidas alternativas a la detención, lo que implica, tener el derecho a no ser detenidos, ni deportados.

Durante sus traslados, pasan mucho tiempo en el autobús, sin comida ni agua potable con personas mejores de edad. Por su parte, la COMAR no ha respetado los plazos legales para iniciar el procedimiento, realizar entrevistas, dictar la resolución al procedimiento y valorar de manera adecuada su situación.

Los refugiados haitianos tenemos muchos problemas a la hora de conseguir el registro de inicio de procedimiento por parte de COMAR y en caso de registrarnos no nos proporcionan fecha de entrevista para la residencia, por lo vivimos periodos prolongados de incertidumbre y sin documentos legales que nos permitan vivir en Tapachula, detalló la Asociación.

Exigieron respeto a su dignidad y derechos humanos. Cortesía: Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova A.C.

Ven que la COMAR se tarda mucho en dictar resolución y en la mayoría de los casos no reconoce a los haitianos como refugiados para poder vivir en el país. Es decir, hace falta el reconocimiento, pues no les ha permitido acceder a otros derechos, con frecuencia, no aceptan a la niñez en las escuelas, no hay acceso a hospitales, conseguir trabajo por falta de documentos legales.

Cuando vamos al hospital nos dicen que debemos tener documentos legales, y los hospitales de Tapachula no nos escuchan. Por ello, nuestros hermanos y hermanas sufren mucho por razones de salud, indicó la agrupación.

Al mismo tiempo, cuando COMAR resuelve sus casos, se niega reconocerles como refugiados. Por ello, ven que la forma en que analiza estos tiene un efecto racista pues no toma en cuenta su realidad, no quieren escucharles, no cuentan con traductores suficientes que les permitan ser escuchados, entender lo que está pasando, y no toman en cuenta la violencia generalizada que se vive en Haití.

Por consiguiente, aunque existe la violencia generalizada en ese país, la Comisión no reconoce esto. “No nos han tratado bien” señalaron, ya que ACNUR ha tenido un trato discriminatorio, muchos duermen en las calles porque no les brindan ayuda y sus descendencias están sufriendo.

Hemos observado que en la atención, la Agencia no nos dan el mismo trato que a los latinos. Solo el 3% de los haitianos son elegibles para recibir ayuda, mientras que nuestros hijos tienen hambre, están enfermos, no pueden ir al hospital, nuestras mujeres embarazadas no pueden ir al hospital, no pueden pagar la vivienda, familias en una casa de dos cuartos, concluyó la agrupación.

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