Deja Vú periodístico

CIMAC

Por Ernesto Gómez Pananá

Leo la carta que Sandra de los Santos y todo el equipo de periodistas que producen Chiapas Paralelo envió el día de ayer al titular del ejecutivo estatal y experimento un deja vú de esos lamentables y preocupantes. Hay cosas que cambian para empeorar aún más y hay cosas que permanecen como estaban, como antes. Seguramente habrá algunas que cambian para mejorar. Matemáticamente inviable suponer lo contrario, aunque los hechos aparenten algo diferente.
En la historia contemporánea de Chiapas, es posible identificar dos momentos periodísticos paralelos, el de la prensa corporativa que opera como vocera de los haceres y decires del gobernante en turno, que opera por consigna y en el entendido de una transacción comercial comercial.
En paralelo, claramente a partir de la década de los ochentas, surgen en Chiapas ejercicios de periodismo crítico independiente. El Semanario Ámbar, el Diario Número Uno y poco más adelante El Observador de la Frontera Sur son los antecedentes no solo de periodismo no corporativo sino además, y esta es la clave, periodismo que se ha confrontado a los gobernantes en distintos momentos. No califico las razones ni la validez de tales confrontaciones. Solo las señalo.
Resulta que alrededor de 30 años después del surgimiento de El Número Uno, a más de 25 del nacimiento de El Observador, el Semanario Electrónico Chiapas Paralelo denuncia vía una carta abierta al Ejecutivo Estatal chiapaneco, una intentona por acallar su ejercicio periodístico.
Muchísimas s cosas han cambiado en Chiapas en los últimos 30 años: Un levantamiento armado, dos gobernantes electos por coaliciones antipriístas, una supercarretera al DF, nuevos canales de TV local, una nueva división municipal y hasta un diputado electo virtualmente.
No obstante ello, la relación poder-medios sigue prácticamente intacta. Un sector de la prensa que publica todo lo que el poder le factura, y otro sector marginal de periodistas que pretenden sobrevivir y mantener su autonomía frente a ese mismo poder.
Hoy Chiapas Paralelo acusa recibo de un rudimentario aviso vía un tercero, en un intento por limitar su ejercicio periodístico.
Lamentable que en Chiapas todo cambie. Cambien los actores, cambien los colores y los partidos pero la realidad no se trastoque.
Lamentable que autoridades electas con un número de votos porcentual y absoluto como ningún otro antes suponga que la crítica le vulnera.
Lamentable que la crítica no sea elemento a considerar para fortalecer los aciertos y corregir el rumbo en donde no ha habido buen tino.
Matar al mensajero es, como en tantos otros casos, el peor ejercicio de cerrazón y ceguera de los poderosos. Los suponía más inteligentes. Los suponía inteligentes.

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