Chiapas y los proyectos fracasados: aeropuertos

Parafraseando al Che: “Aquí (en Chiapas), la forma de sumisión de la intelectualidad tomó un aspecto mucho menos sutil que en el resto de México. Aquí la intelectualidad es esclava a secas, no disfrazada de indiferente, como allá, y mucho menos disfrazada de inteligente. Es una esclavitud sencilla puesta al servicio de una causa de oprobio”. Carta del Che  a Ernesto, Sábato La Habana, 12 de abril de 1960

 

Chiapas es uno de los estados con enormes potencialidades de desarrollo turístico en el país, aunque hoy sufra el sector, producto de la crisis global. Una cosa es tener potencialidades y otra hacerlas efectivas con mejoramiento de los niveles de vida de la población, es decir, encuadrar el desarrollo del turismo dentro de una estrategia de desarrollo para el estado. Es una tarea pendiente.

Es miope buscar los problemas chiapanecos en la superficie de los fenómenos, pues se debe ir a la raíz. Se ha ensayado todo y hay infinidad de proyectos fracasados. El problema hay que buscarlo en el modelo productivo y el patrón de crecimiento centrado en una agricultura e industria de la construcción de baja productividad, escaso valor agregado e intensivo en mano de obra, que genera mucha precariedad en empleo y trabajo temporal. Aceptar los problemas es la primera fase para tratar de resolverlos.

A lo largo de su historia reciente, Chiapas ha sido “constantemente” modernizado, pero en los hechos, lejos de mostrar mejoría empeora. Gobiernos van y vienen y los resultados económicos, políticos y sociales son francamente negativos.

La crisis global no será de rápida superación, pues, aunque se diga con bombos y platillos que tocó fondo, no es así. No nos llamemos al engaño, aunque el discurso de los principales medios ha estado marcado por crecientes señales de optimismo en torno a la “supuestas señales de recuperación de la economía”. Se dice que hay señales de recuperación, se pretenden suavizar el impacto de la caída de la actividad económica mundial y minimizar los efectos de la crisis en la mayoría de la población, sobre todo de los países subdesarrollados y en sus eslabones más débiles.

Manuel Velasco y Enrique Peña Nieto en la inauguración del aeropuerto de Palenque

Manuel Velasco y Enrique Peña Nieto en la inauguración del aeropuerto de Palenque

Este optimismo oculta el riesgo de minimizar la necesidad de cambios profundos en México. Sin ellos el país seguirá con vulnerabilidades que quedarán al descubierto cuando se privatice el petróleo, y el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos sea inmanejable, cuando la crisis haya disminuido considerablemente los ingresos fiscales del Estado y se recurra a disminuir el gasto, pues no existe la idea de aumentar la base fiscal que incremente los ingresos, porque es más fácil recortar que recaudar. México, no obstante lo que el común de la gente cree, es de los países en el mundo donde menos impuestos se pagan; tenemos una recaudación similar a la de Uganda, pues la mayor parte de los ricos no paga impuestos.

La crisis y la violencia que padece México han golpeado la industria turística y es difícil que se recupere pronto, pues el país tiene una imagen de violento en el mundo. Cancún fue de los destinos más dañados; en Chiapas, San Cristóbal, Palenque, Tuxtla, entre otras.

Es decir, Chiapas ha sido golpeado por la crisis global. ¿En qué consiste esta afectación? En primer lugar no se ve mayormente afectada por el comercio y la inversión extranjera porque en el estado es irrelevante, pero tiene los efectos de la mayor disminución de remesas del país por entidad federativa, se ve afectado por la disminución del turismo y, con la privatización del petróleo, vendrá la disminución de los ingresos petroleros y fiscales y se verá afectada por la disminución de gasto público. Se dice fácil, pero el estado es muy dependiente del gasto público y las remesas, así como de la afectación a la única actividad que comenzaba a despegar, el turismo. Podemos sostener que Chiapas se ha vuelto una economía rentista, pues vive de trasferencias públicas (gasto público federal) y privadas (remesas) y, lo que es peor, este rentismo se propaga a todo el tejido social. Como la economía no crece, no genera empleos formales, se dispara la emigración y el rentismo social, pues la población pelea por cualquier activo o bien en el que cree obtener renta, sea un pozo de agua, un banco de grava, ruinas arqueológicas, parques naturales, una mina hipotética o real, pone un lazo en la carretera para pedir “cooperación voluntaria”, etcétera, y toma posesión por la vía de los hechos bajo cualquier argumento, la entidad se ha convertido en un estado en el que much@s andan pidiendo “calabacita tía”. Además, pareciera que creen que pueden detener la globalización con “topes” en las carreteras, pero también es pretexto para poner un lazo y cobrar peaje o desarrollar economía informal con la venta de guineos, cañas, tamales, elotes, mangos, etcétera. Es natural que ello ocurra en un contexto de 32 años de deterioro económico, pero paradójicamente es perjudicial para ese mismo crecimiento y va anidando mucho resentimiento social, que se ve cuando lo paran a uno en la carretera y casi exigen se compre sus productos o se pague una renta para acceder a un sitio turístico. Además afecta el turismo como actividad.

Es verdad que hacen falta obras de infraestructura, pero se ha ejercido la inversión pública para responder a grupos de presión o favorecer a los gobernantes con los proyectos. Caso concreto, Chiapas tiene aeropuertos de sobra (Tuxtla, 3; Tapachula, San Cristóbal de Las Casas, Comitán, etcétera), y es el más preparado para recibir “platillos voladores” u otros aviones, pues en muchos de ellos no llegan aviones y otros son propiedad de la Secretaría de la Defensa Nacional. El único que se justificaría sería el de Tuxtla y Tapachula.

