Peña Nieto pretende precarizar aún más el sistema de pensiones

Angélica Jocelyn Soto Espinosa
PENSIÓN MUJERES

Las recientes reformas a las leyes del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) precarizan el sistema de pensiones mexicano, y propician que las mujeres laboren más años para alcanzar una jubilación o pagar una Afore para su retiro.

Desde septiembre pasado está en boga una iniciativa de ley que presentó al Congreso de la Unión el Ejecutivo federal, para modificar la Ley del ISSSTE y escindir el sistema de pensiones (el llamado Pensionissste) de la administración de esta institución de seguridad social.
Y es que a través del Pensionissste se administran las cuentas individuales de las y los trabajadores del Estado, los cuales se invierten. Actualmente el sistema está sujeto a la normatividad del ISSSTE y de los sistemas de ahorro para el retiro.

La propuesta de reforma es una más de varias modificaciones que se han hecho desde hace más de 30 años a las normas en materia de seguridad social vigentes en México desde 1959, las cuales tienen el objetivo de “desmantelar” al ISSSTE y al IMSS en su labor de administrar los ahorros de las y los trabajadores sin fines de lucro y bajo una óptica social.
Se pretende además convertir a ambos órganos sólo en prestadoras de salud y, en consecuencia, evadir el derecho de las y los trabajadores a recibir una pensión estatal, denunciaron especialistas en la materia y representantes sindicales durante un foro en esta ciudad.

Odilia Ulloa Padilla, asesora de la Comisión de Seguridad Social del Senado e investigadora experta en este campo, explicó que la reforma del Ejecutivo (atorada en la Cámara de Diputados) afectará a las y los jóvenes que ingresen al mercado laboral bajo los nuevos esquemas de jubilación, además de que –contrario a lo que planteó Enrique Peña Nieto al presentar la iniciativa– generará “mayor desigualdad” entre mujeres y hombres.

Explicó que debido a que en general las trabajadoras reciben menos ingresos que los varones e interrumpen más frecuentemente sus ciclos laborales por la maternidad, ellas tienen que trabajar más años para alcanzar su jubilación; y si quieren contratar una Administradora de Fondos para el Retiro (Afore) también tendrán que trabajar más para poder pagarla, y éstas serán más costosas para las mujeres, pues viven más años que los varones.

La también ex asesora en la Cámara de Diputados abundó que desde años anteriores (como en 2009 cuando se modificó la Ley del ISSSTE para crear cuentas individuales de pensión), y desde que entraron las Afores “se transmutó el derecho de las personas a recibir una pensión por el derecho a comprar libremente en el mercado un producto que se llama renta vitalicia”.

La experta precisó que en el caso de la iniciativa que el pasado 8 de septiembre presentó el Ejecutivo federal no se plantea privatizar el Penssioniste, sino más bien desaparecerlo de la administración del instituto para que tenga más autonomía y pueda “salir” al mercado a competir con sucursales como Afore pública.

No obstante –precisó Odilia Ulloa– hay que vigilar que como Afore pública no pierda las características que la hacen diferente al resto, esto es que sea la segunda con las comisiones más bajas, que no disminuya o desaparezcan los remanentes (sobrante derivado del cobro de comisiones), y que se mantenga el consejo de administración en el que participan representantes de la clase trabajadora.

 

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