Denuncia Pública: abuso, violencia, falta de transparencia y obstaculización del trabajo político en las comunidades

DENUNCIA PÚBLICA
17 DE ENERO 2022
A las Personas que defienden la dignidad que merecemos como Mujeres
A las Redes nacionales e internacionales de Mujeres que Luchan
A la Red Todos los Derechos para Todas y Todos
A la Red Nacional de Defensoras
A las Colectivas y espacios feministas
A las Redes de Resistencias y Rebeldías
A la Red por la Paz en Chiapas
Al Movimiento en Defensa de la Tierra y el Territorio y por la Participación de las Mujeres en la toma de decisiones.

 

Por medio de la presente, 12 mujeres alentadas por la dignidad, el dolor y la indignación, DENUNCIAMOS los atropellos y violencias incurridos por las socias del Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas A.C (CDMCH): Alma Padilla García, Addy de Servanda Pérez Sanchez, Odilia López Álvaro, Flor de Jesús Pérez, y Claudia Vázquez Cruz; hacia nosotras como mujeres, defensoras, que hasta Diciembre del 2021 formamos parte del equipo operativo del Centro; como también hacia las mujeres de los colectIvos de las comunidades con las que el Centro ha dado acompañamiento por más de 10 años.

En búsqueda de justicia y verdad, expresamos:

 

a) Abuso de poder
b) Violencia laboral
c) Falta de transparencia e información en el funcionamiento económico interno
e) Obstaculización del trabajo polítco en las comunidades

 

Entre otras prácticas que por muchos años implementaron las socias mencionadas para salvaguardar una estructura de poder y privilegios a costa de la confianza y fortaleza de muchas mujeres que apostaron por los fines, principios y ética feminista que dieron origen al CDMCH y que ahora se contradice como el espacio simbólico de promoción de los derechos humanos de las mujeres.

Desde inicios del año 2021, las integrantes del equipo operativo polítco, insistimos en hacer una revisión autocritca del CDMCH para destacar la existente crisis interna y violación a derechos humanos, y la necesidad de atender las irregularidades y atropellos descritos, presentando propuestas de fondo para una posible re-estructuración/re-formulación que posibilitaran mecanismos de transparencia financiera y de trabajo polítco hacia dentro y fuera del CDMCH, enfatIzando la ambiguedad de las socias activas Odilia López Álvaro, Flor de Jesús Pérez, y Claudia Vázquez Cruz, que por mantener el estatus quo de poder en su carácter de trabajadoras, sin respetar ningún tipo de coordinación operativa, y sin asumir como socias sus obligaciones y responsabilidades para acompañar y direccionar el CDMCH.

Esto nos llevó a la búsqueda de un espacio de mediación con seguimiento externo de dos facilitadoras de nuestra confianza, sin embargo, hoy, con el prisma del tiempo de nuestro lado, vemos con mayor claridad que la mediación fue parte de una simulación para generarnos más desgaste y cierta expectativa con respecto a la posibilidad de transformar, de manera positiva, la estructura del CDMCH. Tanto así, que el desparpajo llego al punto de que, a una semana de iniciar el periodo vacacional (14 de diciembre), las socias comenzaron a plantear abiertamente el cierre “temporal y operativo” del CDMCH, justifcando que el Centro “no tiene dinero” para cubrir el pago de salarios de las trabajadoras para el año 2022.

Con esta DENUNCIA, también queremos expresar los agravios recogidos de muchas otras mujeres, que incursionaron dentro del CDMCH, y que ahora ven la oportunidad de dar testimonio de este modus operandi implementado desde hace más de 15 años, donde estaba como responsables de Coordinación General las socias Alma Padilla García y Addy de Servanda Pérez Sánchez, y más recientemente las actuales tres socias activas Odilia López Álvaro, Flor de Jesús Pérez, y Claudia Vásquez Cruz:

  1. a)  Contratos sin firmas de la representante legal ni testigos por parte de las socias.
  2. b)  Despidos Injustificados. Sin acceder a indemnización o finiquitos apelando a la “conciencia” sobre la situación

    financiera en la que se desarrolla el CDMCH, y el discurso de “no somos como el gobierno”; para no exigir un

    derecho laboral.

