¿Qué estamos haciendo por la educación?

El paro de labores, que inician hoy los maestros en diferentes estados de la república, ha sido muy cuestionado por la propia ciudadanía, los medios de comunicación y los diferentes niveles de gobierno. Si bien, las autoridades gubernamentales se han encargado de desprestigiar el movimiento magisterial, también es cierto que cada vez los docentes se alejan más de la ciudadanía.

La vocación de servicio de los profesores cada día es más cuestionable. Muchos jóvenes ingresan a las normales con la única convicción de que al egresar podrán obtener una plaza, que mientras no se olviden de respirar no perderán su empleo. Pero, sería difamatorio  decir que todos los maestros carecen de vocación de servicio. Cualquiera que haya pasado por la educación pública se ha de acordar, por lo menos, de un docente comprometido con su trabajo.

De los maestros, que hoy salen a marchar, muchos dan recursos de su propio salario para mejorar la infraestructura educativa de la escuela donde trabajan, para comprar material didáctico. Otorgan muchas más horas de su tiempo atendiendo actividades escolares.

Al magisterio le ha hecho falta acercarse a la ciudadanía, explicarle por qué consideran una amenaza las reformas educativas. Los líderes magisteriales, al menos los de Chiapas, se sienten más cómodos insultando a las y los trabajadores de la prensa, que dando explicaciones sobre su movimiento. Les cuesta sostener sus argumentos.

“El problema no es nos evalúen, sino que con eso buscan desaparecer al sindicato. Quién nos garantiza que se respetarán los resultados, que no va a suceder lo mismo que ya ocurre con Enlace o con carrera magisterial” me decía hace unos días un maestro.

Las evaluaciones que son impuestas por la Secretaría de Educación Pública (Sep) para evaluar la calidad educativa son cuestionables. La propia Evaluación Nacional de Logros Académicos en los Centros Escolares (Enlace) ha sido cuestionada por la propia Conapred por ser discriminatoria para los niños y niñas indígenas porque está fuera de su contexto.

Los propios profesores y las autoridades han fomentado actos de corrupción con estas evaluaciones. Los docentes compran los exámenes y las autoridades se los venden. En esa operación ambos ganan y el único que sigue perdiendo es el sistema educativo. ¿Qué nos garantiza que no va a suceder lo mismo con esta nueva evaluación? Siguen siendo las mismas autoridades y los mismos maestros.

La reforma educativa dicen las autoridades que busca mejorar la calidad en la educación, pero también estas reformas harán que una organización gremial desaparezca, que un grupo, que en algunos casos, podría ser un contrapeso de los poderes de gobierno se disuelva. “Ante la amenaza de perder su trabajo ¿quién va a querer salir a manifestarse? Para las autoridades sería muy fácil decirle a un maestro que le resulte incómodo que no aprobó la evaluación y correrlo”.

Los padres de familia están inconformes con el paro, con tantas ausencias de los docentes,  les desagrada la falta de infraestructura educativa, pero también poco hacen para colaborar para que el sistema educativo mejore.

Los padres de familia –no todos- son los grandes ausentes de la educación. Muchos piensan que la escuela es una guardería en donde pueden llevar a  sus hijos en tanto ellos se van a trabajar. No participan en las tareas escolares, piensan que por sí sola la escuela va a formar grandes profesionales e inclusive le dejan la tarea de formar a buenas personas.

Es obligación también de los padres de familia exigir mejor educación, pedir cuentas a los docentes, participar en todas las tareas escolares. La educación es un derecho y como tal hay que exigirlo. No se trata solo de ir a dejar e ir a traer a los  hijos a la escuela, sino realmente participar en su educación y formación.

Para mejorar el sistema educativo se necesita la participación de todos: los diferentes niveles de gobierno, la sociedad, los padres de familia, los estudiantes, los docentes, el sector empresarial, las organizaciones civiles. Condenar a solo un sector por las fallas del sistema educativo sería injusto. Ningún sistema educativo va a mejorar por sí solo o con una Ley, sino todos están dispuestos a participar.

2 Comentarios en “¿Qué estamos haciendo por la educación?”

  1. Namindamo
    30 agosto, 2013 at 17:31 #

    ¡Interesante! Muy buena aportación, no soy muy dado a comentar pero si me gusta difundir las cosas verdaderas y justas.

  2. Jorge Cortés Rodas
    28 agosto, 2013 at 15:48 #

    Saludos, soy Profesor de educación primaria y muy orgulloso del rol que me toca desempeñar en la sociedad, es cierto algunos maestros se han alejado de la ciudadanía porque ya no comparten sus problemas sociales pero también la ciudadanía no se da tiempo para ver los problemas de la clase trabajadora; en estos momentos los maestros estatales tenemos un pésimo servicio medico al grado que tenemos que comprar nuestros medicamentos, el patronato del seguro de vida nos lo robaron($55 millones de pesos) el ISSTECH se encuentra en quiebra, no hay prestamos emergentes y el gobierno y el comité seccional vendido saben quienes son los responsables y no actúan, entonces ¿ quien podrá defendernos?

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