“Al que lucha por su pueblo lo matan”, reclaman durante el sepelio del defensor de derechos humanos asesinado en Chenalhó
https://youtu.be/Uw4XUR_njfI
Ninguna autoridad acudió al entierro de Reynaldo Pérez Pérez. Sus familiares y amigos lo sepultaron en el terreno de su casa, cercado por una reja y alambres de seguridad que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas había ordenado se pusiera para resguardar su vida. Su familia pidí a Sheinbaum seguridad: «los armados andan por el pueblo». Extraoficialmente se dio a conocer que hay dos personas detenidas.
La familia de Reynaldo Pérez Pérez, el defensor tsotsil de derechos humanos asesinado el miércoles en Yabteclum, Chenalhó, municipio indígena de Los Altos de Chiapas, pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum que envíe seguridad a su municipio. Quienes los amenazan, dicen, caminan por el pueblo sin mostrarse.
«Nosotros la apoyamos, pero que nos apoye también aquí, en nuestro pueblo de Chenalhó. Que mande mucha seguridad», dijo una prima de Reynaldo durante el sepelio, este jueves. Aceptó hablar, pero pidió no dar su nombre ni mostrar su rostro.
«Hay miedo, hay miedo por tener represalias por la muerte de Reynaldo», explicó.
«Si nos ven hablando, rápido nos fichan»
La mujer describió una comunidad donde nadie sabe quién vigila. «Los del cártel andan por el pueblo, pero no se muestran. No sabemos si por ahí nos están vigilando, donde estamos caminando».
Contó que lo ocurrido a su primo no es excepcional: «Como ha pasado allá en Pantelhó, aquí en Chenalhó, en cualquier parte andan así, están en bolón (en grupo). Siempre así pasa».
El miedo, dijo, acompaña a la familia en lo cotidiano: «Caminamos, nos vamos al trabajo, a nuestro terreno, y tenemos miedo. Cualquier cosita, como ahorita que estoy hablando, si nos ven así, rápido nos fichan». Añadió que esta situación de inseguridad la viven en toda la región, en Chenlhó y Pantelhó.
«No queremos morir, queremos ver crecer a nuestros hijitos», añadió.
Según su relato, Reynaldo había recibido «varias amenazas». Para ella, su muerte muestra quién paga en Chenalhó: «Es un defensor de derechos humanos y lo mataron. Los delincuentes están libres, nadie los mata. Pero el que trabaja bien, el que hace bien, el que lucha por su pueblo, lo mataron».
Pidió a «los dos niveles de gobierno» que investiguen «hasta el fondo» y hagan justicia «inmediatamente, porque mi primo no ha hecho nada; estaba haciendo su trabajo por las buenas».
Otro primo se dirigió al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar: «Por favor, señor gobernador, haga justicia. Échenos la mano». Sobre los responsables, dijo: «Sabemos que tiene enemigos, pero no lo sabemos bien».
Una tumba dentro de la reja de protección
Reynaldo fue sepultado en el terreno de su casa, entre cafetos y árboles de naranja. Su tumba quedó dentro de la cerca de malla verde, coronada con alambre de concertina, que le instalaron como parte de las medidas del Mecanismo federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, del que era beneficiario desde junio de 2023.
La reja debía impedir que lo mataran. Lo mataron afuera: el miércoles por la tarde, una llamada lo citó en un taller mecánico de la comunidad, y ahí dos hombres que llegaron en motocicleta le dispararon siete veces.
Sobre la losa de cemento, aún húmeda, la familia acomodó cempasúchil, crisantemos blancos, rosas rojas y un girasol, a dos días de Todos Santos. Una cruz blanca, escrita a mano, dice: «Sr. Reynaldo Pérez Pérez. Falleció el 28 de octubre del año 2026».
Al entierro llegaron familiares, vecinos y amistades. No llegó ninguna representación de gobierno.
Cuando terminó, llegaron patrullas para llevar a los padres de Reynaldo y a otros familiares a la Fiscalía a declarar. De manera extraoficial, se informó que habrían sido detenidos el dueño del taller donde fue asesinado y el dueño de una motocicleta encontrada abandonada a unos metros. Hasta el cierre de esta edición, la Fiscalía General del Estado no había confirmado las detenciones.
Grupos armados, desplazamiento y defensores asesinados
El miedo que describe la familia tiene antecedentes documentados en Chenalhó y en el vecino Pantelhó.
Desde junio de 2022, un conflicto armado interno en Santa Martha, Chenalhó, expulsó a decenas de familias hacia Polhó. Ahí, el 2 de junio de 2023, un grupo armado atacó a los desplazados y mató a siete personas, entre ellas un niño de tres años. Reynaldo acompañaba a esas familias. Este mes, 15 familias de la Fracción Tzanembolom, también en Chenalhó, denunciaron que un grupo armado las mantiene retenidas bajo amenazas.
En Pantelhó, desde julio de 2021, el grupo de autodefensas El Machete y el grupo armado conocido como Los Herrera se disputan el municipio. Reynaldo apoyaba por la vía legal a integrantes de El Machete, grupo al que se atribuye la desaparición de alrededor de una veintena de hombres en 2021.
Reynaldo es el tercer defensor indígena ligado a esa crisis asesinado en cinco años, y en los tres casos los atacantes llegaron en motocicleta: Simón Pedro Pérez López, en Simojovel, el 5 de julio de 2021; el sacerdote Marcelo Pérez Pérez, en San Cristóbal de Las Casas, el 20 de octubre de 2024, y ahora él.
El riesgo de Reynaldo estaba documentado. El 17 de febrero de 2025, cuatro relatores de la ONU enviaron al gobierno de México la comunicación AL MEX 1/2025 por las amenazas de muerte, un intento de desaparición y ataques armados que él y otro defensor tsotsil, José Vásquez Gutiérrez, denunciaban desde octubre de 2022. Según medios que han reseñado el documento, los relatores consideraron insuficientes las medidas del Mecanismo.
El gobierno de Chiapas dijo que un grupo especial de ministerios públicos para el caso.
….







No comments yet.