Coordinadora del posgrado feminista del CESMECA publica su testimonio sobre el conflicto con cuatro exprofesoras

 

Norma Guadalupe Pérez López, coordinadora académica de la Maestría y el Doctorado en Estudios e Intervención Feministas (PEIF) del CESMECA-UNICACH, difundió el 20 de septiembre un testimonio escrito sobre el conflicto que vivió en el programa. Chiapas Paralelo lo reproduce íntegro a continuación.

En el documento, Pérez López, quien se identifica como mujer maya-tsotsil, afirma que desde que asumió el cargo en febrero de 2024 fue objeto de hostigamiento laboral y descalificación profesional por parte de cuatro exprofesoras del programa. Atribuye el origen del conflicto a su negativa a cumplir indicaciones que consideró contrarias a la normativa: impedir la evaluación de una estudiante, retirar a una académica de la dirección de una tesis e intervenir un acta de evaluación.

Relata también que en diciembre de 2025 las académicas le pidieron dejar la coordinación por no contar con el grado de doctora. Señala además que, en la admisión de la quinta generación, quedaron sin usar cinco de las 21 becas otorgadas al programa.

La coordinadora afirma que su queja fue ratificada por el Consejo Universitario el 28 de agosto de 2026. En el cierre, cuestiona la coherencia entre lo que el feminismo académico teoriza y lo que practica.

El origen 

Pérez López, académica y docente que asumió la coordinación en febrero de 2024, atribuye el origen del conflicto a tres momentos en los que se negó a cumplir indicaciones que consideró contrarias a la normativa.

El primero ocurrió con una estudiante de doctorado que había denunciado maltrato de parte de integrantes de su comité. Según su relato, una de ellas le pidió impedir que la alumna presentara su evaluación semestral. Ella respondió que la Coordinación no tenía facultades para detener una evaluación programada.

El segundo fue la instrucción de retirar a una académica con nivel 1 del Sistema Nacional de Investigadores de la dirección de una tesis que llevaba ocho semestres. El tercero, en noviembre de 2025, fue la petición de impedir modificaciones al acta de evaluación de otra estudiante, algo que corresponde a la directora de tesis y no a la Coordinación.

«Yo estaba dispuesta a escuchar, pero no estaba dispuesta a obedecer», escribe.

La coordinadora relata que el 5 de diciembre de 2025, en una reunión convocada por las cuatro académicas, estas le pidieron dejar el cargo. De acuerdo con su versión, una de ellas le dijo: «No tienes el título de doctorado, necesitamos a una persona que tenga el grado». Después, afirma, pidieron al director del centro que la retirara.

La reunión se dio días después de que el programa fuera evaluado favorablemente para su permanencia en el Sistema Nacional de Posgrados de la SECIHTI, proceso que, según Pérez López, recayó mayoritariamente en la Coordinación.

Cinco becas sin usar

El testimonio incluye un dato administrativo de consecuencias para futuras generaciones. Según la coordinadora, la Coordinación obtuvo 21 becas para la quinta generación: 11 para doctorado y 10 para maestría. El comité de admisión, integrado por las cuatro académicas, habría aceptado solo a 16 estudiantes. Siete ingresaron al doctorado y nueve a la maestría.

Pérez López advierte que la SECIHTI asigna becas con base en el historial de uso de cada programa, por lo que las cinco no ocupadas podrían reducir las disponibles en la próxima convocatoria.

El documento cierra con un pronunciamiento dirigido al propio campo feminista. «¿Qué sucede cuando una mujer maya ocupa un lugar de autoridad y decide decir no?», pregunta. La coordinadora sostiene que la experiencia afectó su salud física, emocional y espiritual, y afirma que no es la única persona que ha denunciado a las cuatro académicas.

TESTIMONIO

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