Juan Amado Guichard Gutiérrez, El Tigre

tigre

 

Le decían El Tigre por fuerte, avezado, intrépido y estratégico. Se movía en la selva como nadie, así le echaran todo el Ejército no podían encontrarlo ni cazarlo.

Empero, Juan Amado Guichard Gutiérrez, El Tigre, una muy mala tarde cayó en combate en los tantos vientres acunadores de la gran selva lacandona, enfrentando a los militares bazuca al hombro, a puro valor de juventud, de rabia, rebeldía, de ganas y ansias de justicia,     cubriendo a sus hermanos y compañeros en retirada hacia la espesura de las montañas.

Con ellos iba su hermano Clemente, quien a partir de ese día, bajo el infierno de las metralletas, traspasó las fronteras de la realidad y se convirtió en leyenda viva y palpitante.

Pasaron más de 40 años de aquel combate contra una de las primeras guerrillas chiapanecas en lo más profundo de la selva chiapaneca.

La vorágine del tiempo cocinado de realidades, circunstancias e ideales, amacizaron     la epopeya local de aquel joven combatiente y sus briosos   22 años de edad, junto a los Primeros Barbudos chiapanecos en aquellos 70 de grandes ilusiones de cambiar el país, habitado y tamizado de los sueños de aquella generación desesperada.

Los relatos de voces entrecortadas sostienen la leyenda de Clemente sobre su caballo y fusil al hombro, recorriendo veredas, atravesando años, ríos, conciencias y edades.

Clemente no murió en aquel crespúsculo de sangre y fuego. Escapó de los perros de la guerra   Espero, siempre agazapado, resguardado en sus convicciones en su memoria y sus ideales de justicia e igualdad, en esa adolorida fraternidad que linda los extremos de la vida y de la muerte.

Aquel barbudo de pantalones de montar y zapatos mineros acabó con epitafios de penas personales y se echó en la eternidad del clandestinaje. Al igual que Juan Amado, El Tigre, se transfiguró en jaguar, ocelote y gato de monte para sobrevivir a la mirilla de sus cazadores en aquel verdor de militares y de selva.

Clemente está vivo, debe estar de setenta y tantos años de edad y habría sido uno de los principales aportadores de la fundación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, con el gran mérito que le acompaña de ser uno de los primeros forjadores de   la opción armada y de la guerra de guerrillas, como parte del auténtico proceso revolucionario, entendido como quitar del poder a los de arriba y poner a los de abajo.

En las sincronías de las tormentas con los interminables ruidos de la montaña, abrigado en cuevas, árboles prehistóricos o la hoguera de alguna comunidad, Clemente Guichard habría recordado una y otra vez, palmo a palmo cómo inició su historia de guerrillero.

El álbum familiar con sus orígenes, desplegado con las lloviznas interminables sobre los platanares, donde se confunden el roció que cae con la lágrima caliente que resbala en la mejilla barbuda olorosa a tabaco.

El bisabuelo liberal José Silviano Guichard, quien llegó de Francia en 1860 y se estableció en el norte de Chiapas.

El bisabuelo del clan que llegó después de la Revolución Francesa, pero no lo hizo con el ejército invasor de Napoleón. El primer Guichard vino con otras familias, Los Bouchot entre ellas, que también fincaron su genealogía en la misma región.

En el centro de la familia, el abuelo Clemente Guichard Rabelo con su pequeña biblioteca de primeras semillas ideológicas y literarias que germinarían años después en Juan Amado, Geno, Nau y Aldo, con quienes se Clemente fue al monte con la primera célula de las Fuerzas de Liberación Nacional.

A la captura y muerte de sus hijos en la selva , doña Tita Gutiérrez Serra quemó los libros en el patio de la casa, antes de que llegaran las partidas militares a iniciar sus interrogatorio bajo una vigilancia que se prolongó por más de un año.

En adelante la ausencia del hogar de los hermanos Guichard fue total, rotunda y definitiva como sólido, actual y legítimo fue su legado revolucionario en el que años después abrevaron huestes de guerrilleros mejor constituidos, que con sus ideas y sus aún disparos de palabras, continúan transformando los rostros y muecas de la realidad mexicana.

En Estación Juárez se comenta todavía cómo es que los jóvenes Guichard, Los Jaguares Legendarios, que parecían hasta artistas de cine de época, teniéndolo todo, abrazaron las armas y se fueron a defender las causas de desposeídos y marginados, de indios y jodidos.

