Ni madre, ni esposa. Mujeres indígenas Amatenango del Valle hacen evidente los claros-oscuros de la no maternidad

“Amatenango” es conocido en la tradición Tz’ontajal como “el pueblo de las alfareras”. Cortesía: Hotel Jovel

*Al construirse de manera social y cultural como eje de su condición de género, la maternidad ha jugado un papel trascendental en la vida de las mujeres, al ser asociada con la feminidad. 


A través de un estudio, las investigadoras Bárbara Carolina Linares Bravo, Austreberta Nazar Beutelspacher y Emma Zapata Martelo, visibilizaron la existencia de la no maternidad en contextos indígenas por medio de la exploración de las condiciones, motivaciones y circunstancias bajo las cuales las mujeres de Amatenango del Valle. 

Con los testimonios de 24 mujeres, las investigadoras profundizaron una asociación entre la no maternidad, soltería, actividades económicas y sistema de género local.

Así mismo, indicaron que el acercamiento al contexto desde un enfoque de género, reveló algunos de los elementos que trazan las posibilidades, delinean los deberes y distribuyen los recursos en la comunidad, y les posibilitó observar la no maternidad inserta en el entorno que la construye y la regula.

Yo no voy a querer marido porque lo estoy mirando la gente se dejan, casi aquí todos lo cambian a sus mujeres, pa´que lo quiero, mejor voy a trabajar, hay veces le dejan abandonando a las mujeres con sus hijas qué tal voy a salir así yo también, mejor no, dijo una de las entrevistadas, con 28 años.

La información recabada por Linares Bravo, Nazar Beutelspacher y Zapata Martelo, permitió la identificación que, entre las mujeres entrevistadas, la no maternidad y la no unión conyugal se relacionan de distintas formas.

Aquí hay muchas solteras, las mujeres no se casan porque les gusta vivir libres, dijo una mujer soltera de 38 años.

Mujer de Amatenango del Valle recogiendo maíz. Cortesía: Llénate de Chiapas

Lo anterior, puede ser: de asociación, en la cual las mujeres no quieren ser madres y tampoco esposas, o una relación de subordinación, donde la intención de no ser esposas conlleva la prohibición de ser madre.

En el primer caso, la no maternidad responde a la voluntad de la mujer no madre, reflejando la falta de normas flexibilizadas que, si bien son permisivas a la no maternidad, también la regulan y estructuran bajo el control de la sexualidad con el celibato como mandato.

Pues, no sé, la verdad no lo sé, si Dios quiso así, no me asomó ningún novio (…) pues digo que, si quería, pero como no me asomó, pues que haríamos: ni modo que yo voy saliendo a conseguirlo, dijo una mujer soltera, de 37 años.

Mientras que, en el segundo caso, la no maternidad como consecuencia de no querer ser esposa, se sostiene por la estructura de género que norma la maternidad y la impone a la conyugalidad.

Si hay muchachos, pero quieren a otras, dejan unas y van con otras, hay muchachos que te buscan, pero son viudos, ya los hemos visto como son con sus mujeres mejor no, a veces porque echan mucho trago, eso ya no: pa que te dejen con hijos mejor no, expuso una de las entrevistadas, con 37 años.

Los otros dos tipos de no maternidad identificados por las investigadoras fueron menos frecuentes, pero muestran la forma involuntaria de no ser esposa, independiente del deseo o no de ser madre.

En ese subgrupo están: las mujeres que anhelan unirse de manera conyugal y ser madres, pero no han sido elegidas para ser esposas, como consecuencia no son madres.

Y, las féminas que no desean unirse conyugalmente ni tener hijos e hijas, pero que tampoco han tenido las opciones vivenciales de elección, lo que las distingue de quienes sí fueron “elegibles” y dijeron que no.

Si vino uno (un pretendiente), pero como que ya tenía dejado pue su esposa, por eso ya no quise, indicó otra de las entrevistadas, con 46 años.

Mujeres de Amatenango del Valle. Fotografía: Lesly Georgina Maldonado López.

Así pues, las académicas señalaron que el rechazo a la unión conyugal, independiente de haber sido elegida o no, es predominante entre las mujeres entrevistadas, sin hijos e hijas de Amatenango del Valle, incluso si el costo de no ser esposa sea el de no ser madre.

Aunado a ello, los razonamientos en torno a decidir no ser esposas se relacionaron con los roles de género en la familia y comunidad, así como las desiguales relaciones de poder dentro de pareja, considerando desde esa lógica, al matrimonio y en ocasiones a la maternidad como un espacio de riesgo.

No quiero, porque me da miedo morirme cuando nazca, mencionó una de las féminas con 30 años.

Por otro lado, Linares Bravo, Nazar Beutelspacher y Zapata Martelo subrayaron que las desigualdades sociales e inequidades de género se relacionaron con algunas de las razones para no ser madre.

Así mismo, la desigualdad social y la pobreza, son elementos que ponen en riesgo la salud de las mujeres, dando origen al temor de morir dando a luz. La concepción que algunas mujeres tuvieron acerca del parto como un momento peligroso, fue una motivación para preferir no tener hijos e hijas.

También, las investigadoras resaltaron que las condiciones materiales bajo las que se ejerce la maternidad y la no maternidad en los ámbitos rurales y urbanos en México son diferentes.

Las motivaciones hasta ahora documentadas sobre no maternidad han llegado a coincidir, bajo sus propias especificidades, especialmente en lo referente a los roles de género y relaciones de pareja, agregaron Linares Bravo, Nazar Beutelspacher y Zapata Martelo.

Las mujeres en Amatenango del Valle, Chiapas, saben desde niñas trabajar muy bien el barro, pero también el telar de cintura y saben hacer bien las tortillas a mano. Cortesía: México Desconocido

En ese sentido, indicaron que los testimonios de las mujeres indígenas entrevistadas hicieron evidente el “claro-oscuro de la no maternidad”, por un lado, muestran la agencia para elegir no ser madres y esposas, la racionalización de los argumentos y motivaciones que rechazan la maternidad-conyugalidad relacionados con el bienestar propio, y en general, la construcción de referentes del ser mujer distintos al modelo tradicional de feminidad.

Por otro lado, el ejercicio de la no maternidad denuncia desigualdades de género y clase, visibles en la distribución de los recursos y responsabilidades en las diferentes formas de violencia ejercida hacia ellas, en la constricción de las identidades femeninas y su deber ser para otros, así como en las adversas y discriminatorias condiciones materiales y sanitarias bajo las que se ejerce la maternidad indígena.

Este trabajo muestra una primera exploración sociodemográfica a la no maternidad y no conyugalidad indígena llevada a cabo en Amatenango del Valle, si bien su objetivo fue visibilizar las prácticas de no maternidad, también plantea diversas temáticas que es necesario profundizar desde diferentes disciplinas, precisaron las investigadoras.

Hasta ahora, pueden ver que la vivencia de la no maternidad indígena de Amatenango del Valle, se suma a las voces que desmienten los discursos que se empeñan en negar, minimizar o naturalizar las desigualdades de género, así como a aquellos que cargan de estereotipos reproductivos e infantilizan a las mujeres indígenas.

*Investigadoras:

Bárbara Carolina Linares Bravo, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

Austreberta Nazar Beutelspacher, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

Emma Zapata Martelo, investigadora del Colegio de Postgraduados, Montecillo.

Artículo: “Ni madre, ni esposa. Mujeres indígenas de Amatenango del Valle, Chiapas, México”.

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