  3. c)  Violencia a través de la presión, antes, durante y después, por ejercer el derecho a la maternidad ante la supuesta

    incompatbilidad con los “compromisos polítcos” – en tiempo y forma – requeridos para ser defensoras y el tiempo

    de calidad hacia nuestras familias.

  4. d)  Desgaste, desvalorización y obstaculización del trabajo politico, por parte de las socias activas obligando a las

    las trabajadoras  a renunciar por el desgaste emocional.

  5. e)  Salarios miserables y falta de seguridad social. Por una falta de voluntad del “órgano máximo de decisiones” y no

    por cuestión operativa de gestión de fondos.

  6. f)  Manipulación y Explotación laboral respaldada en el “compromiso polítco” que debe tener una defensora de

    Derechos Humanos y por ello las jornadas de más de 12 horas de trabajo, no son tomadas en cuenta ni como horas extras, ni por reposición de días no laborales.

Estas actitudes llevadas a cabo por las socias y que han sido descritas pueden encuadrar en una conducta laboral “mobbing”, la cual se encuentra prohibida en diversos instrumentos internacionales, entre ellos el Convenio 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El ejercicio de poder por parte de las socias es inminentemente vertical, donde las jerarquías se imponen sin ningún tipo de proceso de autocrítica y que tiende a ser justificado por las demás socias, en lugar de buscar modificación, dejando entrever mecanismos de no transparencia en el uso de los recursos económicos y malas prácticas escondidas bajo el discurso polítco feminista.

Advertimos que nuestro papel no es ni de víctimas ni de heroínas. Es de un equipo de mujeres que no está dispuesto a permitir que sigan existiendo “espacios políticos” que reivindican la defensa de los derechos de las mujeres, así como horizontes supuestamente antsistémicos, y que no son sino bastiones para la perpetuación sistemática de sometmiento, intimidación y desgaste emocional a través de comportamientos y decisiones de no transparencia y violencia laboral.

Sabemos que el camino de la justicia y la verdad no es fácil, y que por tanto la violencia hacia los derechos de las mujeres seguirá y esto que estamos viviendo a nivel laboral nos da pie e interpela a seguir organizándonos por el respeto a nuestros derechos laborales de la forma más digna posible. No será la primera vez que la vida nos pone estos desafíos para caminar la coherencia y entender qué no sólo se trata de defender hacia afuera los derechos sino también defender nuestra dignidad de manera integral.

El dolor y el amor nos sigue diciendo que es importante mantenernos organizadas junto con más mujeres, comunidades y pueblos. Confiamos en las semillas, puentes y lazos que dejamos, compartimos y forjamos junto a ustedes.

Nosotras seguiremos siendo defensoras y compañeras, con fuerza en el corazón, con las miradas como espejo y con una luz en el pecho para alumbrar lo que viene, sea lo que sea.

 

DEFENSORAS:

1. Diana Itzu Gutiérrez Luna (Coordinadora político-operativa)
2. Silvia Gómez Sanchez (Agroecóloga-Formadora)
3. Matea Jiménez López (Agroecóloga-Formadora)
4. Sandra Espinoza Guzmán (Agroecóloga-Formadora)
5. Karela Contreras Villalpando (Formadora-Investigadora)
6. Marisol Culej Culej (Formadora- Comunicación Comunitaria)
7. Irma Gómez Díaz (Formadora Comunitaria)
8. Ana Luisa Borrayo Mena (Gestora de Proyectos)
9. Verónica Éboli Santiago (Planificación y sistematización estratégica)

10. Irma de Jesús Hernández Gutiérrez (Contadora)
11. María de la Luz Jiménez Gutiérrez (Auxiliar Administrativa)
12. Nayely Díaz Hernández (Administradora operativa)
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