Lo más seguro es que Juan Amado y sus hermanos reclutados por él mismo, no escaparon al llamado de la sangre liberal que les corría por las venas con torrentes de ansias de plenitud, herencia de sus ancestros franceses de los días previos o contemporáneos del Siglo de las Luces y de la Revolución Francesa.

Nadie puede escapar a eso que llaman destino de ser y hacer la parte que nos corresponde a nuestro paso efímero por la tierra, donde hoy jalamos la carreta que lleva las municiones que derribarán La Bastilla , o afilamos el hacha que desprenderá la cabeza del rey, o quizá mañana se empuñarán por enésima vez los fusiles que combatirán y exterminarán de una vez por todas al régimen que se niega a escuchar y acatar los mandatos ciudadanos.

9 Comentarios en “Juan Amado Guichard Gutiérrez, El Tigre”

  1. Adela Cedillo
    15 mayo, 2021 at 0:36 #

    Desde hace años investigo la historia de los hermanos Guichard. Nunca encontré evidencia de que alguno de ellos fuera fundador del EZLN. Cuando Aldo dejó la guerrilla en 1977, ya no sabía nada de sus hermanos. Pienso que Geno y Nau murieron en circunstancias oscuras, pero nadie quiere hablar de eso. Clemente tal vez podría estar vivo, porque Aldo contaba que había desertado de la guerrilla, sin embargo, es un misterio por qué nunca volvió a buscar a su familia. Si el autor sabe de Clemente sería bueno que dijera dónde lo vio.

  2. aldo hidalgo guichard
    25 octubre, 2019 at 11:40 #

    grandez asañas me platica mi madre de me tio aldo guichard y me tio abuelo clemente guichard de adolfo guichard
    mi madre lili guichard rincon

  3. PATRICIA CABRERA LÓPEZ
    7 abril, 2017 at 22:26 #

    ACABO DE DESCUBRIR TU NOTA PORQUE ESTOY ANALIZANDO LA NOVELA «POR SUPUESTO», DE IGNACIO RETES, DONDE GENO Y CLEMENTE APARECEN COMO PERSONAJES SECUNDARIOS.
    SOY TUXTLECA Y ESTUDIÉ EN EL ICACH. EN LA SECUNDARIA GENO Y CLEMENTE FUERON MIS CONDISCÍPULOS. PLANEO DEDICAR EL ANÁLISIS DE LA NOVELA A ELLOS, PERO AL ANOTAR EL NOMBRE DE PILA DE GENO , RECUERDO QUE TENÍA UN SEGUNDO NOMBRE, EDELÍN. SIN EMBARGO, EN LA TESIS DE ADELA CEDILLO SOBRE LAS FLN DICE «DELÍN». ¿SABES CUÁL ES EL NOMBRE CORRECTO? GRACIAS DE ANTEMANO POR LA RESPUESTA.

    • Frida Domínguez
      5 agosto, 2017 at 20:29 #

      Si todavía le sirve, su nombre completo es Geno Delín Guichard Gutiérrez.

    • Frida Domínguez
      9 agosto, 2017 at 19:37 #

      Si todavía le sirve su segundo nombre era Delín.

    • SALVADOR
      25 marzo, 2019 at 20:55 #

      EL SEGUNDO NOMBRE DE MI TIO ERA «DELIN».

      SALUDOS

  4. Jose Sirvent Gonzalez
    29 mayo, 2014 at 17:08 #

    Soy un pariente de Juan Tigre, del cual estoy muy orgulloso, creo que es un ejemplo para muchos mexicanos, entre los cuales me encuentro yo, me gustaria saber mas de el y todos mis primos con estimacion JSG.

  5. Fernando Guichard
    27 mayo, 2014 at 12:55 #

    Arlequin, muchas gracias por compartir ese pedazo de historia de mi familia, ¿de donde sacaste la información? La familia de Chiapas y Veracruz me contaba algo muy parecido a lo que estas relatando pero nada concreto.

    Saludos

  6. Antonio Cruz coutiño
    13 mayo, 2014 at 18:38 #

    No sé quién eres Arlequín, es la primera vez que me doy tiempo para leerte. Muy buen texto amigo. Yo y la historia de Chiapas te lo agradecemos. Sigue adelante. Cruzcoutiño.

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