Ellas, elles, ellos… «MAMpride Chiapas 2023», la fiesta de la diversidad

«MAMpride Chiapas 2023». Foto: Chiapas Paralelo

“MAM” por “mampo, mampa”, porque acá en Chiapas a la comunidad LGBTTTIQ+ se les dice “mampos, mampas”; por ello, para reivindicar y reivindicarse, y para asumir su origen e identidad; jóvenes y no tan jóvenes, quienes abrieron paso desde décadas atrás, y quienes apenas están asumiéndose, celebraron el mes del orgullo gay con una fiesta en las calles de la capital.

Rostros aniñados que por primera vez hacían las calles suyas y, de la mano de sus novies, se besaban de forma tímida en vía pública; personas con más de media década a cuestas y toda una vida de lucha.

Personas de cuerpos delgados, otros gruesos, algunos transformados, que se mostraron sin pudor, porque la reivindicación también significa la aceptación y el amor propio.

Una playera de colores o un traje de lentejuelas; un arcoíris pintado en la mejilla o unas alas blancas o multicolor; brillos en el cabello, en las piernas, en el rostro, en la mirada; unos de trajes pegaditos y otros ondeando como banderas.

Homosexuales, lesbianas, transexuales, pansexuales, bisexuales, querer, heterosexuales… hombres, mujeres, personas no binarias. Ninguna categorización es suficiente o limitativa para definir su ser y su sentir.

El «MAMpride Chiapas 2023» fue la expresión viva y en vía pública del ejercicio del derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a la dignidad, el derecho a la libertad de elegir de forma autónoma quién quieren ser.

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Pronunciamientos de la marcha

Hace 54 años, inició una revolución arcoíris que se extendió a todos los rincones del mundo, un 28 de junio de 1969 hubo un cínico intento de callarnos, pero eso solo provocó que nuestras voces hicieran eco hasta el día de hoy.

Estamos aquí por muchos motivos, uno de ellos es hablar fuertemente por nuestros derechos, insistir en los múltiples pendientes que quedan por hacer para garantizarnos la justicia social y la igualdad de condiciones. El siguiente motivo es para recordarle a la sociedad que aquí hemos estado siempre, aquí estamos y aquí seguiremos.

Somos lesbianas, gays, bisexuales, trasvestis, personas trans, intersexuales, queers entre otras identidades y expresiones de género que somos hermanas, amigos, padres, madres, políticos, empresarios, médicas, cantantes, docentes, servidores y servidoras públicos, la persona que te dice los buenos días, estamos en todas partes y en muchos espacios, no nos iremos y no nos ocultaremos, seguiremos caminando por nuestros derechos y de las demás generaciones.

Pero, también estamos aquí para bailar, para reír, para cantar, para caminar en tacones de aguja, para ir y desbaratar las calles, pintarlas de colores, besarnos, amarnos, abrazarnos, vernos y reconocernos, pero sobre todo para celebrarnos y decirnos que no, no nos avergonzamos de ser el mampo de la familia, la mampa de la cuadra. Estamos aquí para gritar el orgullo de ser lo que somos.

Para quienes hoy están aquí en su primera marcha, sean todas bienvenidas, pero también, es importante recordar a quienes nos abrieron el camino y ya no nos acompañan, sepan que esta historia no se ha escrito sola, sino que ha sido el esfuerzo y la sangre de muchas. Para quienes hoy no pudieron acompañarnos por el miedo al rechazo, a la violencia o la discriminación de sus familias o la sociedad, sepan que desde aquí les abrazamos.

Quiero finalizar diciendo que, en este día tan especial, nos unamos la lucha por la igualdad y la justicia para todas las personas LGBT+. Entre todas, todos y todes podemos construir un mundo más justo y equitativo. ¡Feliz Día Internacional del Orgullo LGBT!

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Como comunidad LGBTIQ+ tenemos una larga y difícil historia de lucha por nuestros derechos humanos. Hace 54 años en Estados Unidos una represión policial produjo un movimiento internacional para alzar nuestras voces y mostrar nuestro orgullo de ser. En Chiapas, tenemos una historia gris, hace 32 años las calles de Tuxtla Gutiérrez, se tiñeron de sangre. Por orden del gobierno se inició una persecución para borrar nuestra existencia como lesbianas, gays, trans, bisexuales.

Entre junio de 1991 y febrero de 1993, un grupo de hombres homosexuales y mujeres trans fueron asesinadas en esta ciudad, crímenes que a la fecha no han sido esclarecidos, no hay justicia histórica ni reparación integral del daño. Muchas de las víctimas sobrevivientes del odio, la persecución y la violencia se encuentran hoy aquí caminando entre nosotras, nosotros y nosotres para demostrar que nunca nos vamos a cansar de alzar la voz y que vamos a resistir hasta que la dignidad, el respeto y el amor se hagan costumbre.

Como cada año, hemos salido a invadir las calles, a hacerlas nuestras y hoy, nos encontramos entre tres recintos públicos: el ejecutivo estatal, el órgano legislativo y un organismo de derechos humanos. Es momento de recordarles nuestras demandas y la deuda histórica hacia nuestra población. Algunas de las siguientes estadísticas ilustran los desafíos, la discriminación y la violencia que sufrimos:

La homosexualidad sigue siendo objeto de persecución en 67 países del mundo, con sentencias que van desde la prisión hasta la pena de muerte. En Centroamérica, las personas LGBT siguen sufriendo desplazamiento forzado por la violencia que enfrentan.

En Chiapas, las terapias de conversión no están prohibidas, es por ello que, las familias y profesionales carentes de ética continúan torturando a través de procesos violentos a las personas lesbianas, gays y trans.

Los crímenes de odio, continúan sin castigarse y la impunidad por esos crímenes aún subsiste, no hay esclarecimiento de los hechos y acceso a la justicia, la Fiscalía General del Estado no aplica los protocolos de atención y el Poder Judicial del Estado no juzga con perspectiva de derechos humanos.

La falta del reconocimiento de la identidad de género en nuestro Estado impide que las personas trans tengan acceso a los demás derechos y a mayores oportunidades laborales, el gobierno del estado continúa sin dar cumplimiento a la recomendación 43/2021.

Las familias homoparentales y lesbomaternales siguen enfrentando discriminación por parte del Registro Civil que se niega a inscribir a sus hijos e hijas. Por otro lado, las infancias y adolescencias trans, enfrentan mayores obstáculos al tener pocas posibilidades de acceder plenamente a sus derechos.

El congreso del estado permanece en una eterna omisión para legislar a favor de nuestros derechos humanos, el gobierno del estado desde su permanente indiferencia no genera políticas públicas ni implementa mecanismos que garanticen una mayor igualdad y la Comisión Estatal de los Derechos Humanos se ha convertido en un organismo pasivo y fantasma que no ejerce sus obligaciones constitucionales para defender nuestros derechos.

Quiero concluir diciendo que no estamos pidiendo que se otorguen derechos especiales, queremos un alto a la violencia, a la discriminación, queremos igualdad de oportunidades, buscamos acceso a la justicia. No le estamos quitando derechos a nadie solo exigimos los derechos que aún no tenemos. Muchas gracias.

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