Casi 22 mil personas refugiadas y solicitantes de asilo han logrado una segunda oportunidad de vida en México

El equipo de ACNUR en Tapachula acompaña la salida de un grupo de personas refugiadas para su traslado a las ciudades del Programa de Integración Local (PIL). Cortesía: ACNUR / Pierre-Marc René

*Las reubicaciones fueron a once ciudades del centro y norte del país. La mitad de ellas, se lograron en los últimos diez meses.


La Agencia de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), entre 2016 y mayo de 2022, ayudó a 21 mil 935 personas refugiadas y solicitantes de asilo ha ser reubicadas dentro de México, desde los estados del sur donde sus oportunidades de integración y servicios son limitados.

Así mismo, la ACNUR expuso que más del 70 por ciento de todas las solicitudes de asilo en México se presentan en el estado de Chiapas. Por lo que, el Programa ayuda a la población refugiada y solicitante de asilo a trasladarse de manera voluntaria e integrarse en ciudades del centro y norte del país.

En dichas ciudades, la oferta laboral y de vivienda, así como los sistemas de educación y salud, facilitan la integración efectiva. Lo anterior, es resultado de la dinámica demográfica y económica en la zona centro, occidente y norte de México, caracterizada por una mejor capacidad de absorción para responder a las necesidades de la población.

Así pues, ACNUR apoya a las personas que participan en el Programa con alojamiento temporal, orientación cultural, formación profesional, matriculación escolar y colocación laboral. Y, después de dos años de residencia permanente, las personas refugiadas pueden solicitar la naturalización.

El programa forma parte de una estrategia más amplia de ACNUR de inclusión de las personas refugiadas, dijo Giovanni Lepri, representante de ACNUR en México.

Además, destacó que muchas de las personas refugiadas logran estabilizarse en las ciudades en las que solicitan asilo, sin necesidad de ser reubicadas, y a quienes la Agencia apoya a través de distintos programas.

Un trabajador de la línea de producción de la fábrica de MABE en Saltillo, en el norte de México, que emplea a decenas de personas refugiadas reubicadas. Cortesía: ACNUR/Gabo Morales

Según un reciente estudio de Naciones Unidas, solo 10 por ciento de las personas refugiadas en el sur de México tenía empleo y 17% contaba con trabajos informales esporádicos. Después de su reubicación, 92 por ciento tenía un empleo formal, con ingresos que eran, en promedio, 60% más altos que en el sur.

En la actualidad, más de 250 empresas nacionales y multinacionales emplean a personas refugiadas como parte del programa. Además, el Estado mexicano también se beneficia de la incorporación al mercado laboral formal de la población refugiada.

Lo anterior, debido a que las personas participantes en el programa contribuyen cada año con más de 117 millones de pesos mexicanos en impuestos y contribuciones estatales. En los próximos 12 meses, ACNUR proyectó que las más de 20 mil personas refugiadas reubicadas hasta ahora generarán un total de aportaciones estatales que exceden el presupuesto de 2021, de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

Al mismo tiempo, reconocieron que las personas refugiadas traen experiencia y habilidades diversas. De acuerdo con una encuesta aplicada a integrantes del programa, 37 por ciento cuenta con experiencia en servicios, 12 por ciento en construcción y 10% en agricultura, trayectoria que les ayuda a insertarse en la economía mexicana.

Una madre salvadoreña habla con un trabajador de ACNUR en un centro de registro en el sur de México. Cortesía: ACNUR/Pierre-Marc Rene

En México, la Agencia busca reubicar cada año a 20 mil personas refugiadas y solicitantes de asilo de las zonas del sur. Para lograrlo, trabaja con el apoyo financiero de fundaciones del sector privado, en colaboración con las autoridades federales y locales.

Dichos esfuerzos están respaldados por compromisos asumidos como parte del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), un mecanismo que agrupa seis países de Centroamérica y México, con el objetivo de abordar las causas y consecuencias del desplazamiento forzado en la región.

Aun cuando las oportunidades de integración de las personas refugiadas en México van al alza y tenemos ejemplos muy positivos, todavía persisten retos para garantizar una integración plena, tales como el acceso a servicios bancarios y el acceso al Registro Federal de Contribuyentes, que son fundamentales para que las personas puedan ser contratadas, dijo el representante de ACNUR en México.

Por último, subrayaron que cada vez más personas encuentran protección internacional en México. En 2021, más de 131 mil personas solicitaron asilo en el país, una cantidad récord, 220 por ciento más que en 2020.

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