Hoy –no quiero ser aguafiestas– se acaba de reinaugurar con bombo y platillo el aeropuerto de Palenque, que ya había sido inaugurado antes por Felipe Calderón y Juan Sabines Guerrero antes de concluir su administración, ahora es reinaugurado por Enrique Peña Nieto y el Güero; en la inauguración Sabines dijo, para que no quedara dudas: “este aeropuerto lo hizo el presidente Felipe Calderón” (se inauguró faltando la torre y algunos otros detalles). Ese aeropuerto sustituyó al aeródromo de Palenque se encontraba prácticamente abandonado, con una inversión de más de 200 millones de pesos. En ese aeródromo se transportaron 2011 pasajeros en 2008, según Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), equivalente a 5.5 al día, igual que el de San Cristóbal de Las Casas en el mismo periodo. No son eficientes desde el punto de vista financiero ni de costo-beneficio; se debió al menos hacer esos estudios antes de realizar una empresa de esta naturaleza. Gilberto López Meyer, director general de ASA, expresa: “Estamos por empezar este proyecto. Están por concluir los estudios de mecánica de suelos, impacto ecológico y otros. Creemos que lo vamos a comenzar a trabajar este año. Tendrá un periodo de realización de dos años, dos años y medio, por lo que podría estar listo en el segundo semestre de 2011.” No es sólo un problema técnico, sino de un análisis financiero, costo-beneficio, tamaño del mercado y el radio de los aeropuertos cercanos, pues no es recomendable abrir un aeropuerto cuando se encuentra a 141 kilómetros de Villahermosa, 200 de San Cristóbal de Las Casas y 274 del de Tuxtla Gutiérrez. No quiero ser aguafiestas, pero será un elefante blanco más. Sino al tiempo. Funcionará mientras dure el subsidio a las empresas que inician actividades ahora.

Se dice: “…los argumentos de los gobiernos federal y estatal para llevar a cabo este proyecto se centran en que la nueva terminal aérea será factor determinante para aprovechar el potencial turístico de la zona, pues los aeropuertos de Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa se encuentran muy alejados para los turistas” (La Jornada/2009/06/22). Con buenas carreteras y autopistas, que tendrían un efecto multiplicador interno más significativo, esas distancias son insuficientes para abrir un aeropuerto de acuerdo con criterios internacionales, pues por el tamaño de mercado competiría con Villahermosa de manera directa, como ocurrió con el de San Cristóbal de Las Casas, que no se justificaba, pues bastaba con la carretera, como la evidencia empírica demostró. Los mismos argumentos que se dan por parte del gobierno para el aeropuerto de Palenque son los que se dieron para el de San Cristóbal de Las Casas, desde puerta de entrada de la ruta maya. Es tan absurdo como si el gobierno de Egipto decidiera abrir un aeropuerto en las pirámides porque son mundialmente conocidas, pero que están cerca del Cairo.

“De acuerdo con las especificaciones técnicas del aeropuerto de Palenque, ésta podrá recibir aviones Boeing 767 y Airbus 330, que tienen capacidad para transportar entre 200 y 300 pasajeros. Estarían destinados en buena medida al turismo europeo.” (La Jornada/2009/06/22). Lo mismo se decía del de San Cristóbal de Las Casas. El turismo europeo llega a Cancún o ciudad de México y seguirán llegando a esos aeropuertos; hay que construir vías rápidas terrestres (autopista o tren rápido) y aprovechar la corriente turística de la Riviera Maya y la que viene por Oaxaca.

Se debe tomar decisiones de construir aeropuertos no sólo sobre bases técnicas (son importantes y pueden ser clave, si no veamos “Llano San Juan” o “Corazón de María” en San Cristóbal de Las Casas) que son necesarias pero no suficientes. Toda decisión sobre inversiones de envergadura como el aeropuerto en cuestión debería sustentarse en análisis que explicite costos y beneficios de la inversión en infraestructura para los proveedores, usuarios y, en su caso, la comunidad de Palenque en general. Se debe evaluar repercusiones económicas, costos y beneficios, rentabilidad que justifica el proyecto y aspectos financieros y además ver a la infraestructura como factor de desarrollo de primer orden, pues está demostrado que una suficiente y en buenas condiciones contribuye al desarrollo económico: multiplica el rendimiento de las inversiones, la competitividad y la riqueza de las entidades o países, pero no cualquier infraestructura, pues en Chiapas estamos llenos de proyectos fracasados. Hay un panteón de elefantes blancos y de infraestructura inservible. Los aeropuertos compiten unos con otros sobre todo en el tráfico de servicios internacionales de larga distancia, pero también en los vuelos nacionales. El ejemplo de San Cristóbal debió servir para la toma de decisiones, pues en teoría se hicieron los análisis técnicos (mecánica de suelos, etcétera), pero fueron insuficientes, pues faltó o se hizo un mal análisis económico, y además competía con el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez, que está a menos de 100 kilómetros, y al final no llegan aviones ni turistas por esa vía. En el aeropuerto de Palenque se comete el mismo error a menos que queramos ser atractivo para los platillos voladores, o que se quiera convertir en pistas de go-karts o para circos, o entrar en los Récord Guinness, o tal vez ya se es un estado con un cementerio de infraestructura construida y no utilizada por corrupción o por responder a grupos de presión sin hacer los estudios necesarios. Nos encaminamos a ser vanguardia en aeropuertos a los que no llegan aviones ni pasajeros o, en su defecto, se corre el riesgo de que sean utilizados para otros fines que no sean el transporte de pasajeros o de productos lícitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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